REVISTA N° 8 | AÑO 2010 / 2
Resumen
El papel de los vínculos y las alianzas subconscientes del «neogrupo» en el trabajo terapéutico en Ptf
La situación grupal y las condiciones psicoanalíticas de la terapia familiar psicoanalítica nos permiten acceder a los diversos aspectos del inconsciente movilizados en esta situación y, especialmente, a la parte del inconsciente «en sufrimiento» en los vínculos familiares. El contrato terapéutico y la construcción de los vínculos transferenciales/contratransferenciales en el «neogrupo» favorecen un cierto desenlace de los vínculos y las alianzas inconscientes en la familia. Estos se cuestionan en el grupo, se repiten o se renuevan, dando acceso, en el campo del proceso transferencial, a los elementos del inconsciente movilizados en esta situación.
En particular, las formaciones y los procesos del inconsciente de origen transgeneracional, ligados y contenidos en alianzas familiares alienantes o defensivas, inaccesibles en el grupo familiar, se movilizarán y se pondrán en tela de juicio y se trabajarán en el neogrupo.
Palabras clave: neogrupo, vínculos y alianzas inconscientes, transmisión.
Résumé
Rôle des liens et alliances inconscientes du «néo-groupe» dans le travail thérapeutique En tfp
La situation groupale et les conditions psychanalytiques de la thérapie familiale psychanalytique nous permettent d’avoir accès aux différents aspects de l’inconscient mobilisés dans cette situation et en particulier aux formations de l’inconscient «en souffrance» dans les liens familiaux.
Le contrat thérapeutique et la construction des liens transféro/contretransférentiels dans le «néo-groupe» favorisent un certain dénouement des liens et alliances inconscientes de la famille. Celles-ci sont remises en question dans le groupe, reconduites ou renouvelées, permettant l’accès, dans le champ des transferts, aux éléments de l’inconscient mobilisés dans cette situation.
En particulier, les formations et processus de l’inconscient d’origine transgénérationnelle, noués et contenus dans des alliances familiales aliénantes ou défensives, inaccessibles dans le groupe familial, seront mobilisés puis remis en jeu et en travail dans le néo-groupe.
Mots-clé: Néo-groupe, liens et alliances inconscientes, transmission.
Summary
Role of links and subconscious alliances of the «neo-group», within therapeutic work in Ptf
The groupal situation and the psychoanalytical conditions of the psychoanalytical family therapy allow us to have access to the various aspects of unconscious mobilized in this situation and specially to the part of unconscious “in suffering” in the family links. The therapeutic contract and the construction of the transfero/counter-transferencial links in the “neo-group” support a certain outcome of the bonds and unconscious alliances in the family. Those are called into question in the group, are repeat or renewed, giving access, in the field of the transference process with the elements of unconscious mobilized in this situation.
Particularly, the formations and processes of unconscious of transgenerational origin, tied and contained in alienating or defensive, family alliances, inaccessible in the family group, will be mobilized then call into question and in work in the neo-group.
Keywords: neo-group, links and unconscious alliances, transmission
ARTÍCULO
El rol de los vìnculos y de las alianzas inconscientes del «neo-groupo» en el trabajo terapèutico en tfp
EVELYN GRANJON[1]
Os propongo una pequeña contribución a la construcción común en marcha del edificio teòrico sobre los vìnculos, a partir de mi cuestionamiento clìnico. Para unirse, para “hacer grupo”, los sujetos pasan acuerdos entre ellos, se entienden y alìan sobre ciertos puntos, de forma consciente e inconsciente. La nociòn de vìnculo ha sido particularmente enriquecida por las hipòtesis de René Kaës sobre Las alianzas inconscientes (2009). Os propongo abordar algunos puntos que conciernen:
- las alianzas inconscientes de la familia;
- su rol en el sufrimiento familiar;
- el trabajo especìfico en teràpia psicoanalìtica de familia y de pareja.
