REVISTA N° 01 | AÑO 2007 / 1
ARTÍCULO
La familia recuerda: defensas transpersonales y traumas en la familia.
Anna Maria Nicolò
Hemos heredado de Freud una teoría compleja y articulada sobre la memoria y sobre el recordar. Freud nos ha permitido también descubrir como la acción representa también un modo de recordar che se da cuando lo que ha sido olvidado o reprimido no puede ser reproducido en forma simbólica o pre simbólica y no puede ser consciente. El sufrimiento del individuo se vuelve por lo tanto accesible solo a través de una lectura que tenga en cuenta lo que es actuado o somatizado. La compleja y rica teoría de Freud ha sido portaestandarte de las teorías neueuropsicoanalíticas o psicoanalíticas[1] más modernas que han desarrollado la hipótesis de la existencia de diferentes sistemas de memoria.
Junto a la memoria declarativa que almacena los recuerdos autobiográficos y los episodios individuales del pasado, la memoria procedimental que influye en la experiencia y en los comportamientos, representa un tipo de modalidad de recordar, a través de la acción, las relaciones objetales del pasado o los traumas in elaborables que se han disociado. Junto, por lo tanto, a una memoria que se caracteriza por el saber que se recuerda, existe una memoria ligada a la re actualización de las experiencias pre-verbales del pasado, una memoria silenciosa pero perceptible, que informa de si mismo el tejido de interacción del individuo y de la familia[2].
Cada familia esta caracterizada no solo por una sintaxis de las emociones, sino también por una red de vínculos y de relaciones objétales sea internalizadas que externalizadas y también de una especifica praxis cotidiana que el niño aprende en un modo silencioso en el hacer cotidiano. La familia,, por lo tanto es un contexto de aprendizaje emocional, para decirla con Meltzer, con el cual cada uno de nosotros está identificado y cuyo funcionamiento mental y emocional es parte de nuestro mundo interno (Nicolò 19) y esto no tiene que ver solo con los niveles de funcionamiento, si no también con el hacer, con el actuar y con el cuerpo, que caracteriza los niveles de funcionamiento más primitivos, sea de la nuestra mente que del funcionamiento familiar. Desde el nacimiento el niño, en la vida cotidiana de la familia, donde las cosas se hacen antes que pensarlas, viene inadvertidamente sometido, participa sin saberlo y aprende lo que los psicoanalistas de la familia llaman “ esquemas de interacción coordinadas en acción” (Reiss, 1989) y que los neuropsicoanalistas llaman “memoria procedimental”.
Tales esquemas tienen una evidente función de memoria ya que fueron aprendidos a su vez inconscientemente de cada uno de los partners de la pareja de padres en la propia familia de origen.
A través del aprendizaje de estos esquemas el niño, desde el nacimiento absorbe también aquellos comportamientos que atraen, inmovilizan, exprimen o niegan las vivencias, los recuerdos, los fantasmas, las emociones.
Las experiencias pre-verbales vienen recreadas, rehuidas o “compensadas” en los vínculos futuros, contribuyendo a transmitir una modalidad del hacer.
Si estas experiencias fueron patógenas y traumáticas se transmitirá una modalidad patológica, de funcionar en la relación con el otro, junto a una modalidad considerada “normal. Pero la repetición de tales mecanismos no es solo la expresión de un fracaso de la simbolización, es también un tentativo de transformación, y un proceso que en el encuentro nuevo con el otro, espera una transformación.
La experiencias sin voz, aquellas que tienen que ver con el si mismo, pre-verbal, fundamentales en la clínica con pacientes graves, o con niños, pero también en setting distintos del dual, como los grupos, las parejas o la familia, vehiculan por lo tanto vivencias no pensables, traumatismos, a veces relacionadas a un secreto familiar y a un no dicho depositado en la memoria de uno solo, pero capaz de secuestrar alrededor de si una parte de la vida fantasmatica familiar aún de generación a generación.
La dimensión pre-verbal de las interacciones puede constituir una especie de deposito de las experiencias traumáticas como algunos autores han justamente demostrado.
Pero después de una experiencia traumática, no solo el individuo, pero también la familia naturalmente organiza defensas para hacer frente. Mientras conocemos las defensas contra el trauma elaboradas a nivel individual, reflexionamos menos sobre las defensas que el grupo familiar organiza, defensas complejas y articuladas porque cada miembro de la familia es respecto al trauma victima y testimonio y en ciertos casos conscientemente o inconscientemente perseguidor.
