REVISTA N° 01 | AÑO 2007 / 1
ARTÍCULO
Esta madrugada es la primera del mundo la historia y lo situacional en la práctica vincular
*-Lic. Sonia Kleiman
«Esta madrugada es la primera del mundo. Este color de rosa que se amarillea y pasa al blanco ardiente, nunca se posó así en el semblante con que, por el oeste, el caserío encara lleno de ojos de vidrio el silencio que viene en luz creciente. Nunca hubo esta hora, ni esta luz, ni este ser mío. Mañana, lo que fuere, será otra cosa, y lo que yo vea será visto por ojos recompuestos, llenos de una nueva visión» Fernando Pessoa
En este trabajo, voy a referirme a las diferentes perspectivas, desde las cuales se piensa la importancia de la historia en los tratamientos psicoanalíticos vinculares.
Lo histórico y lo situacional, constituyen un movimiento en diferido, que nos plantea problemáticas teórico-clínicas.
«Esta madrugada es la primera del mundo….
Nunca hubo esta hora, ni esta luz…Mañana, lo que fuere, será otra cosa… y lo que yo vea será visto por ojos recompuestos, llenos de una nueva visión” Esta poesía fue escrita por Fernando Pessoa. Una biografía del autor lo describe así: “Fernando Pessoa es el poeta que se despersonaliza en la figura de innumerables heterónimos y semiheterónimos dando forma, a través de sus múltiples voces, a la amplitud y complejidad de sus pensamientos, conocimientos, y percepciones de la vida y el mundo.” Pessoa F. La idea de despersonalización es un criterio de tipo diagnostico psicopatológico. Podríamos preguntarnos, Pessoa ¿se despersonaliza? O es alguien que decidió escribir usando como autor muchos nombres diferentes, intentando con un enorme esfuerzo por dar cuenta, que no era siempre el mismo, que no hay un solo Fernanado Pessoa, el que escribió poesías entre 1914 y 1935.
Y es que no es fácil la lucha frente a la idea de una identidad, entendida como esencia, concepto que nos generaría la ilusión de ser “el mismo”, anidando ese sentimiento de supuesta seguridad que brinda no cambiar tanto, de tal manera que se pudiera obviar, que se va siendo otro y otro a lo largo de la vida.
Su poesía plantea la cuestión del de la catergoría temporal. Cuando después de muchos años de no verse, se encuentran dos personas, la mayor de las alegrías parece ser escuchar – “estás igual”. En las sesiones vinculares, la mujer le dice a su marido; -no te reconozco, cuando nos casamos no eras así, ahora diez años después vengo a enterarme como sos de verdad.” Habria como una ilusión, o bien de congelar el paso del tiempo o bien esa idea de haber podido prever todo, porque ya estaba antes de ocurrir.
El tema de la historia, de la transmisión transgeneracional en el Psicoanálisis de familia y pareja, se relaciona íntimamente con otros, que es necesario revisar: repetición, recuerdos y olvido.
Son nociones que forman parte de teorías consensuadas, y pareceria que no hiciera falta volver a pensarlos, se tornan nociones naturalizadas, es decir se usan como si siempre hubiera que formularlas de una misma manera.
Los psicoanalistas que trabajamos con familias y parejas encontramos algo similar en cuanto a la familia como institución, de tal manera que parece difícil pensar en sus transformaciones. La familia, la pareja son parte de un discurso epocal. La dificultad de pensar en las metamorfosis familiares, es coherente con el hecho de que la familia es parte integrante de las instituciones pilares del capitalismo, y se conformó, tal como la conocemos en los últimos siglos. Estas instituciones son cuatro: La familia monogámica, el Estado, la religión monoteísta, y la que las engloba- la Propiedad privada. Las instituciones de hecho se fueron transformando, pero hay algo que es muy dificultoso de cambiar y es nuestra manera de pensarlas.
