REVUE N° 33 | ANNE 2025 / 2
Résumé
Grossesse adolescente. Réinventer la maternité
Dans cet article, l’auteure présente et réfléchit sur le matériel d’une vignette clinique concernant la grossesse à l’adolescence, à partir de la conceptualisation – Typologie des Familles de Verre (2012; 2015) et du concept original de Nœuds-Problématiques Transgénérationnels (Lito & Ferreira, 2014). La grossesse de l’adolescente constitue une épreuve de la réalité, venant combler le vide intra-fantasmique familial, notamment au niveau de la conjugalité et des parentalités ancestrales, qui n’ont pas été mentalisées ni représentées dans l’axe transgénérationnel.
Le corps et le féminin de l’adolescente se mettent ainsi au service de l’incestualité de l’histoire familiale de celles appelées les Familles de Verre. Face au destin psychique groupal, elles se présentent avec des mouvements cycliques, fermés et endogamiques, en quête d’une (re)signification mythopoétique, d’une construction-déconstruction des luttes inconscientes entre générations, filiations et affiliations, entre oppression et liberté, mais aussi de la catalyse de nouvelles identités en vue d’une trans-formation de la culture familiale.
Mots-clés: adolescence, maternité, grossesse, familles de verre, familles ancre, nœuds-problématiques transgénérationnels.
Resumen
Embarazo adolescente – Reinventar la maternidad
En este trabajo, la autora presenta y reflexiona sobre el material de una viñeta clínica acerca del embarazo en la adolescencia, a partir de la conceptualización – Tipología de las Familias de Cristal (2012; 2015) y del concepto original de Nudos-Problemáticos Transgeneracionales (Lito & Ferreira, 2014). El embarazo de la adolescente constituye una prueba de realidad, que viene a llenar el vacío intra-fantasmático familiar, especialmente en la conyugalidad y en las parentalidades ancestrales, que no fueron mentalizadas ni representadas en el eje transgeneracional.
El cuerpo y lo femenino de la adolescente quedan así al servicio de la incestualidad de la historia familiar de aquellas que denominamos Familias de Cristal (2010; 2012; 2015). Frente al destino psíquico grupal, se presentan con movimientos cíclicos, cerrados y endogámicos, en busca de una (re)significación mitopoética, de la construcción–deconstrucción de las luchas inconscientes entre generaciones, filiaciones y afiliaciones, entre opresión y libertad, así como de la catalización de nuevas identidades orientadas a la trans-formación de la cultura familiar.
Palabras clave: adolescencia, maternidad, embarazo, familias de cristal, familias ancla, nudos-problemáticos transgeneracionales.
Summary
Teenage pregnancy. Reinventing motherhood
In this work, the author presents and reflects on the material of a clinical vignette concerning teenage pregnancy, based on the conceptual framework – Typology of Glass Families (2012; 2015) and the original concept of Transgenerational Problematic Knots (Lito & Ferreira, 2014).
Adolescent pregnancy represents a test of reality, filling the intra-fantasmatic family void, particularly within conjugal and ancestral parental bonds, which were neither mentalized nor represented within the transgenerational axis.
The adolescent’s body and femininity thus serve the incestuous dynamics of the family history of those we define as Glass Families (2010; 2012; 2015). Faced with the group psychic destiny, these families display cyclical, closed, and endogamous movements, in search of mythopoetic (re)signification, of the construction–deconstruction of unconscious struggles between generations, filiations and affiliations, between oppression and freedom, while also catalyzing new identities aimed at the trans-formation of family culture.
Keywords: adolescence, motherhood, pregnancy, glass families, anchor families, transgenerational problematic knots.
ARTICLE
Embarazo adolescente – Reinventar la maternidad[1]
Ana Marques Lito*
[Recibido: 10 septiembre 2025 – Aceptado 20 noviembre: 2025]
DOI: https://doi.org/10.69093/AIPCF.2025.33.07
This is an open-access article distributed under the terms of the Creative Commons Attribution License (CC BY).
