REVISTA N° 04 | AÑO 2008 / 2
ARTÍCULO
Violencia en los vínculos fraternales y conyugales – la silla vacía
Rosa Jaitin *
Introducción
Abordaré el tema de la transmisión de la violencia en la familia y las formas que ésta puede toma en el marco de la Terapia Familiar Psicoanalítica a partir del análisis de un material clínico y de sus efectos transfero e intertransferenciales.
Lo que voy a tratar son los efectos que las rupturas transgeneracionales en el vínculo de alianza y entre hermanos provocan sobre los descendientes.
Las alianzas inconcientes portadoras de la transmisión entre las generaciones son resultado de la represión y de la denegación, implican obligación sujetamiento. Y estas configuraciones se reactualizan en el proceso transfero-contratransferencial.
Muchas veces en las familias en sufrimiento, los vínculos de pareja y vínculos entre los hermanos (es decir los vínculos de la misma generación) se enfrentan con experiencias de rupturas que no son simbolizadas. Así luchas fratricidas, incestos, separaciones violentas de la pareja parental y de la fratria, provocan efectos de sideración psíquica en la transmisión transgeneracional que suelen reactualizarse en la pubertad y la adolescencia de los hijos. En los vínculos conyugales y fraternales el sufrimiento naricisístico identitario está exacervado. Y la violencia intra-familiar emerge como una forma de resistencia y de lucha contra el derrumbamiento psíquico, efecto de una transmisión no transformada por el aparato del pensamiento.
La violencia intrapsíquica se caracteriza por el fracaso de la simbolización y la integración de la experiencia subjetiva traumática, por la movilización de defensas narcisísticas para contrarrestar una experiencia subjetiva que el aparato psíquico no llega a integrar.
El seguimiento de una Terapia Familiar Psicoanalítica de una madre con dos hijas, una puber y otra adolescente, nos permitirá analizar la paradoja que se manifiesta entre dos formas de violencia contrapuestas ; la que ofrece una apoyo para la sobrevida identitaria y la que emerge del negativo transgeneracional no transformado y no simbolizable. Se trata de una terapia en curso después de cuatro años.
La familia
La familia se compone de la madre (50 años) separada del padre, que llama para pedir una consultación para su hija mayor de 13 años y medio que no quiere rever su padre. La pareja se separa definitivamente cuando la hija menor, tiene un año y medio, después de disputas que llegan a la amenaza de muerte.
La primera entrevista comienza así :
Madre : « Nos separamos con el papá cuando Apolline (la hija menor) tenía un año y medio Yo fui a vivir con él después del nacimiento de Amalia ».
« Pero a partir de la muerte de mi madre hubo amenazas físicas. Mi abuelo materno tenia mucho dinero y mi amigo queria administrarlos. Había derechos de sucesión muy importanes y el dinero era virtual lo que provocaba mucha violencia. Si bien aceptó el embarazo de Apolline ; nos separamos durante el embarazo ya que amenazó de tirarme un bala en la cabeza. »
« Mi madre también tuvo una muerte violenta con un tractor que ella misma conducía ».
Amalia : « Después de tres años nos disputamos con mi pardre. Vamos un week-end sobre dos ; critica nuestra familia y está siempre enojado. Decia que vendría al cumpleaños de mi hermana y no apareció. Le dijimos que no queríamos ir a su casa y él dice que es mamá que no nos deja ir ; entonces nos contesta diciéndonos que no somos más sus hijas ».
Madre : « El papá se casó hace cuatro años con un mujer africana y cinco meses después se pelearon . El divorcio tuvo lugar en junio y nació una nena en septiembre. Saliendo de la maternidad tuvieron una disputa y en ese momento llamó para ver las chicas… » Terapeuta : Cómo se pasa la vida cotidiana para ustedes ?
Madre : « La escolaridad de las chicas se pasa muy bien ; son primeras de la clase . Ahora Amalia tiene problemas de atención ».
« Cenamos con S. (mi amigo) ; con quien he vivido hace 20 años en Paris, y retomamos nuestra relación hace 3 años ».
El sueño presenta problemas después de tres años. Está despierta de 3 a 5 de la mañana y después sueña.
Apolline : «Yo duermo mal pero me levanto bien ; como manzanas toda la noche »
Amalia : «Yo tengo sueños atravesados » . Sueño también durante el dia » . Comienzan a hablar de la casa de la abuela materna.
