REVISTA N° 01 | AÑO 2007 / 1

Editorial N° 1


Idioma: Español - Frances - Ingles
SECCIONES: EDITORIAL


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EDITORIAL

La familia y sus ancestros

Anna Maria Nicolò

El primer número de nuestra revista: International Review (Revista Internacional) testimonia la etapa final de un largo “viaje” y el punto de partida para una nueva exploración. El largo viaje de los estudios psicoanalíticos sobre la familia y la pareja se inició con Freud, con sus afirmaciones que ligaban indisolublemente la psicología individual y la psicología social y subrayaban «indiscutiblemente» la presencia del otro «como modelo, como objeto, como auxiliar, como adversario» en la vida psíquica del sujeto singular. En el caso del Pequeño Hans afrontó los problemas fóbicos del niño a través de un trabajo original con el padre, que ahora nosotros podríamos considerar un caso ante litteram de terapia parental. Asimismo en el trabajo sobre Leonardo Freud llamó de nuevo la atención sobre la constelación familiar como causa de los problemas que surgen en el paciente. No obstante, no podemos ignorar el que Freud ha propuesto también posiciones diferentes o continuamente oscilantes. La familia, a diferencia de la pareja, no aparece en la obra freudiana explícitamente como objeto de estudio. Las referencias a ella son indirectas, por ejemplo cuando habla del tema de la identificación, del sentimiento de culpa inconsciente o a propósito del Super Yo.

En la historia de la investigación clínica en este campo, por ejemplo, ha pesado mucho la opinión que él expresó en 1917 delante de un círculo de médicos vieneses cuando afirmó que el psicoanálisis no puede aprenderse como la medicina y que ésta no tolera testimonios: “este medio excelente – escribió – no puede ser utilizado sino por una sola persona y no se aplica nunca a una reunión de varias personas” (Freud 1917). Freud ponía también en guardia respecto de la “intromisión de los allegados” que se puede verificar en el análisis individual, y que puede determinar “un peligro de aquéllos a los que no se sabe cómo hacerles frente” (Freud, 28a. Conferencia, 1916-17).

No podemos ocultarnos por ello cuánto este proceso ha estado lleno de asperezas, ni cuánto camino nos resta aún por recorrer. Uno de los primeros congresos de psicoanálisis, realizado en Nyon en 1936, había sorprendentemente por tema “Family Neurosis and Neurotic Family”. No obstante, este tipo de estudios e investigaciones no tuvo después gran difusión. Debemos esperar a 1949, cuando John Bowlby publicó un trabajo clínico “The study and reduction of group tensions in the family” en el cual describió entrevistas familiares conjuntas como ayuda para las sesiones individuales. Otro año importante fue 1959 cuando Benedek acuñó el término genitorialidad y subrayó la importancia del trabajo con los padres en el tratamiento de los niños, tema que había sido en parte encarado en el pensamiento de Anna Freud. En los años que siguieron hubo un incremento de trabajos, investigaciones y artículos que testimoniaban un interés creciente en este campo en varias partes del mundo. Inglaterra, Estados Unidos, Argentina, Francia, Italia estuvieron entre los primeros lugares donde, con empeño y resultados diversos, se desarrollaron centros clínicos o de investigación, asociaciones, hasta centros de formación en este campo.

