REVISTA N° 7 | AÑO 2010 / 1

Editorial N° 7


Idioma: Español - Frances - Ingles
SECCIONES: EDITORIAL


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EDITORIAL

Anna Maria Nicolò

Con este número: “Sufrimiento de los vínculos y su transformación en el psicoanálisis de pareja y familia”, la Revista publica una selección de los trabajos presentados en el congreso internacional de la asociación, que tuvo lugar en Buenos Aires el 28 y 31 de julio de 2010.

El tema del vínculo continúa interrogándose y desplegándose en sus diversas articulaciones. Podemos encontrar una huella en muchos autores que precedieron estas elaboraciones. Por ejemplo Bion hablaba de la existencia de vínculos L, H, K y en “Cogitations” (1992) había  subrayado, en cierto sentido, la existencia autónoma del vínculo entre analista y paciente, más allá de la transferencia, afirmando “la relación del paciente es, de manera lábil, con el analista en cuanto analista; pero esencialmente es con la pareja en la habitación, una casi pareja, pero la pareja más obvia es la formada por el analista y el mismo paciente (…). La relación  es (…) con la pareja en cuanto está compuesta por dos objetos conectados entre sí. El elemento predominante es (…) el aspecto de la relación que se constituye con el vínculo (enlace) entre dos objetos. (Bion, 1992, pág. 94).

Otro autor que ha hecho afirmaciones significativas a este propósito ha sido Ogden (1994, 1997, 2001), con su concepción del tercero analítico, basado sobre la idea  de que existe más allá del analista y del analizando, un tercer sujeto de análisis definido como tercero analítico intersubjetivo, en cuya construcción participan ambos integrantes de la pareja analítica, aunque ésta sea asimétrica.

Pero ciertamente el precursor más creativo desde este punto de vista es Winnicott (1965). Él ha sido el primero quien, de manera original, ha supuesto la existencia de un espacio intermedio en la relación entre el yo y el otro. La naturaleza de este espacio ha sido frecuentemente comentada, y su importancia como zona intermedia que los cónyuges construyen en el interior de la pareja conyugal, o como espacio existente entre el yo y el no yo para cada uno de nosotros, es ahora un descubrimiento incontrovertible y evidente.

“La tercera zona intermedia del ser humano está colocada en el espacio potencial entre el individuo y su ambiente. Este es el espacio que inicialmente al  mismo tiempo une y separa a la madre y al niño (Tonnesmann, 1992, pág. 12).

A partir de los años 30, la teoría de las relaciones objetales ha sido un modelo muy útil para trabajar sobre las relaciones internas del sujeto y ha sido usada, por ejemplo, por los autores ingleses para describir el funcionamiento fantasmático en la relación de pareja analítica y conyugal. Este modelo permitía describir así las defensas correspondientes que habían sido usadas, delineando una suerte de “política de funcionamiento de la mente individual”. De aquí nacieron los trabajos de Dicks y de su escuela inglesa. Ellos definían con el término colusión el juego inconsciente recíproco que se producía en la pareja y que nace de las identificaciones recíprocas y cruzadas. Muchos autores han trabajado intensamente sobre estos aspectos. Melzer y Harris (1983) en su libro El rol educativo de la familia, han estudiado a la familia como el contexto de aprendizaje de la modalidad emocional y fantasmática, han aplicado exitosamente la teoría de las relaciones objetales, ilustrando varios tipos de funcionamiento familiar que ellos han diferenciado sobre la base del tipo de defensas utilizadas. Han descrito así familias basadas sobre la identificación proyectiva patológica, otras sobre la identificación adhesiva, etc. Reafirmando a la vez la utilidad de la teoría de las relaciones objetales, creo que la teoría del vínculo surge, según mi opinión, como un instrumento posterior que nos permite comprender lo que sucede en el espacio entre dos sujetos y que da también una técnica para intervenir, o sea una teoría que describe aquello que Bollas llamaba “las relaciones sujeto-sujeto entre dos individuos que se influencian uno al otro a nivel inconsciente de relación recíproca y afectividad, con efectos de trabajo de uno al otro y viceversa …de un inconsciente al otro y viceversa” (Molino, 1997, Pág. 50). Estamos hablando desde una óptica que considera, no solo las relaciones objetales, sino las relaciones entre sujeto y sujeto, aquellas que yo he propuesto llamar “las relaciones subjetuales” (Nicoló, 2004). Desde este punto de vista el objeto de la relación no es solamente el objeto de la proyección, sino también “el término de un proceso de cambio psíquico y entonces es como otro sujeto, otro sujeto que insiste y que resiste en cuanto es otro” (Kaës, 1994, pág. 27).

El vínculo, aunque construido por dos integrantes en la interacción, constituye un tercer elemento capaz de condicionar y modificar a los dos  participantes. Una vasta gama de estudios y de investigaciones están hoy caracterizando este campo, en particular el trabajo de los psicoanalistas de pareja y familia.

A veces nos encontramos frente a elaboraciones innovadoras, otras en cambio renombran con nuevas palabras descubrimientos ya clásicos del psicoanálisis. Esto puede generar una cierta confusión y una dispersión de esfuerzos inútil. Creo que sería mejor que cada autor que se aventura en un campo nuevo, pueda reconocer su propia gratitud a los autores que lo han precedido y que le han enseñado puntos de vista importantes. Le queda a la clínica la última palabra en la comprobación de la eficacia de los nuevos descubrimientos.

Este número de la revista contiene el aporte de autores significativos, que han trabajado desde hace mucho tiempo sobre estas temáticas, y a ellos encomendamos la tarea de clarificar los numerosos puntos oscuros que quedan aún.


Bibliografía

Bion W.R. (1974), Seminari Brasiliani, in W.R. Bion, Il cambiamento catastrofico, Loescher, Torino, 1981.

Davis M., Wallbridge D.C. (1981), Introduzione all’opera di D.W. Winnicott, Martinelli, Firenze, 1984.

Kaës R. (1993), Introduction au concept de transmission psychique dans la pensée de Freud, in R. Kaës et al. (a cura di), Transmission de la vie psichique entre générations, Dunod, Paris.

Kennedy R. (2000), Becoming a Subject: Some Theoretical and Clinical Issues, Int. J. of Psychoanal., vol. 81, part 5, 875-889 (tr. it. in Interazioni).

Meltzer D., Harris M. (1983), Il ruolo educativo della famiglia, Centro Scientifico Torinese, Torino, 1986.

Molino A. (a cura di) (1997), Intervista a Christopher Bollas, in Liberamente associati, Astrolabio, Roma, 1999, 11-51.

Nicolò A.M. (2004), Interpretare il legame nella coppia analitica, in G. Berti Ceroni (a cura di), Come cura la psicoanalisi?, Bollati Boringhieri, Torino (in corso di stampa).

Tonnesmann M. (1992), The Third Area of Experience in

Psychoanalysis, Winnicott Studies, 8, 1993.

Winnicott D.W. (1965), Sviluppo affettivo e ambiente, Armando, Roma, 1970.

Revista Internacional de Psicoanálisis de Familia y Pareja

AIPPF

ISSN 2105-1038