¿Podrìamos, y còmo, tener acceso, en ésta situaciòn psicoanalìtica, a lo que funda los vìnculos, a lo que es indecible e invisible, a lo que està enterrado en la trama intersubjetiva del grupo familiar? Fuente de la vida psìquica, es en esta zona del inconsciente donde se origina el disfuncionamiento del grupo familiar y el sufrimiento psìquico de sus miembros, donde se origina lo que los desvincula o los aliena e incluso, los destruye.
Los acercamientos y trabajos recientes de diferentes autores sobre los vìnculos nos permiten pensar la transubjetividad, es decir lo que pertenece a cada uno, puesto en comùn y compartido en les vìnculos, y que le une a los demàs. Los elementos del inconsciente, que el sujeto deposita en los vìnculos y las alianzas inconscientes que le consituyen, le pertenecen pero, en parte, no puede apropiàrselos.
Se trata no solamente de lo negativo pendiente, en espera de transformaciòn (lo cual corresponde al trabajo del grupo), pero también de lo negativo radical cuyo descubrimiento en la psìque perturba su autonomia, su funcionamiento y su capacidad crìtica. Lo que està asì enterrado, atado, disimulado en ese espacio entre los mantenedores del vìnculo, no puede ser recobrado ni transformado por los depositarios y debe quedar mantenido, “fuera del sujeto”, a carga del grupo. Lo que cada uno deposita, proyecta, delega de su propia realidad psìquica, en un movimiento inconsciente hacia un nùcleo exterior, constituye el fondo comùn de todo vìnculo, de todo grupo. Este lugar psìquico, este espacio transubjetivo, participa de la vida psìquica.
Por una parte la deposiciòn de restos inelaborables, cuya alianza con otros o con otro funda y permite los procesos psìquicos secundarios, protege las psìques individuales de la indiferenciaciòn y de la incertitud con sus cargas de violencia.
Y por otra parte, ésta forma de compartir y de poner en comùn favorece el trabajo de elaboraciòn de lo negativo en espera de representaciòn. Es la condiciòn para que los sujetos sean solidarios y psìquicamente autònomos. Porque la obligaciòn de estar juntos precede y permite la autonomizaciòn de las psìques. Y ahì tenemos un esclarecimiento para comprender el origen del sufrimiento psìquico en las parejas y las familias cuando no se reùnen las condiciones de este equilibrio y de este trabajo.
Este espacio psìquico indiferenciado entre los que estàn vinculados, es, para las familias, el lugar de lo transgeneracional, es decir de esa parte de la herencia impuesta e inapropiable, compartida y puesta en comùn. Atravesada por lo social, lo cultural, lo religioso y la historia, que son lo que garantiza estas alianzas, lo que trata de darles forma y sentido, la trama transubjetiva corresponde a la base y al cimiento de todo grupo, del grupo familiar en particular; corresponde a la necesidad de pertenencia la mas antigua de cada uno: estar en vìnculo con los otros, pertenecer a un grupo, una familia, formar parte de un conjunto (social, cultural, històrico…) es el fundamento de toda psìque.
Asi, Las alianzas inconscientes (pactos, contratos y otros acuerdos inconscientes, como lo propone René Kaës 1993 y 2009) contractadas por los que estàn vinculados, anudan y atan a los individuos, en sus pertenencias comunes, constituyendo un anclaje indispensable a su estructuraciòn y necesario a sus intercambios. Pero estas formaciones son tambièn maleables, modulables y a veces fràgiles, y toda nueva adaptaciòn, toda nueva concertaciòn, interroga estos compromisos, favorece cierto desanudo de las alianzas iniciales, que seràn reconducidas o renovadas y moviliza, en parte, sus contenidos. Estos contenidos, deberàn entonces, necesariamente, ser recobrados por nuevas alianzas, nuevos anudamientos: es el modelo de la crisis y su desenlace. La vida psìquica necesita la solidez y la flexibilidad de estas formaciones del inconsciente.
Su solidez y su fiabilidad aseguran la defensa frente a las menazas de defusiòn y de indiferenciaciòn. Su desapariciòn o su ineficacia hacen correr el riesgo de un retorno de los contenidos negativos hacia los “depositarios”, de una reintroyecciòn impuesta de las partes arcàicas (notablemente de origen transgeneracional) confiadas a los vìnculos, sin que los sujetos puedan asumir la carga, desorganizandose y alteràndose asì la vida psìquica.
