REVISTA N° 34 | AÑO 2026 – 1

Migraciones

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Introducción N°26

Irma Morosini, Raffaele Fischetti, Alejandro Klein
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Tiempos inciertos

Sonia Kleiman
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Argumento para el Nº 34: MIGRACIONES.

Revista Internacional de Psicoanálisis de Pareja y Familia.

El Viaje Psíquico de la Migración: Subjetividad, Desarraigo y la Transformación del Legado Transgeneracional en la Pareja y la Familia

Argumento Psicoanalítico

Al abordar el vasto y complejo tema de las MIGRACIONES, en el número 34 de la Revista Internacional de Psicoanálisis de Pareja y Familia nos proponemos explorar las profundas implicaciones psíquicas y relacionales que estos desplazamientos tienen sobre la constitución del grupo familiar y de la pareja.
Se invita a toda la comunidad interesada en el tema de Migración, Pareja y familia desde la óptica psicoanalítica, que envíen artículos a los coordinadores de este número, en uno de los tres idiomas, Español, Francés e Inglés, con resumen en los tres idiomas, así como las palabras claves del trabajo. La fecha límite de recepción sería el 15 de marzo del 2026, las normas de publicación se encuentran en el sitio web de la revista.

Estos desplazamientos incluyen a aquellos que migran persiguiendo un sueño, a aquellos que se desplazan por dinámicas de trabajo transnacionales y a aquellos que forman matrimonios biculturales. Nuestro objetivo es el de mantener una perspectiva psicoanalítica centrada en la pareja y la familia. Tomaremos en cuenta la colusión entre el traumatismo “político – social” actual en ciertos casos de inmigración “forzada” (persecuciones políticas), y la reminiscencia de los traumas familiares anteriores, los cuales también están impregnados de las problemáticas sociales (las “criptas” de N. Abraham y M. Torok). Pensamos en los escritos de R. Kaës acerca del colapso de los meta-encuadres sociales que afectan los correspondientes psíquicos, tema que expone en su obra “Le Maletre” al referirse al malestar contemporáneo. Este «colapso» afecta las envolturas (interna-externa). No propondremos plantear el tema como un debate político o sociológico, sino que trabajaremos clínicamente el «colapso» de las envolturas externas e internas, privilegiando la comprensión del movimiento migratorio desde el campo del vínculo, es probable que haya uno o varios casos clínicos de inmigración forzada a raíz de persecuciones «políticas» o incluso societales. Concebimos el proceso migratorio como un verdadero viaje psíquico, comparable a los momentos de crisis y deconstrucción de la familia. Freud (1923) refiere al Yo como la proyección de una superficie y al trabajar el tema del duelo, se pueden observar sus efectos en la decisión y consecuencias del migrar. La relación del yo con el otro es un fundamento modelador de la subjetividad donde se perfila lo semejante y lo diferente. La migración es una crisis que moviliza una regresión grupal y que puede adquirir la intensidad de lo que Berenstein y Puget describen como transformaciones que atraviesan el pasaje del “Uno” al “Dos”: el tránsito desde identidades rígidas hacia un campo vincular donde la diferencia y la co-construcción comienzan a tener lugar. Cuando este proceso fundacional se ve interrumpido por la migración, la crisis necesaria puede transformarse en un período abusivo o disruptivo, un auténtico tsunami emocional. El desplazamiento geográfico impone un desarraigo y activa lo transgeneracional de manera aguda. Pero, como toda crisis, también abre posibilidades de reorganización y crecimiento del grupo familiar.

La Subjetividad y el Desarraigo: Identidad, Lenguaje, Cultura, Asimilación y Adaptación

La decisión de migrar implica una profunda movilización subjetiva que afecta al sistema familiar entero. El desarraigo no es solo territorial: implica una reactivación del patrimonio psicológico transmitido entre generaciones. En este sentido, Torok y Abraham describen cómo ciertos duelos, secretos o traumas cifrados pueden reactivarse en momentos de desplazamiento, actuando como criptas silenciosas que condicionan la adaptación.

El trauma de la separación y del encuentro con nuevas coordenadas culturales intensifica este movimiento. Las familias deben enfrentarse simultáneamente a sus propias marcas históricas y a las exigencias del nuevo medio. Este pasaje requiere fuerza psíquica para enfrentar viejos sufrimientos, para abrir lo no dicho y revisar lo heredado.
En el nuevo contexto, la pareja y la familia confrontan transformaciones en el lenguaje, la religión y las costumbres. Estas diferencias culturales activan la necesidad de crear nuevas identidades. Aquí, las alianzas inconscientes descritas por René Kaës—ya sea como soportes estructurantes o como defensas restrictivas—se manifiestan con especial claridad y pueden facilitar o dificultar el proceso de asimilación y adaptación.

Los sujetos deben negociar psíquicamente la integración en el nuevo país, sosteniendo un delicado equilibrio entre adaptación y preservación interna. Esta dificultad se manifiesta tanto en quienes niegan su origen como en quienes se aferran rígidamente a él.

Lo Transgeneracional, los Efectos Simbólicos, lo Bicultural y el Eterno Retorno

La migración es un fuerte activador de lo inter, multi y transgeneracional. La nueva familia revisita su herencia para reinscribirla y transmitirla. Abraham y Torok nos recuerdan que la transmisión no se limita a contenidos conscientes: también se heredan silencios, criptas, duelos no elaborados y pactos secretos.
Las identidades frágiles o las patologías previas en la pareja migrante pueden intensificar esta crisis. En el vínculo de pareja se gesta un campo de recomposición simbólica: un espacio donde la herencia de cada uno debe encontrar un modo de articularse con la del otro para abrir caminos nuevos. Diversos autores desarrollan este tema. Los hijos nacidos en el nuevo país, viviendo entre culturas, encarnan esa tensión entre lo recibido y lo nuevo. Son el punto donde se condensa la transformación simbólica y donde la herencia se reescribe. Los matrimonios biculturales abren, además, lealtades visibles e invisibles con la tierra de origen y con la nueva. Estos vínculos pueden complejizar procesos de separación, divorcio y conflictos parentales, especialmente cuando lo no tramitado de las generaciones anteriores insiste en repetirse. En otros casos, la migración sostiene la fantasía del retorno, una defensa que permite al sujeto sobrellevar el esfuerzo psíquico que implica la reconstrucción del patrimonio emocional en un nuevo contexto.

Hacia un Abordaje Psicoanalítico del Grupo Migrante

El enfoque psicoanalítico de pareja y familia invita a estudiar de qué manera los vínculos, las alianzas inconscientes, las zonas de silencio transgeneracional y los modos de constitución del campo vincular pueden favorecer o dificultar el tránsito migratorio.
Se trata de identificar las defensas grupales, los movimientos de distanciamiento, los fallos en la comunicación y los puntos donde el legado transgeneracional o las criptas familiares condicionan la posibilidad de crear un nuevo nosotros.

Coordinadores:
Alejandro Tamez: alejandro@tamez.com.mx
Elizabeth Palacios: elipalacios2609@gmail.com

Revista Internacional de Psicoanálisis de Familia y Pareja

AIPPF

ISSN 2105-1038