Afortunadamente la clínica representa un estímulo potente para la transformación y en efecto el trabajo clínico con los pacientes graves, con los niños y con los adolescentes y con los grupos han constituido verdaderos desafíos, obligando inevitablemente a los psicoanalistas a extender la observación más allá de los confines del espacio individual. El interés por los grupos, por la clínica con niños y adolescentes, y especialmente el trabajo con los pacientes graves, con sus dificultades para la representación, con sus defectos de simbolización, con el uso de lo concreto y del actuar en sesión, con la gran fragilidad de los confines del Self que los caracterizaba, hicieron que la intervención en el encuadre familiar y de pareja fuese una respuesta obligada. El trabajo con estos encuadres terminó por ser su natural evolución. Por una parte, se desarrollaron enfoques basados sobre el modelo anglosajón, en los que el elemento crucial era el uso con finalidad comunicativa o de control de la identificación proyectiva recíproca, como podemos observar en el concepto de colusión inconsciente de Dicks o en el trabajo sobre el delineamiento de los miembros de la familia del americano Shapiro. Por otra parte, se desarrolló una aplicación de la teoría de las relaciones objetales al funcionamiento de la pareja y la familia (Scharff). Por oto lado, a partir de las teorías sobre el funcionamiento grupal se desarrolló en la Argentina una escuela de pensamiento a partir de Pichon Riviere, entre los primeros en este campo. Muchos fueron después en la Argentina los psicoanalistas que se ocuparon de estos temas con diferentes orientaciones, entre ellos: Berenstein, Eiguer, Losso, Puget. En Francia articulados y riquísimos modelos surgieron entre los pioneros, Anzieu, Kaës, Ruffiot, el mismo Eiguer, sin olvidar de una y otra parte, algunos geniales pensadores como Lemaire, Racamier y Garcia Badaracco. Pero también en Italia y en Alemania muchos psicoanalistas se comprometieron en estos frentes, en Italia siguiendo un modelo anglosajón y en Alemania a partir de las teorizaciones de Stierlin.

Estos estudios se han ido profundizando y han aparecido nuevas aproximaciones hasta aquéllos sobre la teoría del apego o sobre el psicoanálisis relacional e intersubjetivo.

Naturalmente, si solo me detengo a reflexionar, me doy cuenta de cuántos en este momento no puedo citar por razones de tiempo y de cuánto las mismas citas que he hecho son en realidad parciales.

Nos podríamos preguntar qué tiene en común estos diferentes enfoques y visto que nos aprestamos a contribuir a la creación de una revista, cuál es nuestro “common ground”.

Me parece que más que un modelo fuerte, los psicoanalistas que trabajan en este encuadre, comparten una perspectiva de observación que confiere énfasis y atención al vínculo entre las personas.

Vínculo o relación o interacción o colusión o contrato inconsciente, o interfantasmatización, o sintonía o connivencia inconsciente o coconstrucción, de cualquier modo que se lo llame, el psicoanalista de pareja y familia no mira solo los contenidos inconsciente del individuo, sino cuanto acaece en varios niveles, del más superficial al más profundo entre los individuos, a aquello que los une y los articula. Este es ciertamente el elemento de fondo que todos compartimos. Pero quizás podríamos señalar otros aspectos como el estudio de la intersubjetividad, como objeto teórico y como método, tema que naturalmente una doble comprensión o para algunos, una doble metapsicología, la centrada en lo individual y la que tiene en cuenta el funcionamiento relacional o grupal y presupone también el estudio de la conexión entre ambas.

Otras dos nociones, en mi opinión, son comunes a los estudiosos en las varias latitudes. La primera es considerar al paciente en la pareja o en el grupo familiar como aquél que expresa un malestar que en realidad pertenece al mismo tiempo a él y al grupo. Portavoz (PichonRiviere), porta palabra (Kaës) con una función de “indicador” o “intermediario”, denuncia, señala, la fantasía inconsciente del grupo. La otra noción es el considerar al individuo como nudo de enlace de una cadena generacional, que va más allá de su existencia. A propósito de este tema, no puedo no recordar la conocida afirmación de Freud “El individuo lleva efectivamente una doble existencia: una en la que como si mismo su propio fin, y la otra como miembro de una cadena a la que está unido contra su voluntad o por lo menos sin la participación de ella”(Freud 1914).

Si entrelazan en esta afirmación temas importantes que han caracterizado el interés de los psicoanalistas de todo el mundo en los últimos 10 años, y que aún revelan aspectos conocidos que merecen ser profundizados: la transmisión intergeneracional, transgeneracional, la memoria, la relación entre hado y destino en el individuo y en las generaciones, el trauma y la posterioridad, y también el sentido del tiempo individual y familiar y de su divergencia y aún la “multiplicidad de los focos de sus conjugaciones” (Green, 2000, Le temps eclaté).