La Tipología de las familias de cristal
A partir de la tipología de las familias de cristal (Lito, 2010; 2012; 2015) y mediante el análisis de una viñeta clínica de un proceso de terapia familiar psicoanalítica reflexionamos sobre el embaraço y la maternidad en una adolescente pertencente a un grupo familiar vulnerable endogámico.
El embarazo precoz y la maternidad enunciaron y condensaron los nudos problemáticos transgeneracionales (Lito & Ferreira, 2014; Lito, 2015) que inscribieron el silencio e el ausencia del tercero —la función paterna— y la revelación de los conflictos parentales ancestrales, que se repitieron a lo largo de la cadena generacional.
Cuando hablamos de embarazo y maternidad, especialmente durante la adolescencia, debemos considerarlos como cuestiones que han sido pensadas de diferentes maneras con la evolución de los tiempos, las culturas y las mentalidades. (Rafhael-Left, 1997).
El embarazo y la maternidad convocan y reconstruyen la identidad del género femenino y en varias situaciones la emergencia de nuevos grupos familiares que denominaremos familias ancla, péndulo o fragmentadas, que se inscriben en nuestra concepción de Familias de Cristal (2010; 2012; 2014; 2015).
Esquema de la tipología de las familias de cristal

Definimos las familias de hoy como Familias de Cristal (Lito, 2010; 2012; 2015; 2017). Estas familias de la pos-modernidad se presentan como sintomáticas con vulnerabilidades acumulativas de vacío existencial, desprovistas de expresión de afectos y de simbolización, y en transparencia generacional, en las que los organizadores grupales y familiares se confunden en Nudos-Problemáticos transgeneracionales (Lito y Ferreira, 2014; Lito, 2015).
En estas familias, los límites dentro de las identidades de género (femenino y masculino) y las fronteras generacionales se revelan frágiles, confusas y reflectantes, como la textura del cristal y del espejo. Alienan las dimensiones espaciales y temporales, comprometen lo externo y lo interno, así como lo público, lo privado y lo íntimo; entre el pasado, el presente y el futuro, produciendo trayectorias narcisistas-perversas. Los objetos y los fantasmas transgeneracionales (Eiguer, 1997) se transmiten por las posiciones y las dinámicas incestuosas (Racamier, 2010) en el grupo familiar, por vínculos intersubjetivos patológicos y paradójicos de pseudo – autonomía que se repiten generacionalmente.
La “voz” del embarazo y la maternidad precoz en la adolescencia tiene como función decir lo que no se ha dicho en la filiación y la experiencia de la joven es transmitir inconscientemente el pensamiento del Otro y afirmar lo prohibido – a mulera autónoma e libre.
Hay que trabajar, identificar y desentrañar el contenido fantasmático del Nudo-Problemático transgeneracional (Lito y Ferreira, 2010; Lito, 2015) que bloquea, pero anuncia un nuevo ciclo para el desarrollo del grupo familiar y de sus miembros.
El embarazo en la adolescencia se asocia frecuentemente a un acto irreflexivo, un intento de realizar un duelo, una compulsión de repetición frente al desamor, a la falta de afecto y al deseo de autonomizarse de su familia, o confirmar la filiación a su madre, mejorar la función materna transgeneracional. Es sobre todo un síntoma familiar, una falla de mentalizarse en el eje generacional; es una defensa de vínculo filial indiferenciado, pero que se transforma paradójicamente en un vínculo adhesivo a las figuras parentales, maternas que irán juntas a asegurar el devenir del bebé.
Todas estas adolescentes desean la amalgama, en misión de repetición y de reparación narcisista inconsciente, en posiciones incestuosas (Racamier, 2010): ser mejores madres que su propia madre y, amar a sus bebés como ellos hubieran debido ser amados.
Creemos que estos embarazos precoces tienen una función de ancla en la familia, un deseo de mantenerse ligadas, pero autonomizándose con otro estatus. La adolescente permanece así anclada a la dependencia familiar, a mecanismos infantiles pregenitales, al deseo paradójico de separarse, pero también de mantenerse ligada a las amarras familiares. Convoca el fracaso del contrato narcisista (Aulagnier, 1975).