Madre : «Yo soy la segunda de una fratria de cinco hermanos ‘ entre dos hermanos y dos hermanas. Todos son casasos y tienen hijos.
« Mi abuelo materno tuvo dos hijas ; mi madre y su hermana »
Veamos la segunda entrevista:
Mère : « La ex mujet del padre nos había invitado a una reunión de familia con la chiquita ».
Terapeuta : cómo se pasó el embarazo de las chicas ?
Madre: « nos conocimos en enero y en julio yo estaba encinta . En principio el padre no estaba decidido a tener hijos conmigo pero su amigo precedente que estaba encinta al mismo tiempo perdió el embarazo. Nos encontramos por minitel : yo hice una apuesta con una amiga para verificar que podía embarazarme . El me habia dicho que estaba separado. Yo había tenido dos abortos por accidente ».
« Mi hermana menor venía de tener una nena. Yo tenia 38 años cuando nació Amalia. La miosintesis dio una tercera x ecografia era muy lenta, ma hablaron de trisonimia. Tuve mucho miedo y el parto fue dificl. Parecia muy fea, pero rapidamente se volvió linda. Cuando Amalia tenia un año volví unos dias a mi casa. »
« Apolline fue concebida en un buen momento de pareja porque había dejado su ex amiga y eso me daba esperanza, aunque estaba deprimido por la ruptura con su amiga. Me decía que no tenía suficientes espermatozoides y yo le dije que podia interrumpir el embarazo pero no aceptó. En el sexto mes de embarazo me anmenazó de muerte y me fui ; errante con un hijo de un año y medio y encinta de seis meses ; él volvió con su antigua pareja El nacimiento de Apolline se pasó bien… »
Análisis de las entrevistas iniciales
La consulta tiene lugar dos meses después del nacimiento de la media hermana por parte del padre, que formó otra pareja.
La entrevista se desarrolla en un clima de hiperexitación expresada por la madre que habla de manera ininterrumpida. Y el dinero surge como carta de presentación. El biseabuelo materno fue pionero de una empresa aeronáutica. Y el dinero aparece como elemento de disputa en la pareja de padres. La violencia por el dinero se asocia también a la muerte violenta de la abuela materna que muere en un accidente cortando su césped con un tractor. La muerte de la abuela se teje en el imaginario con la construcción de vínculo de pareja en una relación de confusión entre la imago materna y de pareja en donde los espacios psíquicos no estan diferenciados. Nacimiento y muerte son elementos binarios en un vínculo paradojal de semejanza temporal pre-ambivalente. El vínculo de pareja se organiza como hipótesis ataque-fuga, lo que pone en fracaso el contrato narcisístico.
Al cierre de la primera consultación, la presentación de la fratria materna es masiva e invade el tiempo de la entrevista, al punto que depaso la hora de cierre.
La familia funciona como un clan, en un vínculo sincrético de anclaje en una genealogía ilustre, que me hace plantear la cuestión del sobreracinamiento en la familia de origen. El peso del ancestro fundador de la genealogía está omnipresente y no deja jugar a la represión su rol organizador. El ancestro fundador deviene el padre de la horda primitiva, en la medida que deja su huella en las generaciones posteriores, lo que provoca un deseo de muerte para llegar a separarse y una culpabilidad primaria en los sucesores. Pero sobre todo una herida narcisística en relación a un ideal de yo perecutorio y denigrante.
El padre es descripto como un objeto malo, parcial, inestable e inquietante para la madre y las hijas.
La expresión de la madre : « fui a vivir con él después del nacimiento de A. » muestra que la concepción y la gestación del hijo no fueron un proyecto de pareja. La pareja conyugal no tuvo tiempo de constituirse ; se superpuso a la pareja parental. La maternidad se presenta como un ultimatum para la madre a los 39 años quien en la segunda entrevista agrega « nos encontramos por minitel yo hice una apuesta con una amiga para ver si podía quedarme embarazada. Yo tuve dos abortos por accidente ; él me dijo que estaba separado « » .
La disputa de la hija mayor con su papá tiene como respuesta « yo no las considero más mis hijas », lo que echa por tierra la seguridad de base del adolescente en su búsqueda de individuación. La cualidad del vínculo narcisista familiar no permite el ancraje de los hijos en la línea paterna.