Aquello que viene recordado y transmitido no es solo la vivencia, producto de la experiencia del trauma si no también las defensas organizadas para hacerle frente. Estas defensas son producidas sea a nivel individual que a nivel del grupo familiar, defensas por lo tanto transpersonales de la familia que según pienso representan uno de los elementos más relevantes del funcionamiento familiar.
Transmisión de las defensas transpersonales
Kaës, Abraham e Torok, Tisseron, Faimberg, Baranes, y otros nos han mostrado en modo exhaustivo como un trauma que supera la capacidad de contención de la persona, si no puede expresarse en ese momento viene transmitido a la generación sucesiva, es decir, viene trasladado en el tiempo y en el espacio. Este mecanismo de desplazamiento del sufrimiento mental sobre otro que esta al lado ( partner o hijo), está en el origen de la transmisión psíquica transgeneracional a través de la cual el sufrimiento no pensado de un trauma se desplaza enseguida a otro lugar y a otro tiempo. Abraham y Torok (1978), por ejemplo, en relación a los mecanismos psíquicos que están a la base de la transmisión transpsiquica, hablaron de incorporación de datos bruto, de objetos no elaborables, que determinarían la formación de una parte escindida dentro del sujeto, representada por la presencia del fantasma.
Estos autores sostienen que cada experiencia recibe una forma de simbolización y las influencias psíquicas entre generaciones en vez tienen que ver con símbolos despezados, y estallados que destruyen la posibilidad misma de pensar.
Los psicoanalistas que trabajan con la familia saben que en el organizar las respuestas defensivas al trauma cada uno de los miembros de la familia tiene su rol en la construcción de esta modalidad patológica.
Cada uno reaccionará en manera diferente según sus experiencias y capacidad, sufriendo o defendiéndose. La paradoja que se genera en estas situaciones traumáticas es que cada uno de los miembros familiares puede ser al mismo tiempo considerado victima y perseguidor de lo que ha sucedido. Por ejemplo en la situación de abuso de un menor, el perseguidor no es solo el padre abusador, si no también la madre que ha asistido inerme o colusivamente cómplice y también los otros miembros de la familia que comparten la misma vivencia y el mismo rol. Esta madre es, pero al mismo tiempo victima. Estas consideraciones nos llevan a la conclusión que no existe un abusador, si no más bien una familia abusante, no existe un solo trauma que tenga un efecto psicopatológico que no sea conectado con un funcionamiento traumático del grupo familiar dado que la familia antes que nada no ha prevenido que esto se instaure, por otro lado no lo ha contenido, a veces, lo ha aún amplificado y por ultimo obstaculiza su elaboración .
A causa de la incapacidad del sujeto o de su grupo familiar de sufrir por el trauma, deprimirse por causa de ello, y superar elaborando el acontecimiento, los núcleos traumáticos que no se volvieron representación de palabra, coagulan y organizan alrededor de si mismo, una buena parte de la vida fantasmatica y relacional del individuo y de la familia, empobreciendo otros aspectos de la vida de relación, organizando defensas individuales y transpersonales para hacer frente. Por lo tanto no viene transmitido solo la vivencia alrededor del contenido fantasmatico del trauma, si no también las defensas organizadas individualmente y en modo grupal contra esta.
Es muy importante entender en la familia cuales defensas transpersonales y cuales defensas individuales se ponen en acto y como se transmitieron.
Esas defensas individuales y aquellas transpersonales del grupo se organizan en el curso del tiempo modificando la vida personal, fantasmatica y relacional de la familia.
Al trauma original se agrega así el efecto traumático y traumatogeno de este nuevo funcionamiento. Se confirma en este modo aquello que puede ser notado en el mundo intrapsiquico del paciente, es decir que el suceso traumático no ocurrió solo una vez por todas en el pasado, si no que se perpetua en el presente, cada día no como un suceso aislado, si no como una modalidad disfuncional de la relación, que coexiste junto a una modalidad “normal”. La paradoja de esta situación esta en el hecho que ese funcionamiento que nosotros consideramos patológico y patógeno, en realidad no viene percibido así de la familia que lo juzga al contrario, la mayor parte de las veces, adecuado y casi constitutivo de su identidad.
“La verdadera origen traumática se encuentra en la modalidad de funcionamiento que deriva del trauma y a veces constituye la defensa contra de eso, y no solo en el suceso traumático en si mismo , que se vuelve una metáfora del fracaso a la elaboración, a causa del cual el suceso no puede ser elaborado y por lo tanto reprimidos.”(Nicolò, 2006).