En su trabajo sobre la ambigüedad de las situaciones catastróficas, Silvia Amati-Sas (2010) evoca la búsqueda necesaria de nuevos lugares de depòsito y la urgencia del establecimiento de nuevas alianzas inconscientes y de nuevos vìnculos que se imponen a los sujetos. Frente a situaciones catastròficas o traumàticas, a la ruptura de los vìnculos de pertenencia, a la pérdida de los anclajes identitarios, los sujetos tratan de establecer nuevas alianzas y de buscar “continentes exteriores” de los “continentes de lo negativo” (Granjon, 1998) para depositar lo que les perturba y que les permita volver al sentimiento de seguridad y de pertenencia: es la condiciòn para la retoma de los procesos psìquicos. Ciertamante, las familias que recibimos no estàn todas en tales situaciones traumàticas o catastròficas, pero pienso que éste modelo podria ayudarnos a comprender lo que entra en juego en el sufrimiento de los vìnculos en las familias, asi como en el establecimiento de las condiciones del proceso terapèutico en teràpia familiar psicoanalìtica.
Porque cuando reinan la indiferenciaciòn, la confusiòn y la incapacidad de elaboraciòn y de elecciòn, los sujetos se encuentran en situaciòn regresiva y de fragilidad psìquica. Es tambièn, subraya Silvia AmatiSas, el momento en que ciertas manipulaciones exteriores (individuales, sociales, polìticas, religiosas) son posibles, creando dependencias por el intermedio de alianzas mas o menos salutarias, pero es también el momento del posible establecimiento de una alianza terapèutica.
Quiero decir unas palabras sobre la especificidad de las alianzas inconscientes familiares que son de varios tipos: los pactos denegativos y contratos narcisisistas, esencialmente, que fundan los vìnculos de filiaciòn, de pareja, de parentalidad, de fraternidad. Estas formaciones contribuyen a la construcciòn del vìnculo familiar, que mantiene juntos a los miembros de la familia, y asegura la continuidad narcisista y generacional, en funciòn, claro, de su solidez, pero tambièn de sus contenidos.
Algunas de estas alianzas son estructurantes y contribuyen a la concordancia de las parejas y de las familias y al desarrollo psìquico: el pacto denegativo de alianza, verdadero “Cofre de Pandora” (Granjon, 1994), anuda y aìsla lo inelaborable, encierra lo negativo radical de origen transgeneracional; el Cofre de Pandora sella y protege la alianza fundadora, que cada cual debe, por su propio interés como por el de todos, mantener y proteger. El contrato narcìsico que toma en cuenta las alianzas fundadoras y preexistentes, acuerda cada uno con su grupo, funda el narcisismo del niño y es el origen de los vìnculos primarios. Desde este lugar que se le ofrece y segùn las condiciones que imponen las alianzas que le preceden, el sujeto podrà advenir. Estas alianzas estructuran y organizan al grupo familiar y protegen a los que forman parte de él. Cada uno puede asì ser sujeto del grupo y sujeto en el grupo.
El “Cofre de Pandora” està enterrado e inaccesible no solamente lo que, bajo los efectos pulsionales, podria dañar o ir en contra del “serjuntos” de la familia (incesto, infanticidio, parricidio…), pero también ciertas partes de la herencia inconsciente transgeneracional, depositadas y almacenadas en la trama transubjetiva del grupo, cuya liberaciòn y actualizaciòn representan una amenaza para la vida psìquica de la familia y de sus miembros.
El Cofre que el dios, su padre, diò a Pandora evoca la transmisiòn y la prohibiciòn, asi como el poder de defusiòn del negativo transgeneracional. Contiene y encierra lo que en ningùn caso debe ser descubierto. Esta es la razòn por la cual he propuesto este mito para evocar la alianza fundadora del vìnculo familiar, que sella todos los vìnculos familiares y que serà transmitida a todos los miembros por intermediario de los contratos narcisistas y de la otras alianzas inconscientes familiares.