La segunda entrevista confirma la urgencia de esta mujer de encontrar un «pertenaire » para tener hijos. La pareja se relaciona en una secuencia de agripamiento-ruptura « B. no queria tener hijos conmigo ; pero su amiga precedente encinta al mismo tiempo que yo pierde el embarazo », agrega la madre. El vínculo se organiza en binomios antitéticos (vida-muerte ; exclusión-inclusión).
La pareja se estructura sobre la base de la elección del ancetro como modelo : el padre es investigador ingeniero como el célébre bisabuelo. El vínculo de la pareja conyugal se conforma y se liga sobre este fantasma, confundiendo pareja conyugal y pareja fraternal en una forclusión transgeneracional.
Cuando la madre comienza a evocar la elección entre aborto y no aborto frente a sus hijas, resentí un movimiento de violencia, un fracaso en mi propia capacidad identificatoria y simbólica, que me condujo a pensar el lugar del traumatismo de la filiación en esta familia.
La hora que desborda el encuadre de la primera entrevista me hace pensar a una dificultad de contención como a una caja de pandora que deja escapar una negatividad que empuja, mostrando una falla en los contenedores.
El pensamiento secundario funciona como un espacio de gratificación narcisista en la familia (las jóvenes son las primeras de la clase). Este punto las incluye en el linaje célebre y permite cazar la angustia de trisomía que atravesó el primero de los embarazos.
Las solas manifestaciones de derrumbamiento habitan la familia durante la noche ; el insomnio y la pesadillas alteran el sueño de la madres y las hijas, en particular el de la hija menor.
Un mes después de las entrevistas, la familia solicita un trabajo de terapia familiar psicoanalítica.
El dispositivo
Recibo la familia, madres e hijas en mi consultorio durante una hora cada quince dias. Una silla vacía (depósito de los abrigos y las carteras) representa el lugar del padre que « no quiere escuchar hablar de terapia » ( según las hijas) ; y la silla se encuentra entre la mamá y la hija menor. La hija mayor se sienta siempre al lado de la madre. Los lugares son fijos durante toda la terapia.
La irrupción de angustias arcaicas movilizadas por las necesidades madurativas de la pubertad y la adolescencia de las hijas ; por la tentativa frustra del padre de fundar una nueva familia y las tentativas de la madre de tejer un vínculo de pareja que se quiebra durante el primer año de la terapia, se reactualizan en la escena de la silla vacía. La terapia permite la emergencia de la dificultad de organización de los vínculos familiares que bloquean el pensamiento elaborativo. No sólo el de la familia sino el mío : durante largo tiempo, la silla vacía que contiene los abrigos y bolsos de la madre y sus hijas se encontraba fuera de mi campo visual.
La ausencia de salidas representacionales para significar el sufrimiento familiar, provoca el recurso a la fusión, al agripamiento agresivo, al repliegue sobre el vinculo familiar, en un pegamiento primario, por defecto de una apertura hacia la subjetividad y a la diferenciación psíquica.
Se tratara entonces de acoger el discurso familiar a partir de los intercambios verbales y a través de modalidades de expresion infraverbal que se despliegan en la sesión. Esta « cadena asociativa grupal familiar » que se organiza en las sesiones y entre las sesiones se refieren a las reglas psicoanaliticas de abstinencia y libre asociación dentro de nuestro dispositivo.
Análisis del comienzo de la terapia : cuerpo – cuerpo conyugal y cuerpo fraternal
En esta primera etapa la hija menor, dotada sportivamente se accidenta, lo que la llevara más tarde a abandonar esta actividad ; y sus somatisaciones son frecuentes.
La hija mayor se enfrenta con una gran violencia verbal con la madre ; quien se ocupa de sus sobrinas que vienen a vivir cerca del domicilio de la familia. La rivalidad entre la madre y se hermana se juega sobre las sobrinas que se instalan cerca de la tía. Del mismo modo las hijas parten de vacaciones con ésta en una relación temporal de exclusión del padre (no van de vacaciones con él). Lo mismo que la terapia que lo excluye sin concesiones.