Reorganización defensiva de la familia después deltrauma
El film de la directora Comencini “ la bestia en el corazón”, cuenta los difíciles caminos que dos hermanos comienzan a perseguir con el objetivo de elaborar la vivencia traumática del incesto del padre sobre el hijo varón. Daniele, una vez adulto y después de haber hecho una terapia individual, puede hablar de lo que le sucedió en su infancia con su hermana menor, Sabina, también ella participe de su destino sin saberlo. Trasladada en América para encontrar el hermano, y estimulada de un sueño que parece ser el comienzo de un descubrimiento. “…Me suplico de no decir nada-“ continua hablando de la madre que no solo no había logrado proteger a los hijos de los abusos paterno, pero aún mas, había dado al hijo varón una consigna terrible- “Somos una familia…no debes decirlo a nadie, son cosas que suceden…somos una familia…”. El abuso, el incesto pide de ser protegido del secreto, de no poder ser comunicado y propiamente del otro adulto de la pareja de padres que, tan culpable, agrega al trauma sufrido la imposibilidad de venir compartido y elaborado. El pedido que la madre hace a la unidad familiar, “Somos una familia” como pacto impuesto puede ser a primera vista la primera de las defensas transpersonales del trauma que la familia organiza, el cerrarse defensivamente en el núcleo familiar. Por otro lado el trauma sufrido hace sentirse diferente de los otros, alíenos al mundo y refuerza la unidad, determinando una defensa contra el mundo externo vuelto persecutorio a través de proyecciones macizas al externo de la persecución que se vive al interno.
Con este reclamo a la unidad se trata de evitar en modo anticipado lo que probablemente sucederá si y cuando los miembros maduraran y habrán mayor autonomía de elección. Es una defensa organizada contra la reacción de la fuga, de la diáspora, de la separación de la familia.
“No debes decirlo a nadie” es la segunda de las defensas transpersonales que vemos a la obra, la constitución del secreto que no puede ser comunicado. En modo silencioso se establece un pacto de deniego.
Según Ferenczi, (referido por Borgogno 2005) el trauma esta conectado no solo al acontecimiento, si no también a alguna cosa que se debería haber hecho y no se hizo y en este sentido es sobretodo una “omisión de socorro” que cada padre debería dar en la situación de necesidad y en este caso el niño traumatizado es en sustancia un” huérfano de reverle transformativa”. El trauma en este modo además de no ser transformado en un suceso psíquico puede ser desconocido o aun más, no registrado. Esta defensa es una de las mas patológica y patógena y de hecho también a causa de esa, además que a causa de la identificación con el agresor, los hijos adoptan las cualidades y los rasgos de los padres, sus códigos, conservándolos a veces por toda la vida, y haciendo así llegan a disociar y a apagar, de acuerdo a los deseos parentales inconscientes, las iniciales percepciones autónomas independientes, prohibidas y escotomisadas, por razones sobre todo inconscientes, del contexto ambiental. “Asociar las dos voces de papa, aquella de todos los días y aquella infantil que te llamaba la noche…quizás todos tengan dos voces..me pregunto si la sonrisa de papa cuando aplaudía mi ensayo de danza era aquel de un padre como los otros…pienso que si…esa es la cosa mas difícil de aceptar..en aquel momento era un padre..” así continua la protagonista en el film mientras de noche, en un estado disociado, el padre se transformaba en un monstruo. Todos conocen la disociación defensiva que se produce en tales personalidades, disociación hasta útil a evitar la angustia de ser locos. No se logra recomponer en la propia mente la figura de un padre que tiene comportamientos tan opuestos. Se prefiere más bien pensar que no es el otro el loco, si no mas bien la misma persona.
Quizás hagamos menos atención que una disociación semejante se genera en la vida familiar, entre niveles oficiales de la vida de todos los días, de la vida publica y niveles clandestinos donde en vez reinan las consecuencias del trauma. Esta disociación genera aquel régimen de funcionamiento paradojal que es una causa de los frecuentes disturbios de identidad que se observan no solo en el abusado, pero también en otros miembros de la familia. Así como en la familia del film citado, donde los padres pueden ser a un nivel, suficientemente buenos y devotos, funcionar en modo adecuado en el ámbito socioprofesional, mientras en otro nivel son cómplices de un crimen.
