REVISTA N° 34 | AÑO 2026 / 1
ARTÍCULO
Recorrido de la vida y de la obra de René Kaës
Rosa Jaitin[1]

Foto del congreso de la AIPPF (2018)
René Kaës fue una figura destacada del psicoanálisis contemporáneo.
Modelo de psicoanalista, investigador, maestro y amigo, se caracterizaba por su apertura hacia los demás y su sencillez. Mi trayectoria científica y personal está estrechamente ligada a su persona
Lo conocí en Buenos Aires, durante su primera visita a la Argentina, tras la caída de la dictadura militar (1976-1982), y su presencia nos ayudó en el proceso de duelo que vivíamos tras la desaparición de tantas (30 000) personas. Su primer libro, El aparato psíquico grupal, y su capítulo de introducción al análisis transicional, fueron los que me impulsaron a estudiar su pensamiento.
En 1982 y 1985, tuve acceso a unos textos magníficos en los que René comienza a abordar la cuestión de los grupos internos, de la grupalidad psíquica y del apuntalamiento grupal de la psique.

Buenos Aires, Congrès de la AAPPG 1995
Recorrido de Vida
Voy a comenzar por presentar a René por sus propias palabras, siguiendo las dos autobiografías que ha escrito, para México en la ocasión de recibir su diploma de Honoris Causa[2] y más recientemente en el sitio web que ha construido con colaboradores[3]
«Nací en 1936 en Lorena, al este de Francia, de madre lorenesa y padre alsaciano, en una familia modesta,
pero preocupada por dar a sus siete hijos la mejor educación posible. De entre mis hermanos, soy el mayor.»
«En más de un sentido, soy un ser de fronteras: nacionales, culturales, sociales. Viví el periodo de la guerra como un niño preocupado por sus seres queridos (deportados a Alemania, comprometidos en la lucha contra el nazismo); mi adolescencia se sustentó en el modelo de la Resistencia.»
Los origenes familiares
«La rama paterna se estableció en Francia, en un pequeño pueblo entre Alsacia y Lorena; a finales del siglo XVII, mis antepasados llegaron desde Bohemia, en el centro de Europa, donde se dedicaban a la fabricación de vidrio y cristal, probablemente desde hacía generaciones. Emigraron y ejercieron el mismo oficio, en el mismo entorno, y casi en la misma lengua, el alemán, hasta el mismo dialecto germánico. Pasé mucho tiempo con los tíos de mi padre. Eran alegres y románticos y, durante las comidas familiares, cantaban lieder (canciones) de Schubert.»
«Tenía mucha confianza con mis abuelos maternos, en cuya casa pasaba las vacaciones con mis hermanos y hermanas. Me transmitieron una cierta paciencia que les venía del trabajo en el campo y el gusto por la naturaleza.»
«Al principio, los viajes venían marcados por las mudanzas que nos imponía el trabajo de mi padre, y no eran una fuente de placer como lo fueron más tarde…
Descubro los países y las ciudades caminando y recorro los caminos a pie en lugar de en coche, siempre que es posible».
«También estaba muy preocupado por la suerte de mis abuelos y veía a mis padres inquietarse por la falta de noticias y los riesgos que corría mi tío. Un día, el ejército alemán llegó a nuestra pequeña ciudad, persiguió a los miembros de la resistencia y fusiló a varios de ellos; yo presencié una de esas escenas, horrorizado. Tras su llegada, una de mis compañeras de clase fue enviada con su madre a Ravensbrück, de donde nunca regresaron. Cuando llegó la liberación, regresamos a Lorena, a una ciudad bastante grande, Metz, no muy lejos de mi pueblo natal. Mis abuelos tuvieron la suerte de volver sanos y salvos. » …
«En mi juventud, participé activamente en los movimientos de educación popular y fundé numerosos Cineclubes. Como estudiante, asumí responsabilidades durante la guerra de Argelia en el marco del sindicalismo universitario de la Unión Nacional de Estudiantes de Francia, entonces comprometida contra la guerra de Argelia y a favor de la autodeterminación de sus ciudadanos.»
Esta experiencia de vida trazada por la segunda guerra mundial y por la lucha por la independencia de las colonias francesas le permitió a René una sensibilidad para dedicarse a la investigación de temas, como la ideología, le malêtre, las utopías y la fundación del grupo de los 12 apóstoles, al final de su vida en 2026.