El vínculo de la madre con su hermana se refuerza durante los embarazos de la madre frente a la violencia y amenazas de muerte del cónyugue. La madre y su hermana intercambian sus hijas y el vínculo se organiza entre ellas como en general en esta familia por medio de defensas de pegamiento-ruptura y de ataque-fuga.
El triángulo rivalitario, madre, hermanos, sujeto domina esta configuración familiar en donde la triangulación edípica tiene dificultad a conformarse.
A propósito de esto, a pesar de mi señalamiento, la familia no trae nunca el árbol genealógico que usualmente solicito en el comienzo de la terapia. Qué lugar irrepresentable se teje en esta genealogia ?
La violencia entre las hijas y el padre aumenta y madre e hijas se alían con la mujer del padre que está en proceso de divorcio. El padre envia « sms » a la hija mayor « yo no te beso » ; « esperaba algo mejor de ti »
Y la confusión generacional es traída a la sesión por la hija menor « Me pone en el lugar de una pareja ; me habla horas de su problema con su mujer, de origen africano, acusándola y denigrándola con propósitos racistas » .
Evocan entonces la separación de los biseabuelos en el escenario de la segunda guerra ; el biseabuelo de origen judío parte con su hija mayor para protegerse del nazismo. La ruptura simultánea del vínculo de alianza y del vínculo fraternal exacerva y confunde el sufrimiento narcisista identitario en estos vínculos filiales horizontales.
La exacervación de la violencia manifiesta en la generación actual, no conflictualizada, podría ser una tentativa de contención y de elaboración de una negatividad que emerge en la sesión como un nuevo continente donde puede expresarse.
Qué pudo haber pasado cuando la mayor de las hijas parte al extranjero con su padre siendo una adolescente de 17 años ? Es que la escena de violencia actual entre padre e hijas sería la repetición de un erotismo transformado en violencia ?
Segunda etapa : el « Diario » de la abuela
Durante el segundo año de la terapia, en la sesión 25 la mamá refiere a la lectura del primer volumen del « Diario » de la abuela mientras que la hija mayor , en avance lee el tercero. Transcribo la secuencia asociativa.
Madre : « cuando la biseabuela estaba encinta el biseabuelo estuvo tironeado también entre dos mujeres como vuestro padre (se dirige a las hijas). Mi madre cuenta que fue bien recibida por la familia de mi padre, pero que la relación se tenía por el dinero. El hermano de mi padre fue detenido en un campo por los alemanes y volvió a pié ; escondía gente (nunca supe todo esto) ».
« Mi madre empezó a escribir su diario después de la muerte de mi abuela y de su hermana (que muere de leucemia a los 65 años) pensando que iba a morir a la misma edad que ella (muere cortando la hierba de su jardin con un tractor) ».
« Decía que la guerra era una máquina de matar ; que vivió cosas horrorosas de las que no hablará jamás. Ella tenía 15 años al comienzo de la guerra ; es que mató a alguien o se hizo violar ? »
Los hermanos de mi biseabuela estaban en la armada alemana y eso la cubría aunque estaba casada con un judío, refugiado y protegido por el gobierno de un país neutral, donde encontró su segunda esposa. Mi biseabuelo era judío e hizo sus estudios de ingenieria en Rusia ; su padre era rabino ».
En la sesión siguiente continua : « tengo la impresión de abrir un cajón con secretos íntimos ; me enojé mucho con mi madre leyendo el diario. El año del nacimiento de mi hija mayor y de mi sobrina dice que no pasó nada. Su vida era la empresa, la política y sus aventuras amorosas ; nada sobre nuestra vida y nuestros proyectos.
La manera de ser en nuestra familia es teniendo la proximidad de un clan, pero siendo extranjeros los unos en relación con los otros. Mi madre nos enviaba cartas fotocopiadas a los cinco hijos, firmando, « besos, mamá ». Es lo mismo que hace actualmente mi hermano quien se ocupa de la residencia familiar. »
En esta cadena asociativa constatamos que sobre tres generaciones, ningún contrato naricistico pudo establecerse con los hijos ni a nivel de los padres ni de los abuelos ni de los biseabuelos. El diario de la abuela pone en evidencia la constatación de una ausencia de contrato narcisístico con los descendientes. La fratria materna funciona como un proto-grupo indiferenciado, aglutinado para hacer frente a la vivencia de un traumatismo primario y a la no integración de experiencias de agonía, asociadas al hecho de no ser reconocido ni investido como hijo ni como nieto en la genealogía. El apoyo sobre los hermanos sería una manera de sobrevivir a la deficiencia, una forma de reparación del vínculo transgeneracional que fue puesto en dificultad.