El embarazo, en la adolescencia, sobrecarga la economía psíquica grupal de parentalidades confusas de los progenitores de la adolescente y pone en evidencia las carencias y la revuelta de inscripción fallida del deseo primordial parental (Decherf, Knera y Darchis, 2003).
Las familias ancla (Lito, 2012, 2014, 2015) se inscriben en la ilusión grupal de unión, en una simbiosis/fusión de vínculo impracticable para la salud mental del grupo. El funcionamiento del aparato psíquico familiar se basa en presuposiciones fantasmáticas eternizadas, de cohesión, de solidez, de bueno o de malo, de interacción paradójica que tiende a elegir o a mantener un portador de síntoma permanente o en rotación, centrífugo o centrípeto, que asegura la posición generacional de expiación del grupo familiar.
Así, la adolescente embarazada se ofrece como protagonista para revitalizar el tono del cuerpo familiar deprimido, enfermo, asexuado, amenazado por el cambio reprimido, por la resistencia a superar un ciclo parental, que pretenden mantener a toda costa.
Nuestro trabajo clínico con estas familias nos inviste emocionalmente como socios e testigos del drama (Eiguer, 2013) como intérpretes de lo irrepresentable de este nudo-problemático transgeneracional en un proceso tan inventivo como las narrativas y las significaciones que encontramos, en asociaciones libres, en el marco analítico, transferencial y contra -transferencial, en el neogrupo constituido (Granjon, 1995).
Acogemos el sufrimiento de la adolescente y su familia, normalmente la línea femenina y en algunas situaciones el compañero, pero es por la deconstrucción-construcción de los hiatos de la historia no mentalizada y asociada con nosotros, que nos ofrecemos como el tercero, que separa, une y transforma por la ensoñación los contenidos, los fantasmas de las dinámicas emergentes, co-viviendo y validando como reconocimiento mutuo el material psíquico no elaborado.
Nos preguntamos si este actuar de la adolescente no sería una repetición de vínculos tiránicos inscritos en el contrato narcisista, en femenino; ¿y no estaría también al servicio de memorias ancestrales, de competiciones filiales, en la cadena generacional, en el contexto de presencias-ausencias maternas y parentales?
El estado de embarazo la sitúa en una posición de evidencia y singularidad, le facilita la expresión de su desajuste y la ubica en un proceso acelerado de desarrollo. Este estado de “pre-mamá” y el impacto de esta experiencia puede vivirse como una catástrofe negada en el contexto familiar, pero sitúa a la adolescente en una envoltura dinámica narcisista que puede intoxicar las alianzas y las defensas según el nuevo significado del embarazo que se metaboliza en el imaginario colectivo. Mientras se desarrolla la actividad onírica individual y grupal – bebé imaginario, en la forma en que este es investido, aceptado o rechazado–, el nuevo ser surge como una misión, una deuda sobre un don de revitalización del ambiente familiar.
La transformación del cuerpo de la adolescente evoluciona en el cuerpo familiar, investido por el pacto denegativo (Kaës, 2007), por las alianzas inconscientes y el proceso histórico de transmisión de lo femenino y lo maternal. Este último denuncia un nudo problemático transgeneracional, cuyos núcleos de culpabilidades ancestrales y de celos parecen entrelazarse. Sin embargo, este período podrá facilitar un cambio y permitiría la transformación familiar: catalizar y regular una nueva fase de lo femenino, a través de la nueva maternidad, período de esperanza y reconstrucción de lazos.
Viñeta clínica
Ahora ilustramos nuestra propuesta con una viñeta clínica con Sara, madre adolescente inscrita en una familia ancla.