Veamos su recorrido universitario y de formación
«Tras mis años de estudiante en el instituto de Metz, tenía el proyecto de matricularme en el instituto Voltaire de París para preparar las pruebas de acceso al Instituto de Altos Estudios Cinematográficos; dado que el costo económico de este proyecto era demasiado elevado, tuve que renunciar a él y buscar otras vías para alimentar mi amor por el cine. Tras un estupendo año de estudios preparatorios en la Universidad de Nancy, comencé mis estudios de psicología y sociología en la Universidad de Estrasburgo entre 1955 y 1963.
Soy doctor en Psicología (1966) y doctor en Letras y Ciencias Humanas (1974). Durante mis estudios, tuve la oportunidad de conocer a profesores de gran envergadura humana y científica: entre ellos, Didier Anzieu, Georges Duveau, Marcel David, Theo Kammerer, Paul Ricoeur y Serge Moscovici.»
Tuve la suerte de encontrar en estos profesores una apertura multidisciplinar que posteriormente influyó en mis intereses de investigación, mi práctica y mi d cencia.
Anzieu nos impartía clases de psicología general, psicopatología (junto con Th. Kammerer y L. Israël) y psicología social. Anzieu era un profesor extraordinario: en aquella época, en 1955, éramos pocos los que estudiábamos psicología; nos hacía practicar el psicodrama en algunas de sus clases; me entusiasmaba esa puesta en escena que dramatizaba con los demás algunos de mis conflictos internos, y me sorprendía la fuerza creativa que emanaba de esas experiencias. Nos hizo descubrir a Lewin y a Moreno. Su enseñanza y esas experiencias me abrieron la mente a ciertos temas que se habían anudado en mi infancia. Tras el congreso de Roma, Anzieu invitó a Lacan a Strasburgo para que volviera a dar su famosa conferencia: estaba deslumbrado por la estructura, pero seguía buscando el lugar singular del sujeto.
Su familia
«En 1956 conocí a mi futura esposa, que acababa de terminar en Estrasburgo los estudios de psicología que había comenzado en Lyon. Françoise se convirtió en psicóloga clínica y luego ejerció como psicoterapeuta y psicoanalista infantil. Tuvimos tres hijos: el primero no vivió mucho tiempo y los otros dos se convirtieron, respectivamente, en enólogo y en directivo encargado de las relaciones internacionales en una gran empresa. Somos abuelos de tres nietos».
Su recorrido universitario
«Obtuve mi primer puesto en la Universidad de Estrasburgo en 1958. Fui contratado como profesor adjunto
de psicología en el Instituto Superior Nacional del Trabajo, que acababa de fundar el profesor Marcel David
en la Facultad de Derecho y Economía. Este instituto tenía como misión la formación superior de los cuadros.
Llevé a cabo una investigación de campo en empresas industriales y artesanales, en comités de empresa y en sindicatos, y recurrí a los estudios de G. Duveau para aportar una perspectiva histórica de las mentalidades a una investigación en psicología de las representaciones sociales. Fue junto a S. Moscovici con quien concebí y defendí en 1966 mi tesis doctoral de tercer ciclo en psicología sobre «Las representaciones de la cultura entre los obreros franceses».
«En el Instituto del Trabajo, trabajaba mucho con grupos reducidos y me interesaban cada vez más los procesos inconscientes que se manifestaban en ellos y que organizaban el curso de las comunicaciones y las representaciones dentro del grupo y entre sus miembros. También trabajaba con grupos de Alcohólicos Anónimos.
Dejé la Universidad de Estrasburgo en 1963, tras cumplir el servicio militar. Ese periodo fue bastante agitado debido a mi compromiso sindical en la Unión Nacional de Estudiantes de Francia, que era entonces una de las principales organizaciones opuestas a la guerra que Francia libraba en Argelia.
Conseguí un puesto en la Universidad de Aix-en-Provence, en el sur de Francia, donde al principio impartí clases de psicología social. Unos años más tarde, cuando mi práctica clínica estaba ya más consolidada, fundé en esa universidad el primer laboratorio de psicología clínica y patológica.