La omisión en el diario de la abuela de toda referencia a su padre y a su hermana así como la omisión de su propia infancia permite contactar la sombra de una efracción traumática de la guerra y la separación brutal de la pareja parental y de su hermana quiebran el sistema de paraexitación produciendo un experiencia psíquica inolvidable sometida al solo automatismo de la repetición, reactivado de manera permanente. El Aparato Psíquico Familiar intenta ligar la experiencia efractiva a la producción de una co-excitación libidinal de los vínculos en esta familia. Esta herencia inunda cuantitativamente el Aparato Psíquico Familiar y desborda su capacidad de contención. El resultado de esta transmisión transgeneracional no reciclada, no elaborada, se repite en el presente de la familia, como tentativa de puesta en relación de las líneas materna y paterna. La violencia de la efracción se retorna contra el padre de estas niñas. Qué lugar ocupa éste en su propia historia y porqué se impone la exclusión de la terapia?
La mujer del padre reaparece en la escena familiar pidiendo ayuda a la madre y las hijas frente a las violentas amenazas del padre ; y las niñas evocan el racismo del padre « la acusa de haberse casado con él por el dinero y para venir a Francia ». El tema del racismo y del dinero reaparece en la generación actual.
Y la hija mayor agrega : « sueño que se muere en un accidente de auto ; una muerte rápida y sin sufrimiento ; o que lo enveneno con lavandina y cuando yo llego agoniza. No soy violenta, me siento disgustada, revuelta, indignada ». « Yo también », agrega su hermana.
Después de un largo silencio evocan la idea de la autoagresión como salida (la hija mayor suele lastimarse sus manos…) o la sublimacion. (la hija menor prepara una canción para el próximo día del padre).
De la misma manera que los deseos de muerte del padre de Edipo precedieron el parricidio ; en esta familia, los deseos de muerte de las hijas para con el padre, fueron precedidas por la dificultad de la acogida de éstas, porque los vínculos de pareja fallaron desde el inicio y el clivaje entre afecto y representación son una herencia transgeneracional en estado bruto.
S.Ferenczi (1929) en « El niño mal acogido y su pulsion de muerte » propone una hipótesis : una mala acogida tiene como consecuencia el exacerbamiento de la pulsión de muerte y y traba la organización de la intrincación pulsional. El niño no deseado va a intensificar los movimientos auto-destructores y una violencia reaccional contra éstos.
La cuestión de la acogida se expresa también frente al racismo, figurado en lo actual por el padre. Y el dinero aparece una vez más como figuración de la persecución, haciendo fracasar la unión y la separación en el vínculo de alianza. También en la terapia : la madre nunca termina de saber el precio de las sesiones y es la hija menor que lo señala. Y la madre tiene tendencia a pagarme de más como también a preguntarme si no aumenté mis honorarios, como para testearme.
La pubertad de las hijas pone a luz el traumatismo (F. Marty, 1997) provocando un ataque en el cuerpo y este traumatismo actual no puede ser contenido por la pareja de los padres ; surge entonces la violencia como expresión de la paradoja entre la búsqueda de autonomia y la dependencia intolerable de un objeto fallado, que no resiste y que no puede ser utilizado para ayudar al desarrollo de un sujeto diferenciado. Y los ataques del cuerpo por parte de las jóvenes testimonian de un movimiento melancólico, de una estado de fracaso del yo ideal y del yo ; y la indiferenciación grupo de hermanos–grupo parental, resurge como un punto de enquistamiento en el contrato narcisístico. La intrusión mútua de los espacios psíquicos es aceptada como forma de survida.
En lugar de una ilusión naricística primaria se instala una ilusión negativa a la origen de la culpabilidad primaria ; y la violencia parento-filial se instala. Esta culpabilidad primaria no conflictualizada reposa sobre un vínculo de confusión entre el yo y el no yo, que dificulta la subjetivación. La violencia aparece entonces como una respuesta sado-masoquista a un ataque narcisista como defensa contra la amenaza de una identidad familiar sometida al imperativo de matar al otro o destruirse a sí mismo, de denunciarse como responsable de un crimen para no sentirse culpable. Pero al mismo, la destrucción expresa una potencialidad creativa.