Conocimos a Sara y su historia a partir de una “consulta de adolescentes embarazadas” de una maternidad en Lisboa. Sara es hija única y asiste a una escuela de fotografía. Quedó embarazada a los 17 años después de una corta relación amorosa y siempre fue acompañada por su madre a las consultas prenatales. Madre e hija se presentan como dos hermanas en las que el embarazo es compartido entre ambas como si fueran una pareja homosexual. Sentimos la ausencia de diferenciación de género y de generaciones. Olivier, el joven padre, rechaza la paternidad; no conoce a Iris y no acepta a su hija, y con la familia están en este momento en un procedimiento judicial. Sara vive con su madre, agente de seguros, y su padre, marinero y embarcado por períodos más o menos largos. Ambos tienen 46 años. Como Sara, su madre quedó embarazada durante el período en que su padre estaba embarcado. Durante la fase del “shock” de la noticia del embarazo de la adolescente, surgió otro problema en la familia: la abuela materna es operada de urgencia de un tumor intestinal y está en tratamiento con quimioterapia. Esta enfermedad sacudió a la familia, aunque la madre de la adolescente mencionó en las consultas que Sara “casi no se dio cuenta de nada”. La madre de Sara nos dice: “Ahora ella está mejor e Iris vino a darnos vida a nuestra familia, especialmente a mi madre.” Los abuelos maternos todavía viven, y con un bisabuelo. Por parte del padre de Sara, la abuela todavía vive. Supimos que el abuelo paterno siempre fue muy nervioso, enfermo y seguido en el servicio de psiquiatría con hospitalizaciones. Viven en una localidad semiurbana en los alrededores de Lisboa: “Viven en villas unas al lado de las otras; todo el mundo se conoce y casi todos somos de la misma familia, los abuelos de un lado y del otro son primos”…
Sara tuvo una relación amorosa con Olivier durante 4 meses. Iris nació de un romance idealizado y juvenil. Sara se enamoró en secreto de este chico, quien, a los 21 años, desempleado, formaba parte de su universo de amigos habituales. Este, huérfano de madre desde los 5 años, vive con su padre y sus hermanos. Fueron emigrantes y regresaron de Bélgica hace algunos años. Viven en Portugal, con una vida sin proyectos y perdidos ante el futuro. Sara nos contó que él necesitaría afecto maternal: “Siempre tuve un sentimiento protector hacia él, me gustaba cuidarlo, por su historia y eso me conmovió mucho…” La adolescente proyectó en esta relación una nueva familia que repararía al padre ausente y enfermo, el sueño silencioso no mentalizado a priori de ser madre acogedora y protectora, actuando a través de la actividad sexual desarrollada en una relación amorosa clandestina sin ninguna protección: “Creía que eso… solo les pasaba a los demás.” Ella da a luz a una niña a la que llama Iris, nombre elegido por ella y por su prima, mejor amiga, hermanastra y madrina del bebé. En la mitología griega, Iris era una diosa mensajera de los demás dioses y se representa como un arcoíris colorido en el cielo, que simboliza su vínculo entre el Cielo y la Tierra.
Proceso psicoanalítico
A partir de este encuadre histórico de Sara, tuvimos varias interrogantes: la necesidad de Sara de ser mujer, de ser madre de su madre que está afligida por la abuela materna, cuidar en un deseo de construir una conyugalidad estable, un ancla, donde pudiera encontrar seguridad, afecto, protección y reconocimiento mutuo.
La adolescente actuó, a través de la sexualidad pregenital, la fragilidad de su madre en relación con la ausencia del padre en un período familiar crítico, el espectro de la muerte de la abuela materna; reparando así las fragilidades de lo masculino ancestral como las separaciones temporales, la presencia-ausencia del padre embarcado, la falta del tercer edípico, separador, consolador y afectuoso como el que nos fue descrito por estas mujeres. Entendimos que era insoportable para Sara vivir con su madre, como ella la describió, explosiva, exigente, controlándola sistemáticamente, con los problemas de la abuela; o los del padre ausente y quejumbroso por tener que irse al mar, por períodos de 3 a 4 meses (volviendo a casa por 15 días). Sabemos que el padre ha desarrollado últimamente un miedo a embarcarse y navegar: ¿talasofobia?
Sara también nos contó que deseaba ser madre y que cuando tuvo la confirmación del embarazo, aproximadamente a las semanas de gestación, no aceptó la posibilidad de interrupción voluntaria del embarazo, propuesta exigida por su madre en la primera prueba de embarazo. “Cuidar, siempre ha sido un deseo para mí… con mis amigos también, cuando uno no está bien… yo tampoco estoy bien; es como si fuera yo también… siempre he estado en contra de los abortos y mi madre lo sabía… nunca lo aceptaría… cuando tuve las clases de preparación familiar en la escuela, siempre estuve en contra de los abortos.”