Entre otras cuestiones, un efecto de éste discurso, fue producir un modo de subjetivación que no nos hiciera posible pensar en los cambios, sin que sobrevenga la idea de desorden, de caos y por lo tanto se intente desestimarlos con versiones generalmente apocalípticas.
Las definiciones sobre como pensar acerca del tiempo, la historia, la memoria, entre otros conceptos, dan cuenta de los sistemas de existencia y pertenencia a lo largo de la humanidad.
En la modernidad, “Los hombres, en cuanto a la manera de enfocar el mundo, creyeron que era posible medir todo, encerrar el tiempo dentro de los relojes, capturar el espacio dentro de un cuadro y el movimiento en un conjunto de leyes naturales necesarias y eternas.” Najmanovich D. (Denise Najmanovich 2005)
Si tomáramos dos películas, “Lo que el viento se llevó” (1939) y Memento (2003) Podemos ver muy claramente en la pantalla, las nociones de tiempo y espacio que se describen en las distintas épocas de estas creaciones. En una, (Lo que el viento se llevó), la trama se desarrolla en Georgia 1861, el film “cautiva con una historia tan arrebatadoramente repleta de amor, odio, amistad, aventuras, guerra, familia… una fábrica de provocar sentimientos, lágrimas y sonrisas.” El relato se da en una secuencia,una línea del tiempo, comienzo, desarrollo, fin.
En (Memento) (2003), Memento Mori (en latín, «recuerda que eres mortal») se narra la historia de Leonard, quien sufrió un trauma cerebral que le causó amnesia anterógrada. Leonard es incapaz de almacenar nuevos recuerdos, sin embargo, posee memoria a largo plazo y recuerda cómo realizar las acciones cotidianas. Para «recordar» los sucesos de su vida crea un sistema usando fotos instantáneas y usa su cuerpo en el que escribe datos, para tener un registro de la gente con la cual se relaciona.
En este relato que parece un cuento al revés, hay entrecruzamiento de personajes, tiempos diferentes, en simultáneo, espacios superpuestos, nudos secuenciales, imprevistos que modifican toda la versión. Este es un excelente ejemplo de cómo se considera el tiempo en la actualidad. De manera diferente a pensar lo primario y secundario del planteo Freudiano y de cómo se consideraba el tiempo como categoría en el siglo XVIII.
La oposición binaria capturó el mundo científico incluido el psicoanálisis durante los últimos siglos.
Hemos sido formados, pensando en categorías del tipo: Sujeto-objeto, mundo interno, mundo externo lo propio y lo ajeno, el yo y el otro, tiempo-espacio, esto ha llevado a un pensamiento de escisión, que fractura, divide, recala en bastiones conceptuales.
El Psicoanálisis enunciado en el contexto filosófico, social, científico de una época, si bien destituyo ejes conceptuales vigentes en ese momento, también se instituyó en y con los paradigmas consensuados.
El modo de pensar el lugar de la historia en los tratamientos de los vínculos familiares, va a ser diferente según la conceptualización de vínculo que se utilice.
Origen, orígenes, vínculo
Cuando se presenta un caso clínico de familia, suele decirse “familia de origen “ para referir situaciones que competen a las familias, de donde provienen los miembros de la pareja. Pareciera que esto marca un comienzo, al que se le agrega peso de marca fundacional y usualmente de determinación causal de los conflictos.
Freud S.(1914) al enunciar el determinismo de los primeros años de la vida, origen, se hace eco de las teorías sobre las condiciones iniciales, que enunciaba la mecánica y la termodinámica de su época. «Las condiciones iniciales neutralizan así el acontecimiento posterior, que se ve categorizado como puro derivado de dichas condiciones, seria interesante consignar que en la física contemporánea se han producido modificaciones. La quántica descubre que las condiciones iniciales tienen un poder y un alcance limitado en el tiempo y que lo que sobreviene en el proceso ya no depende solo de ellas”. Rodulfo R. (2004)
El pensar estas últimas ideas, implica relativizar la posibilidad de que las experiencias infantiles sean el origen primordial, la causa princeps de la conflictiva subjetiva o vincular con vigencia deterministica para toda la vida. Implicaría pensar en otros términos que los evolutivos e incluir la idea de múltiples orígenes.Los vinculos significativos que se van construyendo a lo largo de la vida se constituyen en nuevos orígenes.