Fue al comienzo de ese periodo en Aix-en-Provence cuando volví a trabajar con D. Anzieu, quien acababa de fundar una asociación cuyo objetivo era desarrollar una psicología dinámica de grupos inspirada en las tesis de Freud. En realidad, en sus inicios, esta asociación buscaba una especie de compromiso entre la dinámica de grupos de origen lewiniano y un psicoanálisis aplicado al grupo. Me uní a este grupo e invité a D. Anzieu en varias ocasiones a Aix. En1965, y luego en 1966, organicé con él una primera experiencia de grupo llevada a cabo según los requisitos del método de la asociación libre y las reglas de la interpretación psicoanalítica. Anzieu era el “monitor” de este grupo: “monitor’ es un término tomado de la dinámica de grupo, del que queríamos distanciarnos claramente. Este término, que permaneció durante mucho tiempo en nuestro vocabulario, llevaba la huella de nuestro punto de partida. También tenía la ventaja, en aquella época, de no comprometer públicamente al psicoanalista como tal en este tipo de trabajo: ocuparse de grupos estaba mal visto y a menudo era criticado por los analistas de diván; solo el psicodrama terapéutico denominado «individual» era relativamente bien aceptado.
En los grupos que creamos en 1965 y 1966, desempeñé una doble función: organizador de la experiencia y observador del grupo y de Anzieu. Redacté el informe detallado d’este primer trabajo. Didier Anzieu y yo lo comentamos posteriormente por separado y lo publicamos unos años más tarde, en 1973, bajo el título Crónica de un grupo. Nuestro trabajo conjunto fue una fuente de investigación que alimentó nuestras publicaciones posteriores: las suyas sobre el imaginario en los grupos y la ilusión grupal, y las mías sobre el modelo del aparato psíquico grupal, los grupos internos y la formación de posiciones ideológicas, utópicas y mitopoéticas en los grupos.
El papel de D. Anzieu en mi formación fue decisivo. Compartimos una larga y rica experiencia de investigación conjunta, a lo largo de largos debates, que se reanudaban sin cesar en un clima de confrontación y estímulo recíprocos; salvo algunas excepciones, siempre quisimos publicar por separado los resultados de nuestras investigaciones. Nuestra relación maestro-alumno se transformó en una relación de amistad que duró hasta su muerte en 1999.»
«En el marco de la asociación fundada por Anzieu, me formé en psicodrama, en particular con Paulette, con C. Neri, en Roma, en junio de 1994. Dubuisson y Geneviève Testemale. André Missenard y Angelo Bejarano fueron para mí interlocutores privilegiados.
Y lo fueron aún más cuando, en 1974, D. Anzieu y yo redactamos nuestras tesis sobre el trabajo psicoanalítico en los grupos.
Entre 1965 y 1981, en dos etapas sucesivas, inicié mi formación psicoanalítica y comencé a ejercer el análisis bajo supervisión a partir de 1971. Por diversas razones, y principalmente porque las sociedades francesas de psicoanálisis afiliadas a la IPA consideraban en aquella época que la práctica psicoanalítica de grupos era una desviación, una herejía, me uní al IV Grupo, fundado en1969 por P. Aulagnier, J.-P. Valabrega, F. Terrier y algunos otros tras una escisión de la Escuela de Lacan.
Allí encontré colegas interesados en mis investigaciones, otros recelosos u hostiles, pero las teorías de P. Aulagnier, M. Enríquez y N. Zaltzman, así como la formación original propuesta por el IV Grupo, fueron para mí un punto de apoyo importante y fecundo.
Permanecí en Aix en Provence hasta 1981, y luego fui nombrado para un puesto de psicología clínica y patológica en la Universidad Lumière de Lyon. Allí fundé el Centro de Investigación en Psicología y Psicopatología Clínicas.
A partir de los años 80, me interesé cada vez más por las formaciones intrapsíquicas de grupo y por los efectos de grupo que surgen en el contexto de la denominada “terapia individual”, en las distintas prácticas psicoterapéuticas.»
«A partir de 1970, comencé a trabajar en instituciones psiquiátricas, acompañando a los equipos de atención en servicios hospitalarios, hospitales de día, centros de crisis y consultas médico-psicológicas de los servicios de hospitales generales, especialmente en servicios dedicados a niños gravemente enfermos.»