Pero, claro, cada familia tiene su cofre de Pandora! Y en ciertos casos, se construyen alianzas, contratos o pactos con objeto puramente defensivo u ofensivo que pueden revelarse alienantes o patògenos para los sujetos. Ciertas alianzas aparecen como verdaderas fortalezas establecidas con el fin de tapar lo intolerable, otras sirven para construir una fuerza ofensiva, un poder. Arma o armadura, obligan a cada uno, pero impiden cualquier proceso de autonomizaciòn. Asì, como lo sugiere ésta ràpida evocaciòn, es por intermedio de las alianzas inconscientes como se efectua la transmisión generacional (Granjon, 2006) y, en particular, el contenido negativo de la transmisiòn transgeneracional, de lo que se traspasa y se impone de una generaciòn a las otras y que no puede o no ha podido todavìa beneficiar de transformaciones que permitan una apropriaciòn subjetiva. Trazas, restos y otras formas sin recuerdos, puestos en comùn en la trama transubjetiva, atraviesan los espacios y los tiempos: “lo que has enterrado en tu jardìn aparecerà en el de tu hijo” dice un proverbio africano. Las alianzas familiares, entre y a través las generaciones, aseguran asì la continuidad generacional y participan a la transmisiòn de contenidos y procesos inconscientes. Reservas de memoria y lugar de trabajo de la memoria, fijan y/o permiten transformar los contenidos inconscientes transmitidos. Porque, en la familia, la actualidad solicita los recuerdos, sirve para captar la memoria y puede despertar lo olvidado.
Asi pues, en caso de nueva alianza, como lo hemos visto, ciertos contenidos inconscientes, hasta entonces soterrados y ocultados, son movilizados y seràn retomados o liberados en los espacios psìquicos individuales o grupales; en ciertos casos, entrando en resonancia los unos con los otros, tendràn efectos cumulativos o bien beneficiaràn de posibles transformaciones. Ahì se plantea la cuestiòn del buen funcionamiento psìquico del grupo y de los sujetos que lo componen, de la “buena salud” de las alianzas inconscientes.
Asi, las alianzas familiares estàn atravesadas por la herencia generacional y son los vectores de la transmisiòn inter y transgeneracional.
A partir de ésta evocaciòn teòrica y basàndome en mi experiencia clìnica, formularé dos hipòtesis:
- La primera concierne el “sufrimiento familiar”. El sufrimiento de los vìnculos que nos lleva a establecer una indicaciòn de teràpia psicoanalìtica de pareja o de familia, parece estar en relaciòn con:
- Sea un “fallo” de las alianzas inconscientes estructurantes de la familia (es la situaciòn de crìsis)
- Sea un “defecto constitutivo” de las alianzas familiares, es decir en relaciòn con vìnculos construidos sobre alianzas defensivas u ofensivas, que resultan ser patògenas o alienantes para los sujetos.
- La segunda hipòtesis concierne la situaciòn terapéutica que proponemos: la puesta en grupo de la familia y/o de la pareja, implica la construcciòn de nuevas alianzas inconscientes en el neogrupo y favorece cierto desenredo de las alianzas familiares; la movilizaciòn de sus contenidos permite su retoma en los vìnculos del grupo terapèutico y los vìnculos transferenciales en particular.
- Numerosos trabajos conciernen las manifestaciones del “sufrimiento familiar” y no volveré al tema.
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- Este puede estar en relaciòn con la fragilidad o la inconstancia de la alianzas familiares que se encuentran desbordadas o ineficaces, con ocasiòn de una modificaciòn de los vìnculos o de un acontecimiento revelador; no pueden entonces contener la carga que les pesa.