La teoría psicoanalítica de los vínculos, al encontrarse con una clínica que interpela muchos de los conceptos enunciados por el Psicoanálisis para la comprensión y construcción del aparato psíquico, recurre, como diría Derrida J. (1977) a la deconstrucción de algunos enunciados nodales de la teoría. Lo cual no significa desmantelar, sino desmontar de un lugar jerárquico y centralizado, dichos conceptos para permitir trabajar sobre ellos.
El trabajo vincular tal como lo pensamos algunos analistas, implica no buscar activamente condiciones iniciales, no bucear en el pasado infantil o en algún hecho traumático, las únicas condiciones de producción de los conflictos, con los que llega la pareja o la familia a la consulta.
Si el vinculo es pensado, como producción entre sujetos, ese “entre” no puede ser enunciado desde la posición de sujeto, sea este sujeto uno o el otro. “El sujeto es a través del vínculo, es atravesado por él, constituido por él y, a la vez, destituido por él en su intención de ser “uno mismo”. (Tortorelli A.2005 )
No partimos entonces para entender el vinculo desde cada uno de los sujetos y luego su intersubjetividad, sino desde la idea del Dos como lo multiple, desde el pensar que uno adviene otro con el otro y que no puede en consecuencia, tener ni al uno ni al otro como punto de partida; En lo vincular entonces el Dos es movimiento del diferir, es producción.
Por lo tanto lo que sucede en esa producción hace jugar la determinación y la indeterminación, la historia y el devenir, las representaciones y las presentaciones incluyendo el azar y la incertidumbre, como factores de comprensión de la conflictiva que da entre los sujetos que conforman la familia y la pareja.
El vínculo, como lo que sucede entre los sujetos que lo conforman, como espacio de producción vincular, no podría solo ser pensado representacionalmente. Se requiere de un intersticio vacío en el cual producir, más que un lleno de datos archivados.
Esta idea no desestima la importancia de la historia, la descoloca del centro de la escena y la entrama con conceptualizaciones sobre lo situacional y la producción vincular.
El vinculo pensado como devenir otro con otro, no puede tener ni al uno ni al otro como punto de partida, “los lugares, siguen prestándonos modos estáticos para pensar lo vincular.” A Tortorelli.
Una marca de época del siglo XX-XXI, constituyen las grandes transformaciones científicas y tecnológicas. En las perspectivas dinámicas actuales, el tiempo es entendido como creación, como producción de diferencias, como transformación, como devenir.
En este sentido origen ya no remite a algo que sucedió y que marca de manera indeleble produciendo efectos desde un lugar preestablecido. Origen, orígenes son posibles en “Benjamín y Kafka habla de un «estado de la historia en donde el acontecimiento fundamental siempre está sucediendo y la meta no está lejana en el futuro, sino que ya está presente» un tiempo no consignado como inicial. Esta idea promueve cambios en la forma de prensar la historia con relación a como pensamos un caso clínico.
Desde distintas disciplinas se esta pensando acerca de la historia.
Filósofos como
No es una historia que se desarrolla en un tiempo lineal, sino una concepción de la historia que no se dirige hacia un fin… como un presente que se habita y se va constituyendo en una multiplicidad de presentes que han sido. El pasado es tomado como lo que es y no como lo que ha sido.
Si el acontecer en lo vincular es producción en situación, habría que relativizar los antecedentes que supuestamente determinan esa producción, lo que no significa que no haya pertenencia y existencia previa a la experiencia vincular, sino desmitificar un lugar de destino.
La presencia del otro impone un olvido del saber quien es el otro, de darlo por sabido, por conocido. Si el hacer particular del vínculo es un espacio hiperpoblado de ideas, fantasías, inscripciones previas no puede alojar nada nuevo. El vínculo requiere del recuerdo y del olvido.