Distinciones
Fue Profesor emérito de Psicología y Psicopatología Clínica de la Universidad Lumière-Lyon 2. La comunidad universitaria le honró por su contribución a la investigación y la enseñanza otorgándole el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad Libre de Bruselas, la Universidad de Guadalajara (México), la
Universidad de Nápoles, la Universidad de Atenas y la Universidad de Buenos Aires.»

A la ocasión del título de Honoris Causa en Atenas
Obra
En los inicios de su vasta producción, la cuestión de las representaciones sociales recorre las publicaciones entre 1965 -1966 a 2002. Le anteceden los temas de la cultura popular, el ocio obrero, la arquitectura y el urbanismo desde 1959 a 1970 que retoma de manera discontinua entre en los 80 hasta 2024.
Los textos acerca de la enseñanza, la investigación y la formación del psicólogo clínico se extienden entre 1976 y 2018.
En ese mismo periodo el autor introduce la teoría psicoanalítica del grupo, retomando autores que le preceden (Freud, Pichón – Rivière, Bleger, Bion, Aulagnier, Avron) y sobre todo Didieu Anzieu, a partir de 1992 hasta 2023. Participa en la elaboración de las tesis del Ceffrap (1974).
En su famoso libro sobre el Aparato Psíquico Grupal traducido en varios idiomas, salvo en inglés, sostiene que se trata de una ficción destinada a comprender la formación común del grupo y de los sujetos que lo integran. No es un elemento observable de forma concreta, sino, ante todo, un modelo de comprensión de las articulaciones entre el espacio intrapsíquico y el espacio psíquico común y compartido por los sujetos de un vínculo, en este caso, el grupo. Pero posteriormente alarga ese concepto a la clínica de la pareja, la familia y las instituciones.
Intenta en este texto describir un dispositivo de vincularidad y de transformación de la realidad psíquica, con el fin de establecer los vínculos de un grupo y las relaciones intrapsíquicas que se han vuelto necesarias para producir el ensamblaje o la combinación entre ciertas formaciones y ciertos procesos intrapsíquicos y de las formaciones y procesos interpsíquicos.
Seguido a esto, introduce la noción de exigencia de trabajo psíquico, siguiendo el modelo de funcionamiento de la pulsión, con el fin de precisar estas modalidades de emparejamiento.
Esta búsqueda de un modelo psicoanalítico del grupo había sido emprendida por otros analistas, Bion, Foulkes y Pichon-Rivière. Las hipótesis en que se apoya siguen la propuesta de J.-B. Pontalis (1963) quien había devuelto al grupo su valor de objeto psíquico para sus sujetos. Situado en el ámbito psicoanalítico, el grupo se considera ante todo como un objeto de investimiento pulsional y de representaciones inconscientes.
Por su parte, D. Anzieu había propuesto, en 1975, un modelo de inteligibilidad del grupo a partir del modelo del sueño: el grupo es, para este autor, como el sueño, el medio y el lugar de la realización imaginaria de los deseos infantiles inconscientes. Al igual que el sueño, al igual que el síntoma, el grupo sería la asociación de un deseo inconsciente que busca su camino hacia la realización imaginaria y de defensas contra la angustia que suscitan.
Posteriormente, el modelo del aparato psíquico grupal fue utilizado por psicoanalistas (en particular, A. Ruffiot (1981) y E. Granjon (2005), que trabajaban con configuraciones familiares para dar cuenta de la organización psíquica del grupo familiar. Mas tarde Rosa Jaitin (2006) trabajó con este modelo aplicándolo a la configuración de los vínculos fraternales.
A partir de 1986, René aborda la cuestión de las cadenas asociativas grupales y la difracción de los grupos internos, proporcionando herramientas para analizar la clínica. Estos artículos son borradores de tres libros publicados en 1993, 1994 y 2007.
En 1987, estuve en contacto directo con René, ya que había iniciado, en la facultad de psicología de la Universidad de Buenos Aires, un trabajo de investigación para estudiar la cuestión de la masificación en la enseñanza superior. El tema de la representación, del espacio y del tiempo, variables sobre las que yo trabajaba, también interesaba a René, ya que formaban parte de sus primeras reflexiones en su trabajo sobre los obreros y la cultura en Francia.
René fue uno de los primeros autores franceses en esbozar una metapsicología de los vínculos, estableciendo una correlación entre el sujeto del inconsciente y el sujeto social y cultural. Es en esta época cuando aparece en su obra la correlación entre el grupo, el trauma personal y social, en su relación con las crisis. Su texto sobre Le malêtre profundiza posteriormente en estas cuestiones.