Volviendo al film que nos ayuda a hacer más explicito lo que tratamos de sostener, Sabina parece defenderse del trauma enquistando la memoria de su infancia de todo aquel período, como un cuerpo extraño. “No tengo recuerdos” . dice a Emilia, una amiga suya y ex compañera del liceo que frecuentaba su casa y conocía bien a su familia que describe “tranquila”, “solo alguna imagen”….Pero después las imágenes crean una pesadilla nocturna, sueño que lleva a la protagonista del film, quizás a causa de una regresión inducida por el estado de embarazo, a retomar contacto con su pasado que comienza a elaborar. Disociación y negación de la experiencia traumática son las defensas mas mencionadas de los autores que se han ocupado del argumento. (Fonagy, Person, son algunos de los autores que lo han señalado). El trauma tendría , de hecho, el poder de deflagrar la familia de frente a este peligro,. Por este motivo el acontecimiento, como por ejemplo un incesto, viene primero escondido y después disociado. Si viniera reconocido, sea la victima que el perseguidor se verían en modo distinto, y aún la victima, mas allá de la situación en si, se percibiría como peligrosa para el equilibrio general. Cada miembro de la familia tendría que asumir interna como externamente un orden diferente de frente a los protagonistas del evento, la percepción de ellos de la realidad de los vínculos seria trastornada, sentirían el peligro de tener que tomar distancia y separarse.
Sea que el trauma provenga del externo, sea que venga del interno la respuesta de la familia es el compactarse y el cerrarse en modo paranoico al enemigo externo, que va paralela al aislamiento psíquico del individuo señalado por Kristall. Los confines se vuelven rígidos y el extraño es el perseguidor.
Son ya conocidas muchas de las defensas en acto en estas situaciones. Uno de los autores mas autorizados en este campo, Krystall (1975), señala la incapacidad de tener experiencias gratificantes che se enlaza con características masoquisticas y el camino de la somatización como mecanismo primitivo pre-simbólico como respuesta del individuo cuando las emociones experimentadas del niño fueron muy precoces y demasiado intensas y han amenazado su sentido de integridad. Frente al evento traumático puede producirse el bloqueo de las emociones y una progresiva inhibición, hasta llegar al congelamiento, al freezing en la vida afectiva de la familia. El temor de las emociones es “por lo tanto una minoración de la tolerancia afectiva” (Krystall, 1975) es otra de las defensas típicas de estas familias. En el fondo existe el terror que se reactive en modo imprevisto el estado traumático y la expectativa constante de eso. Si para hacer frente al trauma fue puesta en acto un funcionamiento defensivo que prevea el control de las emociones y de los sucesos que puedan acontecer, en la generación sucesiva se podrá observar el perpetuarse de la forma defensiva de control de las emociones, como se verá en el caso clínico referido mas adelante.
A veces la somatización del dolor mental, que tiene como objetivo el proteger al sujeto de un daño psíquico, puede ser también de naturaleza relevante, llegando a poner en peligro la vida del individuo y en situaciones extremas, legar aún a la muerte psicógena.
El empobrecimiento de la vida fantasmatica de la familia que fue atravesada en modo transgeneracional por experiencias traumáticas, lleva a sus miembros a vivir todo sobre un plano concreto, y a una incapacidad de traducir en pensamientos y verbalizaciones el acontecer psico-afectivo. L’alesitimia que se verifica, es decir la falta de palabras para nombrar sus propios estados afectivos, tiene también una función, según McDougall (1989), defensiva y por lo tanto lleva a un estadio del desarrollo en el cual la distinción entre sujeto y objeto no es todavía estable y puede provocar angustia. En estos casos el destino del afecto, inaccesible a la conciencia, es el de ser congelado y la representación verbal que lo caracteriza pulverizada, como si no hubiera tenido jamás acceso al sujeto (MacDougall). Otra característica tiene que ver con el uso del tiempo. Mientras en las situaciones de relevante gravedad no hay futuro, es sobre todo un sobrevivir en el presente, es un vivir en un eternidad sin tiempo, en las familias donde en vez el trauma dejó una cierta posibilidad de reorganización, a menudo la respuesta puede ser la fuga en un futuro que se puede imaginar mejor o de rescato.
En las situaciones mejores, a un nivel menos grave de los efectos traumáticos, se fantasea en un futuro donde los hijos podrán revindicar el trauma sufrido o en todo caso huir de la pesadilla y por lo tanto pueden circular emociones como el rencor y la venganza, que son elaborables.