En una obra de Eugene Ionesco– ocurre la siguiente escena: un tal señor Martín tiene sentada frente a sí a una mujer. Al señor Martín le parece haber encontrado en alguna otra parte a la señora que tiene enfrente. La señora también tiene esa misma impresión, pero no recuerda dónde
Ante algunas coincidencias más misteriosas, los dos repiten siempre la misma frase:“¡Qué curioso, qué coincidencia, qué extraño!”.
Después de un largo rato, el señor Martin se levanta y se dirige hacia la señora, que también se levanta muy suavemente. “Entonces, estimada señora, no cabe duda, nos hemos visto ya y usted es mi propia esposa: ¡Isabel te he vuelto a encontrar!.” Ambos se abrazan. Ella dice: “Donald, eres tú. querido”. Se abrazan y se duermen.
El conocerse y desconocerse hace a la experiencia vincular.
La transmisión transgeneracional y la cuestión del origen
En muchas consultas los pacientes “querían saber”, me preguntaban si yo era psicoanalista porque decían que no estaban dispuestos a «hundirse en el pasado». Pareciera que los psicoanalistas hemos logrado tener en el imaginario social, el rostro de alguien que va a hurgar en el pasado infantil y desde allí va a comprender su presente.
Estas preguntas de los pacientes me incomodaban, hasta que comencé a preguntarme por ciertas cuestiones que daba por obvias.
¿Por qué priviligeamos la historia los psicoanalistas? ¿ Es un deseo de encontrar hipótesis que avalen las interpretaciones? ¿Intentamos la construcción de una novela, el rastreo de huellas, la búsqueda del origen de los síntomas en lo vivido por el paciente?
Para describir los síntomas y conflictos de una configuración vincular, se utilizan palabras como despliegue, reedición, hecho desencadenante, son términos que dan cuenta de una manera de pensar el psiquismo. ¿La idea es que algo que estaba plegado y se des-plegará?. O sea, ¿siempre ese “algo” irremediablemente, ya estaba?
Esta manera de pensar la historia, la transforma en teoría causal explicativa.
“La vía del estructuralismo ofreció siem-pre una salida imaginaria que consistía en imaginar precisamente, que cada vez que hay una conexión efectiva entre dos términos, hay una articulación lógica” Lewkowicz 2002
En las sesiones de pareja o familia hay escenas en las que miembros de esas configuraciones, luchan denodadamente entre si, provocándose mutuamente con relatos sobre la historia acontecida, en general sucesos que promovieron malestar y que supuestamente son la semilla de lo que están reprochándose allí, con resentimiento y agobio.
Esas escenas evocadas, tienen el efecto de proyectiles que estallan entre ellos. La violencia que está viviendo en ese momento, queda ensombrecida, porque según lo que expresan, serían los hechos pasados los que supuestamente darían cuenta de su emergencia.
Esto es valido para las luchas sin cuartel entre etnias que remiten a sucesos vividos por otras generaciones, como causa de justificación del por qué siguen peleando y asesinándose
Pensando la clínica vincular.
*Viñeta
La familia que consulta derivada por el terapeuta individual de un hijo, que en ese momento tenía 12 años
Los padres tienen entre 35 y 40 años y hay otro niño de 10. Los problemas que relatan estaban relacionados con los trastornos de conducta de Juan en el colegio y progresivamente se manifiestan en cualquier ámbito
Juan Ni bien entra a la sesión susurra a su hermano: “La hora del crimen”.
Padre: “…Mire él dice esas cosas pero no conoce ni el significado. Le salió así como si hubiera dicho “la hora del cuadro”.