Los vínculos, las alianzas inconscientes y la negatividad
A partir de 1989, René abre una nueva vía, una autopista, precisamente, ya que permite avanzar más rápido en la comprensión clínica del sufrimiento. Basándose en los trabajos de Piera Aulagnier, con quien había mantenido una estrecha relación profesional, introduce el tema de las alianzas inconscientes, integrando en el contrato narcisista el pacto denegativo y distinguiendo los diferentes niveles de negatividad en los vínculos. Desde un punto de vista epistemológico, René Kaës (2005) diferencia el vínculo como un lugar de la realidad psíquica específica; como una configuración de vínculos, ya sea una pareja, una familia, un grupo o una institución; o como un lugar del inconsciente.
Estos temas, junto con el de las alianzas inconscientes y la transmisión inter y transgeneracional, constituyen dos ejes que nos acercan de nuevo, a través de mi práctica como psicoanalista de pareja y de familia.
En Les alliances inconscientes (2009), René Kaës afirma que las alianzas inconscientes organizan los vínculos intersubjetivos de los sujetos. Son el cemento de la materia psíquica que une a los individuos entre sí, ya se trate de una pareja, una familia, un grupo o un conjunto institucional.
Hemos podido constatar que las alianzas inconscientes son el resultado de diferentes modos de vínculo que producen el inconsciente e imponen a sus sujetos un trabajo psíquico. Estas exigencias de trabajo implican una mutualización de las inversiones en el vínculo, lo que los obliga y, en algunos casos, los constriñe.
El sujeto del inconsciente se construye en las alianzas inconscientes, como sujeto en la intersubjetividad. (Kaës, 1993, 2007). Como corolario, podríamos convenir en que las alianzas inconscientes crean el inconsciente; y que la psique está abierta al inconsciente del otro, de un otro, de varios otros. Para vincularse con los demás, es necesario dejar de lado los desacuerdos gracias a las modalidades de lo negativo y a la comunidad de negación que permite el tejido de los vínculos. Así es como se constituyen una reciprocidad y una comunidad de mecanismos de defensa.
René trabaja, en referencia a los trabajos de Freud, la cuestión de la transmisión y muestra que es indisociable de la transferencia. Además de estos objetos transferibles y transformables, lo “negativo” es también y sobre todo un organizador inconsciente de la transmisión. Se trata entonces de objetos brutos, no transformables, enquistados, incorporados, inertes, que a menudo atacan a los aparatos psíquicos que deben transformarse, sea al grupo, la familia, la pareja y al analista.
La transmisión está ligada a la necesidad de asegurar una continuidad entre los miembros y las generaciones en el caso de la familia, y entre los miembros y las sucesiones en el caso de las instituciones. La transformación permite pasar de elementos brutos a elementos más representables, y transformar experiencias sensoriales en experiencias psíquicas más organizables e intercambiables. Sin embargo, parece importante precisar que la herencia “transgeneracional” también incluye elementos que permanecen en espera de representación, sin por ello ser de naturaleza traumática. El concepto de negatividad relativa, propuesto por René Kaës (1989), podría dar cuenta de estos aspectos de la transmisión transgeneracional no patológica.
En el año 2000 publica una segunda edición de El aparato psíquico de grupo. Mantuvo el texto original de 1976, pero añade extensos comentarios a cada parte, incorporando las críticas y los cambios que le llevaron a desarrollar sus investigaciones en los años siguientes, introduciendo los conceptos de alianzas inconscientes y de sujeto del grupo. Se trata de conceptos que exigen una reformulación de la concepción del aparato psíquico “individual” y del sujeto del inconsciente.
Posteriormente, R. Kaës trabaja sobre la polifonía del sueño. En el libro que lleva este título (2002), sosteniendo que la formación del sueño, más allá de su destinatario o destinatarios, lleva la huella del encuentro con el otro. El sueño se produce en un espacio onírico común, un espacio poroso, extraño y a veces inquietante. El deseo de soñar en el espacio onírico común es probablemente la realización del deseo más antiguo del ser humano. El sueño tiene lugar en un espacio onírico donde los sueños de varios soñadores, atravesados por las declaraciones o percepciones de los demás, se corresponden y se inter -penetran, en un espacio donde los soñadores se envían señales y se hacen oír por otros soñadores, por varios oyentes, tanto internos como externos. Así ocurre cuando, en la cura, el grupo y las terapias familiares, los sueños se cruzan y se responden. Junto al ombligo corporal, donde el sueño descansa sobre el micelio del inconsciente, existe un segundo ombligo del sueño formado por ese tejido denso del que surge la polifonía y la politopía de los sueños.