Tercera etapa : la silla vacia
Qué lugar tiene en la terapia esta silla vacía ? Es que tiene el valor de un continente negativo , de un contrato transgeneracional que opera como sombra ?
Es que esta silla soporta antiguos ropajes que encubren un cuerpo familiar « cargado »? Es que ella refiere a las fundaciones de la estructura genealógica ?
El desmoronamiento de los vínculos filiativos de la línea paterna da cuenta de un derrumbe genealógico, de una estructura fundacional que no pudo sostenerse en un terreno de arenas movedizas. De hecho la casa donde vive la familia va a ser modificada para ser adaptada a las hijas adolescentes. Pero aparece insegura, expuesta al robo y « comprada en urgencia y a escondidas para escapar de la violencia del padre », evoca la madre.
La piedra fundamental del contrato narcisístico no fue contruida con materiales adecuados que aseguraran las fundación del edificio para sostener el conjunto de la genealogía. La caída de este Imperio Real, fundado por el ilustre ancestro muestra bien cómo el sobreinvestimiento narcisista, la perversión narcisista del ancestro es inversamente proporcional al investismiento narcisístico en la genealogia.
Cuando las alianzas inconscientes se estructuran sobre una modalidad perversa de un ancestro idealizado y autoengendrado, la posición melancólica a la base de la perversión se instala en los descendientes que no llegan a liberarse de este vínculo de « dominio » que los encadena.
Esta situación se repite en le campo transfer-intertransferencial al punto que sólo a partir de la tercer año de la terapia la silla, cargada, encombrada, disimulada con los ropajes y bolsos, comienza a poder ser percibida como lugar de un ausente. Es entonces que podemos empezar a pensar el lugar que ocupa en le imaginario familiar provocando un blanco en el aparato psíquico familiar genealógico, un hiato entre el nivel intrapsíquico del ancestro y los niveles inter et transubjetivo de la filiación.
La transmisión está cortada, desligada de la representación y el pacto denegativo se inscribe sobre la negación de esta negatividad radical.
Recién en la sesión 60 la cadena asociativa pone en relación la repetición de los problemas de pareja de las hermanas en las distintas generaciones.
La hija mayor llora en la sesión a causa de la ruptura de un vínculo amoroso. La hija menor manifiesta su descontento con el amigo de la madre por quien no se siente querida y que « prefiere » a sus hermana. Y la madre intercede : « la semana pasada fui a buscar la encomienda que te envió tu padre para tu cumpleaños sin una palabra para saber quién era el destinatario…y sos la unica a la que le manda regalos ». « Y yo vuelvo a poner en fraude la autoridad parental ya que firmo otra vez en su nombre porque olvidaste de llevarle el papel cuando fuiste a visitarlo el domingo… ».
Vemos entonces cómo las dos hijas van siendo posicionadas en la genealogía : la mayor con la madre y la menor con el padre.
Cómo capturar el fantasma del ancestro que domina la madre y domina la terapia no dejando trabajar el hecho de crecer sin padre ? Qué historia fraudulenta se reactiva en esta falsificación de firmas de este padre… en relación con el ancestro refugiado …?
Cuando la dinámica intersubjetiva edipiana de las familias no puede ser simbolizada, es reemplazada por el binomio agripamiento-ruptura o por la repetición que muestra el engranaje de la violencia y que impide la instalación de verdaderos vínculos a doble vía.
La evolución del proceso de la terapia familiar varía según la capacidad metafórica de la familia. Esto va a determinar límites entre el trabajo de construcción de un continente de angustias primitivas y la transformación de las representaciones del contenido.
El trabajo de la terapia familiar psiconalítica va provocando una violencia primaria desnudando la coraza familiar y creando las condiciones para la construcción de un espacio psíquico de elaboración que se va imponiendo a la familia, en donde représentación y afecto van pudiendo ser integrados.
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* Docteur en Psychologie Clinique – Psychanalyste – Professeur associé à l’Université René Descartes, Paris 5
Membre du Comité Scientifique de l’A. I. C. P. F.
24 rue Auguste Comte – 69002 – Lyon – France – rosajaitin@wanadoo.fr