Caso clínico
La familia Neri se dirige a mi en modo forzado por la hija menor, Ángela, de 30 anos, que había hecho en el pasado una terapia individual..Ángela esta decidida a ayudar a su hermana Bianca, 5 anos mayor que ella, que opina sea una persona muy problemática y esta deprimida. La familia llega a las sesiones con mucha resistencia. Sobre todo el padre que es muy contrario. La madre Ilde se era casada a 28 anos, quedando unida siempre a su familia de origen. Un ano después del matrimonio y después del nacimiento de Bianca, Ilde había sufrido una imponente depresión. Este problema se manifestó 8 meses después del parto y fue desencadenado por un episodio misterioso, quizás un accidente, quizás un suicidio del hermano mayor que se había disparado con una pistola que el padre conservaba en su estudio. El episodio era bastante oscuro y la familia no si era nunca parada a comprender lo sucedido. Ilde a causa de este acontecimiento había vuelto a su casa de origen, quedándose por un año, sin tener en cuenta en las necesidades de la pequeña Bianca, que fue confiada al cuidado de una baby sitter ocasional..Ilde al final decidió volver, pero su vida a ese punto cambio radicalmente. Decidió dedicarse totalmente al suceso profesional del marido.
Después del primer ano de trabajo terapéutico, un nuevo suicidio de un primo de 20 anos, hijo de un hermano de la madre, con una modalidad semejante al primer suicidio del tío (el hermano mayor de Ilde), desencadena una situación de pánico en la familia. Esto permite hablar de lo que había sucedido en el curso del tiempo.
Seis meses después del evento, en una sesión donde están presentes Ángela, Nino, Bianca, la madre y el padre, Angela cuenta al comienzo de haber tenido un sueno “ venia a la sesión y encontraba una señora que le decía que esperaba otros pacientes y no a ella. Se encontraba improvisamente en otra pieza y estaba sentada en una silla de ruedas, su cuerpo era muerto. Solo su cabeza estaba viva. Esto le daba una extraña sensación”. Se interrumpe un momento para contar la impresión que le había hecho el tener en brazos el cuerpo de su perro muerto la semana anterior, como un pedazo de carne abandonada. En el setting se produce un gran silencio de toda la familia y a mi pedido de asociar, ninguno logra agregar nada. Bianca afirma que en efecto, la hermana es su cabeza, y Ángela rebate” también tu”. Mi solicitación aclara no solo la escisión entre el cuerpo y la cabeza, pero también cuanto con el sueno Ángela estése pidiendo de ver e investir con placer y amor su cuerpo. Después de haberle interpretado su miedo de no ser vista o de ser rechazada por el analista como en el pasado lo había sido por la madre, el discurso se refiere luego a su placer por curar el propio cuerpo, y el vestirse. Bianca acepta finalmente de reconocer su miedo de gastar mucho dinero para vestirse y como no considera que valga la pena de gastar en ropa. Ángela habla de como su hermana no tenia dinero y ella misma fatiga a llegar al final del mes.. La madre parece despertarse y afirma que las hijas son ya grandes, y podría ser humillante darles dinero. Tienen que ser autónomas!!!. Esta afirmación produce una sonrisa irónica de las hijas, pero también la confirmación orgullosa de Bianca.
En las sesiones que siguieron la familia me contó que por iniciativa de Ángela habían vuelto a mirar las fotos de la historia de la familia y habían encontrado las fotos de la madre que parecía envuelta en sus vestidos en el mismo modo como lo era ahora Bianca y con la mirada inmóvil y perdida..Esto da ocasión a la familia para hablar de como la madre se crió, de su desesperación para alejarse de la casa e ir a estudiar y de como la única persona afectuosa con ella fue justamente el hermano que, se había disparado con la pistola del padre. De este evento la familia de origen de Ilde no había jamás hablado, dado que el padre de Ilde temía de ser acusado de haber causado la muerte del hijo. Ninguno había podido pelear más.