La extensión del psicoanálisis
Pero su obra maestra de 2015 sobre la extensión del psicoanálisis ya nos abre las puertas a la búsqueda de una metapsicología de los vínculos. En otras palabras, el inconsciente se construye como un grupo y se expresa a través de los vínculos; es a partir de ahí donde surge la subjetividad. Dicho de otro modo, el inconsciente tiene un doble límite en el que se establece una relación paradójica entre el interior y el exterior, que funciona como un espacio inconsciente “ectópico”, fuera de la tópica intrapsíquica.
Los tres espacios de la realidad psíquica, intra, inter y transubjetivos, requieren dispositivos específicos de análisis, como el psicoanálisis de pareja, de familia, de grupo y de la institución. R. Kaës insiste en la porosidad y la interferencia de estos tres espacios psíquicos, más que en una superposición rígida. Cada espacio, aunque tenga su propia consistencia, influye, se transforma y transmite el inconsciente de un espacio a otro.
Estos espacios psíquicos tienen diferentes dimensiones: lo privado, que corresponde a la singularidad de cada sujeto; lo común, que designa la materia psíquica compartida que une a los miembros; el compartir, que representa el lugar singular de cada uno, dentro de estas alianzas; y, por último, lo diferente, que subraya las diferencias y la discontinuidad entre los sujetos. Estos espacios, aunque son distintos, interactúan y se transforman, y sus porosidades son esenciales. Son los pasajes entre estos espacios, cuando están abiertos, los que permiten establecer un vínculo intersubjetivo vivo y una dinámica intersubjetiva equilibrada.
De este modo, las condiciones metodológicas del análisis de los vínculos, que se apoyan en el postulado de que la transformación de la realidad psíquica inconsciente sólo es posible mediante un dispositivo adecuado al trabajo de análisis de las diferentes configuraciones de los vínculos, y respetando los criterios del método psicoanalítico.
La metapsicología del tercer tipo deriva de otro paradigma del inconsciente. Se diferencia de una metapsicología del primer tipo, centrada en el espacio intrapsíquico y esencialmente en el inconsciente del sujeto singular. También se distingue de la metapsicología del segundo tipo, que se concentra en gran parte en los efectos de los vínculos intersubjetivos en el espacio intrapsíquico. La metapsicología de tercer tipo explora las formaciones, los procesos y los efectos de las subjetividades en los tres espacios (intra, inter y transubjetivo) que R. Kaës ha distinguido. El autor la denomina “metapsicología del tercer tipo” porque surge del encuentro con otros espacios desconocidos, ajenos y complejos que debemos descifrar e identificar.
Las respuestas psicoanalíticas para enfrentar las catástrofes: Ideales, utopías y creencias
Los textos de 2016 sobre la ideología, junto con Le malêtre (2012), Utopies (2024) y and Les Douze et leur fondateur (2026) dan una continuidad acerca del trabajo del inconsciente como recurso para enfrentar las catástrofes . Abre puertas a las potencialidades de transformación de los vínculos intra, inter y transubjetivos en el campo cultural y político.
Estas líneas de investigación se abren con el libro sobre la Ideología. Este texto es una respuesta a la proclamación en los años 70 de la muerte de las ideologías que organizan y siguen organizando los desastres del siglo XX y del XXI. Pero como sostiene R. Kaës (2016) “la ideología, como posición psíquica, no muere jamás. Proclamar su muerte, descuida el hecho que la ideología no se define sólo por su contenido, sino por una posición mental específica, recurrente y que lejos de perder su vigencia, se refuerza, aun bajo una forma radical y mortífera, observable hoy como nunca” (2016).