En esta situaciòn crìtica que atañe a los sujetos y a los vìnculos, cada uno sufre de estar juntos y la familia, o la pareja, intenta volver a soldar los vìnculos en una alianza defensiva y protectora, pero a costa de sufrimientos individuales y de una pérdida de autonomìa psìquica. En ciertos casos, para intentar resolver la crìsis, la familla encuentra en un ideal, una figura emblemàtica o en un proyecto comùn y compartido, una razòn de ser para cada uno, que uno de los miembros de la familia puede , a veces, ser conducido a llevar, a endosar. - Pero en otros casos, el sufrimiento familiar parece mas profundo, mas alienante para los sujetos, y en relaciòn no tanto con la solidez o la eficacia de las alianzas inconscientes, sino con su razòn de ser y sus contenidos. En la preocupaciòn por mantener inconsciente e inaccesible, por no saber, una realidad traumàtica o una herencia insostenible, inacceptable e irrepresentable, ciertas alianzas defensivas, alienantes o patògenas son construidas, se imponen y constituyen una respuesta para los sujetos que las contractan; establecidas sobre la negaciòn, el rechazo o la forclusiòn, fijan y “hielan” los elementos traumàticos y defusores. A esta costa, aseguran un vìnculo fundador. Pero toda movilizaciòn de sus contenidos expone a una puesta en juego de nuevo de lo intolerable, con su parte de vergüenza, su descarga de violencia y sus efectos destructores. En estos casos, el sufrimiento concierne a todos y cada uno en lo mas profundo de su psìque. Y cuando el trabajo de fusiòn o de retoma no puede hacerse a nivel grupal, ciertos sujetos son delegados y se ofrecen a contener y llevar este negativo destructor, volviendose entonces “cotinentes de lo negativo”. Asumiendo esa funciòn fòrica que permite al grupo de mantenerse juntos, estos sujetos figuran asì, en su cuerpo y en su psìquis, el impensable e imposible recuerdo. El retorno de lo excluìdo y de lo clivado de origen transgeneracioanal, si no puede beneficiar del cobijo de las alianzas inconscientes y del trabajo grupal, corre el peligro de manifestarse bajo forma de acto o de sìntoma, en compromisos mantenidos por parte del sujeto y por parte del vìnculo.
- Este puede estar en relaciòn con la fragilidad o la inconstancia de la alianzas familiares que se encuentran desbordadas o ineficaces, con ocasiòn de una modificaciòn de los vìnculos o de un acontecimiento revelador; no pueden entonces contener la carga que les pesa.
- ¿Còmo alcanzar esas manifestaciones de sufrimiento que conciernen a los sujetos en su subjetividad y en sus vìnculos de pertenencia?
¿Còmo alcanzar esas zonas del inconsciente enterrado en las alianzas inconscientes, la negatividad radical, lo que no puede nombrarse, lo impensable, la “memoria del olvido”?
Ya lo sabemos, ùnicamente un trabajo de grupo permite acceder a esos niveles del inconsciente donde los sujetos y el grupo estàn implicados y entramados. Es el proyecto de la teràpia familiar psicoanalìtica.
La entrada en el grupo terapéutico solicita las alianzas instituidas; la puesta en grupo de la familia y/o de la pareja, implica la construcciòn de nuevas alianzas inconscientes en el neo-grupo (Granjon, 2007) y favorece cierto desanudo de las alianzas familiares. En esta situaciòn crìtica, la urgencia de encontrar un lugar de depòsito y de acojida para los elementos negativos errantes conduce la familia a establecer nuevas alianzas, que le aportan seguridad y sentimiento de pertenencia.
Asì, las alianzas fundadoras del neo-grupo, del grupo terapéutico, contienen los aspectos negativos mas radicales de la familia, en particular los que vienen de la transmisiòn transgeneracional; éstos entran en resonancia con las zonas mas inaccesibles de la psique de los terapèutas, depositados en nuestras propias pertenencias teòricas, institucionales, familiares. Esta movilizaciòn por ambas partes y el anudamiento en las alianzas constitutivas del neo-grupo, fundan el vìnculo terapèutico y arrastran todo el grupo hacia una regresiòn de la que compartimos los efectos.