A cada uno de los hijos le había sido confiado una designación de identidad “ la primera era la hija de la depresión de la madre, el segundo el del resarcimiento y Ángela que no fue vista. La madre recuerda como Ángela se desmayaba frecuentemente cuando era pequeña y como ella misma se caía a menudo en un modo desastroso después de la muerte del hermano. Se llega así finalmente a entender que la pelea entre el abuelo y el hermano que lo había llevado a la muerte había sido a causa de un matrimonio no aprobado por el padre. Al fin las hijas y la madre logran hablar con el padre y lo acusan de haber usado el “no dicho” en la familia. El se había adueñado en un cierto modo de la amenaza de suicidio que era en el aire y la usaba en la familia para obtener ventajas con la mujer o para amenazarla
En una de las sesiones donde estaban presentes solo Ángela y la madre, dado que el matrimonio de un familiar causa la ausencia de los otros, Ángela trae otro sueño: “ tenia una relación sexual con un hombre mientras estaba presente una mujer que quizás también tenia una relación sexual. Al final de la relación, cuando se alza, volviendo a pensar en lo que le había sucedido, se da cuenta que no tenia conciencia de haber tenido una relación sexual. Como se si lo hubiera olvidado. Se sentía, en vez, enojada con la mujer porque ésta había tenido sexo con el hombre.
Asocia el hombre al jardinero de la casa. La madre cuenta como la gobernante a la cual Ángela era muy ligada le había dicho de mantener alejado al jardinero que por una ano o mas fue mantenido lejos. El discurso pasa después a como de adolescente se había sentido traicionada por la gobernante que no le había contado de su historia romántica, mientras la madre cambia todo en modo banal todo. En las sesiones que seguirán, Ángela comunica el secreto que ella había olvidado, es decir los abusos sufridos por el jardinero durante alrededor de 1 ano, cuando tenia mas o menos 10 anos.
Ángela no había comunicado a ninguno hasta ahora lo sucedido y sentía a pesar de todo piedad y pena por aquel hombre un poco viejo, loco y aturdido por el alcohol.
La vida de Ángela fue hasta este momento muy complicada, tenia una licenciatura muy prestigiosa, y aún si había superado en modo brillante muchos concursos que le habían permitido obtener trabajos prestigiosos, los había luego abandonado con motivaciones fútiles , interrumpiendo también relaciones amorosas importantes, a causa quizás de su miedo a las relaciones de intimidad. Ángela vivía por cuenta propia , aún si mantenía relaciones estrechas con la familia.
Bianca vivía en vez en la casa de los padres. La familia era rica, pero ella vivía en condiciones casi de pobreza. Usaba vestidos dejados por la madre o por las hermanas y aún si era una mujer muy culta, frecuentaba amigos de nivel socio cultural muy inferior. Tenia fuertes angustias agarofobicas y no lograba, sino con dificultad viajar. Desde hacia un tiempo se le había manifestado una especie de enfermedad de la piel, que no había sido todavía diagnosticada.
Comentario
Este caso clínico es un ejemplo interesante respecto a las modalidades defensivas transpersonales puestas en acto sea individualmente que colectivamente por todos los miembros de la familia., al servicio de una reorganización psíquica después del acontecimiento traumático.
Primero de todo la familia Neri llega a la psicoterapia solo porque empujada por Ángela, que había efectuado ya un precedente trabajo terapéutico, y con muchas resistencias y escepticismos manifestados sobre todo por el padre, que tiene una visión fatalística de la vida y que tiende a negar la posibilidad y la utilidad de intervenir para tratar de cambiar las cosas. Como si no existieran los pensamientos, no existen palabras que puedan modificar lo que ocurrió y solo puede continuar a ocurrir. Este padre, narcisiticamente concentrado sobre si mismo, que había hecho depender la familia entera de sus propias exigencias, y que quedo en un cierto sentido como si fuera un niño, y que no había podido hacerse cargo de sus hijos cuando estos eran pequeños, ni ver sus necesidades, y dejando en cambio que se ocuparan de ellos personas extrañas.. Así había permitido que ellos mendigasen la atención que el no había logrado darles, mismo de quien abusaba aprovechándose del estado de depravación y necesidad de ellos., como en el caso de Ángela, que no había ni siquiera osado hablar de aquel hombre que aunque en manera perversa la hacia sentir importante.
La madre, Ilde, que también fue deprivada como niña de las atenciones que necesitaba, había visto morir suicida su hermano, ,el único del cual si era sentida realmente amada, mientras era embarazada de su primogénita, y el trauma sufrido, del cual no se había podido hablar nunca,.había tenido el poder de poner en discusión su vida.
Decide de dejar de lado si misma y sus talentos y ocuparse todo el tiempo del marido y de abandonar la hija Bianca en los brazos de una baby-sitter desconocida, continuando a deprivar si misma en la hija apenas nacida, disociando la vida afectiva de la que conducía oficialmente con el marido . La omnipotencia, la grandiosidad narcisitica de la vida social debían resarcir la familia de la perdida de los aspectos afectivos y compensarles de la depresión.