Este texto apoyado en la clínica del psicoanálisis individual y de grupo, dio bases a la comprensión del proceso de cambio en la clínica psicoanalítica de pareja y familia. La posición ideológica se transforma en la elaboración del duelo de la omnipotencia, del ideal estructurante o cruel y en la identificación con un ídolo alienante. El trabajo terapéutico permite observar la transformación de la posición ideológica a la posición “mitopoiética” en los vínculos.
Le malêtre (2012) se inscribe en la línea de su obra sobre la ideología, cuya primera versión data de 1991 (tema retomado en 2016). En Le malêtre, R. Kaës pone en contribución los recursos del psicoanálisis contemporáneo, para comprender las nuevas formas de sufrimiento psíquico y del “malestar” de nuestro tiempo, en gran parte ligado a las mutaciones que han desestabilizado el mundo incierto en el que vivimos y en el que vivirán nuestros descendientes. Estos recursos se fundan en la práctica psicoanalítica comprometidas en un trabajo con los grupos, las familias, las parejas y las instituciones. Las articulaciones entre las formaciones y los procesos psíquicos se desarrollan en las configuraciones vinculares y la estructuración de la grupalidad psíquica intrasubjetiva nos aportan otros puntos de vista sobre el “malestar”. Este libro nos da indicios de reflexión para no caer en posiciones alarmistas. Tenemos que seguir pensando que cosa puede o que no puede aportar el psicoanálisis al “malestar” actual.
En continuidad con estas reflexiones, R. Kaës publica en 2024 su texto sobre las Utopías. La utopía es un tema que produce hoy mucho interés. Es una construcción imaginaria que, siguiendo a Thomas More, se caracteriza por rasgos específicos. Cada vez que las sociedades han atravesado procesos de crisis o de grandes mutaciones catastróficas como actualmente; el “malestar” en la cultura provoca efectos desorganizadores. Las utopías que han sido reinventadas nos prometerían un otro mundo, fuera del tiempo y del espacio de la mala suerte, una forma posible de salud y de reparación que abre la esperanza.
La mayoría de las utopías han tomado una forma literaria y filosófica, proponiendo un cambio social, cultural y político, en un espacio y un tiempo cerrado. Actualmente, las distopias heredadas del siglo pasado dominan sobre las utopías positivas.
Hay una constante relación entre la utopía, la catástrofe y la necesidad de cambio. Es este vínculo en estos tres elementos, lo que moviliza a crear nuevas utopías, que se sueñan, que se guardan secretas y se van inscribiendo, sin desaparecer, en el campo de la sociedad y la cultura. Se siguen produciendo entonces excelentes análisis literarios, sociológicos, económicos y políticos de utopías, que permiten elaborar los tiempos de espera necesarios para la puesta en acción de nuevas utopías. El propósito del texto de Kaes es el de cuestionar, dándose como objetivo la exploración de las formas del inconsciente, presentes en el trabajo con las utopías. Podemos conocer entonces la génesis, el funcionamiento, los contenidos y los efectos de la realidad psíquica inconsciente a partir de sus manifestaciones en los diferentes dispositivos del trabajo psicoanalítico. Sea en un psicoanálisis clásico, en las terapias de adolescentes, así como en los dispositivos vinculares. De esta manera, se podría contribuir a la elaboración de una antropología psicoanalítica de las mentalidades que sostiene la esperanza.
Para terminar este ciclo de publicaciones, muy recientemente, en marzo de 2026, nace una obra en colaboración con Chantal Fiodo: Les Douze et leur fondateur – Une approche psychanalytique. Este último texto explora a través del estudio del grupo de Jesús y sus apóstoles, como se forma la realidad psíquica inconsciente en el seno de un grupo, tejido a la vez en la tensión, la creatividad y la ruptura. No es un ensayo teológico, ni un estudio histórico, sino que este texto analiza a través el psicoanálisis de grupo, la dinámica inconsciente que ligan al fundador con los miembros de su grupo y que permiten la emergencia de un pensamiento innovador y transformante. Qué formaciones psíquicas y cuáles alianzas inconscientes se movilizan cuando el fundador y sus compañeros crean un pensamiento de ruptura capaz de transformar los equilibrios psíquicos, sociales y culturales.
Una de las originalidades de este texto es el lugar dado al grupo de mujeres, en sus relaciones con Jesús y el grupo de hombres, que remarca las dos maneras bien diferentes de ser discípulo y apóstol. Hace aparecer a un Jesús humano y sorprendente, un ser que atrae y produce revuelo, presentando una posición de ternura y de atención.