Iluminados por quienes nos han precedido en esa compleja historia a la que apenas me he referido, también nosotros, como psicoanalistas y psicoterapeutas de la familia y de la pareja somos herederos de una cadena generacional de estudios que desde Freud llega hasta nuestros días. “Si los procesos psíquicos de una generación no se prolongaran en la generación siguiente, cada generación debería adquirir ex novo la propia actitud frente a la existencia e no existiría en este campo ningún progreso y en sustancia ninguna evolución” ( Freud G.W., IX , OSF , 7,), pero por sobre los hombros de aquéllos que nos han precedido logramos hoy mirar estos estudios con una nueva perspectiva.

Quizás por ello ningún tema podía se más indicado para iniciar los trabajos de una nueva revista que el de “La familia y sus ancestros”, representando así nuestro vínculo con el pasado tanto como individuos cuanto como componentes de una familia analítica de larga tradición.

La fundación de una revista, en el interior de una nueva asociación, Asociación Internacional de Psicoanálisis de Pareja y Familia, representa también uno de los lugares que la Asociación se da como “espacio para pensar”, para pensar acerca de sus propios objetos y sobre el otro de sí mismo, para confrontarse para conocerse. Existen algunas revistas que tratan temas análogos, que quizás esta es la primera vez que psicoanalistas y psicoterapeutas de varias lenguas, nacionalidades, de diferentes modelos y con diversas teorías se reúnen en un viaje común y se esfuerzan para documentar sus observaciones e intercambiar sus opiniones, sus adquisiciones y sus dudas.

La pluralidad de las lenguas, de las intervenciones, de los modelos, la confrontación entre ellos deberá por eso ser, junto al alto nivel científico, la característica y la ambición más importante de esta revista.

Y esto está asimismo documentado no solo por los trabajos de diferentes autores presentes en el número, sino también por la presencia de redactores de diferentes nacionalidades y diferentes orientaciones.

En el comienzo de este viaje apasionante, hemos aceptado el desafío de la complejidad y también su método heurístico: “la crisis de los conceptos cerrados y claros” (Morin 1985) y el reclamo del pensamiento multidimensional, un pensamiento que acepta la coexistencia di más de una lógica, de más de una naturaleza. Por otra parte, el complejo objeto que nosotros estudiamos, la familia y la pareja, comparte una doble naturaleza: es al mismo tiempo una unidad y una multiplicidad de individuos, nos desafía tanto en el plano del funcionamiento del conjunto, cuanto en el del individuo, en el plano de lo intersubjetivo y en el del intrapsíquico. Todo esto nos hace tomar conciencia del relativismo de nuestras observaciones, sabemos que estamos explorando solo uno de los mapas posibles de la realidad, por necesidad parcial y selectiva y somos muy respetuosos de los otros mapas, de los otros lugares donde continúa la investigación el estudio en los diversos encuadres, individuales, grupales, institucionales, lugares que también nos pertenecen y a los cuales no renunciamos dado que los sentimos obviamente como nuestra natural e incontrovertible casa.

Una tal complejidad necesita del esfuerzo común de todos, además del coraje, la audacia del descubrimiento, el sentido de la duda y la humildad de la investigación.

Esta revista que por el momento se presenta como un sitio telemático, tendrá numeroso sectores. Además del editorial que de cuando en cuando acompañará al número, habrá una sección de artículos producidos en una de las tres lenguas oficiales de la Asociación: inglés, francés o español. Una sección de debates y otra de recensión de los libros completarán, según las oportunidades, el número. Junto al núcleo central monotemático, la revista dará lugar también a otros trabajos sobre temas inherentes a la clínica, la investigación, y la profundización en el campo.

La revista desea también dialogar con el lector. Comentarios, sugestiones, o críticas serán un útil estímulo para nuestro crecimiento.

Para terminar, un gracias a los maestros que nos sostienen con su presencia en nuestro comité científico.


Revista Internacional de Psicoanálisis de Familia y Pareja

AIPPF

ISSN 2105-1038