La construcciòn del aparato psìquico de este grupo en vista de un proyecto terapéutico tiene lugar a partir del enunciado de las reglas psicoanalìticas de libre asociaciòn y de abstinencia, que garantiza el psicoanalista. Estas contribuyen a la organizaciòn del campo transferocontratransferencial.
Las alianzas de los vìnculos transferenciales son en principio estructurantes, pero debemos estar atentos al riesgo que las alianzas sean defensivas, hasta ofensivas, o también alienantes, construidas sobre pactos de negaciòn o de forclusiòn. Esto se nota gracias a ciertos sentimientos contra-transferenciales, que inducen nuestra escucha, pero suscitan también algunas de nuestras actitudes que son compromisos para dar salidas posibles a elementos no elaborados y no contenidos. Ya que nuestras referencias teòricas no constituyen siempre una garantia suficiente y debemos permanecer atentos a las manifestaciones contra-transferenciales.
En esta situaciòn, ciertos contenidos inconscientes operan un retorno en el campo transferencial y se nos solicita, en tanto que analistas, para la construcciòn de la escucha de la cadena asociativa grupal que se despliega en el neo-grupo.
Pero otros aspectos deben ser tomados en consideraciòn en esta situaciòn: algunos contenidos negativos muy arcàicos, movilizados con ocasiòn de la entrada en grupo, pueden ser proyectados sobre la escena grupal y hacer irrupciòn en el espacio inter y transubjetivo del neo-grupo. Mas allà de las palabras, inaccesibles e indecibles, ciertas manifestaciones, ciertas emociones o ciertas formas solicitan nuestra atenciòn a causa de sus efectos de ruptura o de pegamaiento. Silencios, ruido, “objetos brutos” y otros fragmentos desparramados y sin sentido, asi como ciertas vivencias, se imponen y perturban nuestra escucha. Todo este material debe ser acojido porque es la expresiòn de los efectos del negativo que resulta de la transmisión transgeneracional (Granjon, 1994).
Asì, una cadena asociativa grupal, polimòrfica, heterogènea y compleja se despliega en el neo-grupo, a partir de los enunciados individuales, asi como de las representaciones inconscientes de la familia. Lleva los rastros de los anudamientos y de las articulaciones entre todos estos niveles diferentes. Los contenidos inconscientes (rechazados o denegados) de las alianzas familiares se manifiestan y “hacen signo” en los vìnculos transferenciales y contra-transferenciales. Lo impensable e irrepresentable de la familia podrà entonces ser retomado y figurarse sobre la base de estas nuevas alianzas, en los vìnculos transfero/contratransferenciales.
Es en este campo donde se sitùa nuestra escucha y donde tienen lugar nuestras intervenciones, con objeto de acoger, reunir y transformar los elementos movilizados en el neo-grupo, para poder ser representados.
Bibliografía
Amati-Sas S. (2010), La transubjectivité entre cadre et ambiguïté, in L’expérience du groupe, Dunod, Paris.
Granjon E. (1994), L’élaboration du temps généalogique dans l’espace de la cure de thérapie familiale psychanalytique, in Le groupe familial en psychothérapie, RPPG n°22, Editions Erès, Paris.
Granjon E. (1998), Du retour du forclos généalogique aux retrouvailles avec l’ancêtre transférentiel, Le Divan Familial n°1, In Press Editions, Paris.
Granjon E. (2006), La part des ancêtres, en collaboration avec A. Eiguer et A. Loncan, Dunod, Paris.
Granjon E. (2007), Le néo-groupe, lieu d’élaboration du transgénérationnel, Le Divan Familial n° 18, In Press Editions, Paris.
Kaës R. (2007), Un singulier pluriel, Dunod, Paris.
Kaës R. (2009), Les alliances inconscientes, Dunod, Paris.
[1] Pédopsychiatre, Ancienne présidente de la SFTFP (Société Française de Thérapie Familiale Psychanalytique), Membre du comité de rédaction de la revue Le Divan Familial, Membre du Conseil Scientifique de l’AIPCF, Membre de la SFPPG (Société Française de Psychothérapie Psychanalytique de Groupe).
evelyn.granjon@free.fr