Un rato después, la madre dice que su hijo mayor sólo es violento cuando se enoja; “es como mi marido, él no tiene freno para su cólera; yo tengo que cerrar todas las ventanas, lo que pasa que como buen italiano levanta bastante la voz”.Fueron relatando las conductas del hijo, tal como amenazar con una tijera o con vidrios a compañeros, tirar piedras, botellas, por la ventana del aula. El padre expresaba que todo eso era semejante a sus propias conductas cuando el tenía la edad de su hijo, supuestamente por esto no las cuestionaba.
Se dio en el transcurrir de la sesión, que relataran la elección de nombre de los hijos. El padre no lo recuerda, pero si que eligieron uno solo para cada uno de ellos, quizás en reacción a que él tiene cuatro nombres de pila: uno por cada abuelo, otro por su padrino y el cuarto elegido por su padre que es el usa habitualmente: Roberto Padre: “…Lo que pasa doctor es que mi padre vino a la Argentina de Italia a los 16 años aquerenciado al fascismo, me puso Roberto, en honor al Pacto del Eje; dado que las Roberto es una palabra conformada por las primeras silabas de las ciudades que configuraron dicho Pacto: Roma-Berlín-Tokio.Continua el padre: – Mi papá no intervino en mi vida; Es una persona de buenas intenciones pero … por ejemplo para colgar un cuadro en la pared usa un taladro y termina dejándola como un colador”. *-Kleiman S, Gurman H 2004
Este relato permitiría realizar hipótesis relacionadas con los síntomas de M, aludiendo a la transmisión generacional, las identificaciones, la compulsión repetitiva, relato referencial a tiempos y espacios remotos “la hora del crimen” guerra, asesinatos.
En la sesión Juan le podía pellizcar los genitales a su hermano, intentar romper los anteojos del analista. En la calle el padre pasaba el cruce con el semáforo rojo. Durante largos periodos del año la madre se ausentaba de la casa, estaba internada por cirugías estéticas de diversa índole.
¿Es la impactante agresión que se propiciaban entre los miembros de la familia, posible de ser pensada desde sólo desde un pasado remoto, aquello repetido sin elaborar, como aquello que daría cuenta de esta situación?
En las sesiones psicoanalíticas solemos tomar lo manifiesto, aquello observable como derivado de lo latente hacia donde apuntaría la interpretación.
¿Se podría plantear que lo latente, no es la única condición de producción de lo manifiesto, para lo cual habría que darle un status de condición de producción, también a aquello que presentándose en la sesión, implica a los que están experienciando las situaciones. ¿Es que a veces lo manifiesto podría encubrirse en una búsqueda de lo latente?
Quizás el mayor de los riesgos teóricos y clínicos, sea el caer nuevamente en posiciones binarias. Pensar desde los O: repetición o recuerdo o elaboración o situación, o representación o presentación.
“La hora del crimen” pudo haber sucedido y puede estar sucediendo en el ámbito de la sesión, en la casa, en el colegio , no es necesario designar una secuencia o encontrar una causa, en una hora del crimen anterior como único camino hacia la comprensión de esta manera de vincularse. Tampoco negar o desmentir que haya existido una historia que amplíe, signifique la tematica en juego, en cuanto a la comprensión de la problemática de esta familia.
La cuestión es como intervenir en esa tensión entre lo historico que insiste y la novedad que aporta el que se este produciendo y no solo reproduciendo.
Hay autores de distintas disciplinas que se ocupan de estos temas y se refieren a la historia, a la historiografia, a la «función historizante, entre ellos encontramos hipótesis de lo más disímiles. Están los amantes de la fidelidad de los hechos, los detractores de toda búsqueda de verdad, los auspiciantes de los archivos, los que decretan la muerte de la historia, los que plantean que “memoria y recuerdo se vinculan no por el recuerdo sino por el olvido” (Agamben). Los que favorecen la palabra y la elaboración para evitar la repetición (Freud, Kaes)
Niestztche exalta la idea de una “enfermedad histórica” que puede transformar la tarea del recuerdo en la inútil colección de todo lo que acontece. O en la monumentalizacion de lo pasado, olvidando la singularidad del presente. Llama el elemento no-histórico, a la atmósfera en la que solamente la acción puede nacer.