Resulta una investigación inédita del trabajo del inconsciente en los grupos creadores, en la manera en el que el pensamiento emerge, se difunde y crea otra manera de pensar el mundo. Es la manera en que René Kaës apoyado en su creencia, ha enfrentado su condición de mortal, dejando un modelo de vida, viviendo y transmitiendo hasta el final.
Para concluir
Esta presentación introduce las grandes líneas sobre los que René Kaës ha trabajado, que conciernen a los problemas epistemológicos del grupo; el método psicoanalítico grupal; el psicodrama, la psicopatología grupal; el apoyo grupal del psiquismo, las estructuras, las formas y el funcionamiento de la realidad psíquica en los vínculos, las formaciones intermediarias y las funciones fóricas; el análisis transicional, la politopia del sueño, las alianzas inconscientes, las funciones fóricas; el tiempo y la temporalidad en los espacios de la realidad psíquica; las alianzas inconscientes; lo intercultural como tercera diferencia; filiación y afiliación, lo fraternal, la transmisión psíquica, hipótesis sobre una metapsicología de tercer tipo; el “malestar” en el mundo , investigaciones psicoanalíticas sobre las instituciones, crisis, rupturas y catástrofes, la violencia de estado, el trabajo del inconsciente y de los determinantes históricos, sociales , culturales y políticos en la utopía.
Este número de la revista ofrecerá la oportunidad de recorrer una gran parte de esta multiplicidad temática, con los aportes de las elaboraciones teórico-clínicas de los psicoanalistas de familia y pareja.
Bibliografía
Anzieu (1975). Le groupe et l’inconscient. Malakoff: Dunod, 1999.
Granjon, E. (2005). La métamorphose familiale. Le Divan familial, 14.
Jaitin, R. (2006). Clinique de l’inceste fraternel. Malakoff: Dunod.
Kaës, R. (1976). L’appareil psychique groupal. Malakoff: Dunod, 2000, 2010.
Kaës R. (2002). La polyphonie du rêve. Malakoff: Dunod.
Kaës R. (2007). Un singulier pluriel – La psychanalyse à l’épreuve du groupe.
Malakoff: Dunod.
Kaës, R. (2009). Les alliances inconscientes. Malakoff: Dunod.
Kaës, R. (2012). Le malêtre, Malakoff: Dunod.
Kaës, R. (2015). L’extension de la psychanalyse. Pour une métapsychologie de troisième type, Malakoff: Dunod.
Kaës, R. (2016). L’idéologie – L’idéal, l’idée, l’idole. Malakoff: Dunod.
Kaës, R. (2024). Utopies – Le travail de l’inconscient, catastrophe et désir de changement. Malakoff: Dunod
Kaës, R. et Fiodo, C. (2026). Les Douze et leur fondateur – Une approche psychanalytique. Malakoff: Dunod.
Pontalis, J.-B. (1963). Le petit groupe comme objet. Les Temps modernes, 211, 10571069.
Ruffiot, A. (1981). Théories pour concevoir l’appareil psychique familial, son origine et sa nature. In Le Groupe-Famille en analyse (chapitre I). In Ruffiot et al., La thérapie familiale psychanalytique (p. 7-34). Malakoff: Dunod, coll.
« Inconscient et culture ».
[1] Doctora en psicología clínica y psicopatología. Habilitación de investigación (Paris Cité).Psicoanalista de la Sociedad Psicoanalítica de Buenos Aires (APdeBA), de la Federación
Latinoamericana de Psicoanálisis (FEPAL); de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA). Directora de la Association Internationale de Psychanalyse de Famille et Couple (AIPCF)del Centro Estudios y de su Boletín Trames.
Miembro fundador de la Association Internationale de Psychanalyse de Famille et Couple (AIPCF); Miembro fundador de la Société Française de Psychanalyse de Famille (SFTFP); Miembro titular de la Société Française de Psychothérapie Psychanalytique de Groupe (SFPPG); Fundador y director de la Association de Psychanalyse des Liens (APSYLIEN, Lyon).
[2] Brochure René Kaës, Docteur Honoris Causa, Universidad de Guadalajara, México.
[3] René Kaës (1936-2026). Elementos de investigación psicoanalítica sobre los grupos y la realidad psíquica de los sujetos