La falta de cuidados adecuados de parte de los padres originariamente deprivados y necesitados, sobre todo de la madre, y el hecho de haberse quedado un poco infantiles, como el padre, parece haber producido a un cierto nivel una inversión de los roles y de las funciones en la familia.
Los niños tuvieron que volverse adultomorficos y se tuvieron que hacer cargo del otro o de si mismo en el otro. Ángela había asumido un rol materno hacia Bianca, en lugar de su madre.. Bianca y Ángela, en otra sesión, recuerdan como de pequeñas habían tenido que asumir recíprocamente el rol de los padres tratando de ayudarse entre ellas.
En la interacción preverbal con sus hijos, la madre parece haber propuesto nuevamente modalidades defensivas aprendidas. La falta de cuidados maternos a fin de que las sensaciones a nivel somático puedan integrarse en el psiquismo naciente es probablemente al origen, a otro nivel ,de la disociación del cuerpo observable en todas las mujeres de la familia: en el abandono de las relaciones intimas de parte de Ángela, en el descuido de la femineidad y en la somatización representada por la enfermedad de la piel de Bianca, y por ultimo en el descuido del aspecto que las hijas verán también en las fotos donde se ve la madre de niña en el colegio. La femineidad parece ser rechazada o atacada por todos en la familia. Ellos se eran coalizados contro de ella para negar el placer, porque la femineidad aparece peligrosa ( recordando la razón de la pelea del tío que se era matado por una mujer). Como confirmación de esto, se da la repetición de la experiencia traumática en el caso del abuso de Ángela.
El congelamiento de las emociones, la forma de destaco emotivo, parecen ser pasadas de la madre a las hijas, así como también una forma de alesistemia y el ataco a cualquier forma de placer.[3].. Toda la familia niega toda forma de necesidad, a comenzar del padre que no cree en la terapia y en Bianca que no tiene necesidad de nada, ni siquiera de vestidos o alimentos, para terminar en Nino que exhibe siempre una actitud aparentemente rude y de macho.
No se puede gastar dinero para gratificaciones que tengan que ver con la propia femineidad porque es peligrosa y reenvía a placeres negados, parece que hay una prohibición de ocuparse de si mismo, de investir de amor y placer el propio cuerpo y en vez está presente una tendencia masoquistica a envilecer el propio aspecto y el propio si mismo, con la frecuentación de personas de nivel socio-cultural inferior y en el vivir en una condición de pobreza de parte de Blanca, la que mas sufría cuando comenzó el tratamiento y que tenia que ver con el pedido de parte de la hermana de hacer la terapia..
Ángela parece hacerse cargo del dolor y de la incapacidad de pedir ayuda de parte de Blanca. De hecho, solo Ángela, que hizo precedentemente al tratamiento familiar un trabajo terapéutico, puede pensar a la disociación a través de un sueno, donde representa su cuerpo muerto colocado sobre una silla con solamente la cabeza viva. Esta modalidad defensiva aprendida parece haberla protegido hasta este momento en el tomar contacto con aspectos de si misma deprivados y por eso mismo traumáticos.
Por otro lado el sueno puede ser hecho y recordado solo después de otro evento traumático ( de naturaleza muy similar al primero: el suicidio de un primo de la madre de 20 anos con la misma modalidad de la del hermano) que en el aprés –coup lleva a la superficie el otro problema y da a la familia la posibilidad de poder finalmente hablar y dar comienzo al proceso de elaboración.
Según nuestra opinión, mas que la repetición del trauma, (el suicidio del tío, el suicidio 50 anos después del primo), la familia Neri muestra también la transmisión de la defensa: entre otras de las que ya hemos discutido: el bloqueo de la femineidad y del placer sentidos como peligrosos y la negación de la fragilidad y de la necesidad. A este bloqueo contribuyeron todos los miembros de la familia. Las hijas han aprendido de los padres, de las primeras defensas que los padres han puesto en acto contro el evento traumático y las reproducen también en las generaciones sucesivas.
Conclusión
La familia y la pareja de padres idealmente normal tiene la capacidad de contener y elaborar el sufrimiento que acompaña las experiencias y los pasajes relacionados al crecimiento psíquico, utilizando la capacidad de elaboración del individuo o de todo el grupo.
En las familias con funcionamiento patológico y patógeno, como la del caso clínico referido, la barrera protectiva, la membrana-piel psique, y con esta la capacidad de elaboración parecen venidas a menos.