En el historizar de un tratamiento psicoanalítico vincular, está incluido el narrar, el acontecer, el testimoniar. Historizar en la situación de la sesión vincular, se realiza con un analista implicado, es decir formando parte de esa escena en el consultorio y del contexto socio-politico.
Dice Kaes, “Mis colegas argentinos observan cuán importantes son los problemas psicosomáticos. Seguro que hay que tratarlos pero esto no arregla el origen social del sufrimiento individual. En el diván los analistas son interpelados. Pero no se puede responder a este nivel sin tomar consideración del origen social y político. Con todo este dimensionamiento económico del sufrimiento psíquico, los psicoanalistas disponen de pocos medios para conceptualizar la relación entre el sufrimiento psíquico y la organización social. Otra problemática a responder, es la de los padres de quienes decidieron emigrar, son preguntas dolorosas que afectan la relación entre las generaciones cuando parten. Yo soy muy sensible a esta pregunta porque tiene un paralelo en Europa. Es una experiencia que se transmite generacionalmente. Lo mismo sucedió con los genocidios, la Shoah, las dictaduras. Se aborda una situación que se transmite a la generación siguiente porque no pudo ser elaborado por sus padres y abuelos.”
Las intervenciones del analista vincular, son efecto de una historia que se esta dando, allí en vivo. En la viñeta relatada, se podría dar el hablar de la historia del abuelo, de la participación en las filas del fascismo, de la similitud entre atravesar la pared con un taladro y cruzar con el semáforo rojo, o irrumpir con un pellizco en el cuerpo del otro. La cuestión es cómo intervenir en estas configuraciones vinculares, en las cuales se producen situaciones violentas como única marca de cohesión y pertenencia familiar, sin atribuir como única causa determinante a la repetición de lo acontecido en el pasado.
Es de un orden enloquecedor aquello que pasa a ser lo obvio( Laing) y ya no se cuestiona más. En este sentido gritar, pegarse, pellizcarse, insultarse ha pasado a ser lo obvio en esta configuración vincular familiar. Un efecto de novedad podría ser trabajar sobre esto, que ha devenido discurso familiar naturalizado e impune, historizarlo al relato transgeneracional, historizarlo como aquello que padecen estando juntos.
Memoria y olvido
“…. Siglos de siglos y sólo en el presente ocurren los hechos” según dice Borges
El psicoanálisis de los vínculos, propone una multidimensionalidad en cuando a los dispositivos de subjetivación. La transmisión trangeneracional por ejemplo, no es solo tarea de las configuraciones familiares, o elaboración personal de sucesos traumáticos, requiere un lugar de trabajo testimonial en la sociedad. Seguramente a distintos espacios, le corresponderán distintos mecanismos de trabajo psíquico. En el museo judío de Berlín se produce una experiencia particular al entrar a un lugar oscuro, helado, y vacío que se relaciona con la Shoa. Dice Libedinsky (arquitecto que diseño el museo) “es un espacio que organiza el museo, pero que no forma parte realmente del museo. No tiene calefacción ni aire acondicionado. No es realmente una sala…ese espacio fue creado para tratar de dar cuenta de lo que lo que nunca puede estar exhibido”.El trabajo en lo vincular respecto de la transmisión, de la función historizante, nos expone a los avatares paradójicos de la memoria y el olvido. El presente absoluto, puede no hacer lugar al testimonio, no permite una ética de la responsabilidad hacia el pasado. Así como el pasado que insiste como obsesión evasiva del presente, puede devenir en resentimiento encubridor. En la clínica vincular, es necesario pivotear entre la importancia de la historia, pero no desde un lugar de fundamento explicativo, y lo relevante de la situación actual, sin hacer apología de lo inmediato. Como toda situación paradójica, nos implica el desafío de seguir pensando
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*Lic. Sonia Kleiman skleiman@fibertel.com.ar soniakleiman@yahoo.com