Las defensas de un psiquismo deprivado y traumatizado vienen transmitidas como las reacciones de frente a la dificultad se repiten igualmente en todos los miembros, sin saberlo y el tiempo trascurre inútilmente, sin que se pueda salir de la circularidad de la coacción a repetir.
En los casos extremos como aquellos descriptos ahora, allí donde el trauma no consiente el retorno, la reorganización post-traumática reflejara las capacidades del individuo y de la familia.de contener el trauma y los afectos intolerables relacionados a estos y esto dependerá de algunos factores como el funcionamiento de la familia, la edad de sus miembros y la intensidad de trauma.
Cuando las capacidades de elaboración del grupo o del individuo no son suficientes a la reorganización, y por esto no se desarrolla lo que Kristall (1975) definió” el Yo observante”, que es la respuesta sana al trauma catastrófico, se organizan defensas transpersonales de una cualidad patológica, que vendrán transmitidas transgeneracionalmente. La transmisión transgeneracional no se refiere solo a la memoria disociada del evento traumático que, en el caso de eventos catastróficos, se transmitió usando niveles no verbales o somáticos del funcionamiento relacional, pero también aquel funcionamiento actuado de respuesta al trauma, de reorganización después del evento, aquellas defensas transpersonales, puestas en acto para hacer frente y enfrentar las consecuencias de eso, que la familia y el individuo organizan.
Como habíamos dicho precedentemente la experiencia del recién nacido en la familia es una experiencia de aprendizaje cognitiva y afectiva construida a varios niveles, en las familias donde se ha vivido un evento traumático, que no se ha podido elaborar, el nuevo niño aprenderá también el uso de las defensas transpersonales, como en el caso de la familia Neri, donde la disociación cuerpo-mente invade las hijas y la madre, lo que se ve en el sueno de Ángela, en el congelamiento de las emociones, en la interrupción de los vínculos afectivos y constructivos, en la falta de placer que viene transmitida.
El trauma originario, por lo tanto, no se produjo una vez por todas en el pasado, si no que perdura. No es solo transmitida a través de las generaciones, si no que se genera a continuación a través de los comportamientos interpersonales aprendidos.
Reasunto
Este trabajo reflexiona sobre la hipótesis de que lo que viene transmitido no es solo el recuerdo del evento traumático o la vivencia fantasmatica relacionada al trauma, sino son sobre todo transmitidas las defensas transpersonales puestas en acto para defenderse de tal evento, de las consecuencias de ello y del su posible repetirse. También las defensas transpersonales que la familia organiza para defenderse del trauma son transmitidas de generación en generación porque son también aprendidas del niño en la familia. Las “defensas transpersonales son un producto colectivo y estable en el tiempo, organizado da dos o mas miembros de la familia para hacer frente al trauma.
- Ethel Person habló (1995) de memoria pre verbal ligada a las experiencias tempranas “almacenadas en imagines sensorio-motriz e icónicas más que en representaciones verbales”, codificadas por lo tanto como representaciones de cosa más que de palabra.
Stern (1998), por su lado, habla de una categoría especial de acciones y de recuerdos motrices de acciones que tienen que ver con la experiencia pre verbal, cuya relación con los recuerdos es aquello que pasa por la ejecución de la acción motora y que se manifiesta en comportamientos actuados. Ogden (1989) hizo la hipótesis de la existencia de una modalidad primigenia de hacer experiencia, que opera desde el nacimiento que ha descrito como pre- simbólica, con una dominancia sensorial, a través de la cual se construye un primer sentimiento de si mismo bajo el ritmo de la sensación, especialmente epidérmica, que definió modalidad contiguo-autística. Esta primisima modalidad de experiencia opera en el curso de toda la vida sin que se tenga conocimiento, como matriz de experiencia de todos los sucesivos estados de la subjetividad. - Freud sostenia (1912) que las consecuencias de las acciones pueden quedar operante en generaciones sucesivas que no hayan tenido ningun conocimiento de estas acciones..
Bollas, (1998), decía que en cierto modo “ la estructura del Yo es una forma de memoria”, refiriéndose no solo a la memoria de hechos, sino también a aquella de las sensaciones y emociones pre-verbales, que constituyen nuestro idioma especifico. - Esta modalidad defensiva crea aquel area escindida de la mente que Abrham y Torok (1978) han llamado “cripta” y fantasma” o lo que una de nosotros ha definido “el secreto patologico”.