La madre de Sara también nos confirmó que sospechaba este deseo secreto de su hija: “Muy a menudo llegaba a casa y hablaba de esta chica embarazada, otra chica está embarazada… personas que ni siquiera conocía.”
Al quedar embarazada prematuramente, Sara, inconscientemente, quiso reinventar los lazos familiares que no la satisfacían y que estaban amenazados por el fantasma de la separación y la muerte (enfermedad oncológica de la abuela materna; ausencia del padre; demencia oculta del abuelo paterno, ya fallecido) y por su turbulenta pubertad, (Sara hizo una psicoterapia analítica, en la consulta de adolescentes, semanal, desde los 13 a los 15 años, por crisis explosivas inexplicables, por faltar a la escuela y aislamiento social). La culpabilidad y la seducción del aparato psíquico familiar actuaron inconscientemente (Ruffiot, 1981).
La madre nos mencionó sobre este período y este tratamiento: “Los médicos nos dijeron que siempre ha estado muy desarrollada para su edad y en esa época parece que hubo un nudo en su cabeza.”
Creemos que Sara se rebela contra este sentimiento de sentirse hermana de su madre y que se le exige una posición de hija parentificada. Ahora en plena adolescencia, Sara, en movimientos de liberación y emancipación/autonomía, al actuar lo negativo familiar, ¿hace una inversión libidinal amorosa, heterosexual, para salir de esta familia de cristal endogámica e incestuosa?
El deseo de salir del cuerpo femenino fragilizado y amenazado por la inminente fractura, por la enfermedad física, por la enfermedad del abuelo paterno y por las ausencias del padre embarcado, ¿constituyeron los nudos-problemáticos transgeneracionales que nos impulsan hacia un trabajo analítico?
Actualmente, Sara y su hija Iris son cuidadas por las mujeres de la familia, las bisabuelas y su madre con quien vive.
Durante nuestro trabajo, no conocemos a ningún hombre de la familia, a pesar de las invitaciones. La omisión de lo masculino en nuestras sesiones inscribe precisamente la escisión entre lo masculino y lo femenino, así como la distancia versus la competición y la forclusión de lo paterno en relación con lo materno.
Contra-transferencialmente, hemos sentido que la alianza terapéutica se basó también en nuestra historia personal, cultural y un poco tradicional: los hombres están fuera para ganar dinero para la supervivencia familiar, ejercen el control a través del poder financiero (ganan más que las mujeres) y las mujeres tienen un papel dependiente, menos visible socialmente. Prohibidas de asumir el poder fuera de la familia, deben permanecer orientadas hacia el interior de la familia en el cuidado de la educación de los hijos, los enfermos y los ancianos. Esta experiencia que ya hemos vivido nos ha ayudado a comprender lo difícil que es romper estos estereotipos culturales y familiares. Con estas mujeres, me he aliado a la revolución de la liberación de las mujeres oprimidas. Comprendemos que hemos sido aceptadas y reconocidas por el hecho de ser mujer, madre y abuela y transmitimos la seguridad y la confianza necesarias para el trabajo analítico, especialmente con Sara y su madre. Verificamos una evolución de las dinámicas maternales y de individuación de Sara con su hija, así como la definición de ciertas fronteras generacionales entre estas mujeres.
A partir del 3er mes de Iris, Sara regresó a la escuela y logró terminar el año escolar con éxito. Incluso nos dice que está decidida a continuar sus estudios porque desea convertirse en periodista. Sale con sus amigos, y como ella lo verbaliza: es ahora cuando se siente bien, el embarazo le ha dado una imagen corporal, que conoce su identidad femenina con la que siempre soñó: “Ahora me gusta… después de haberla tenido me gusta aún más; me siento bien, creo que ahora soy como quería ser…”
En conclusión
Durante el trabajo con esta familia, sentimos transferencial y contratransferencialmente el impacto contradictorio y traumático de estos nudos-problemáticos transgeneracionales (Lito y Ferreira, 2014) con el nuevo evento familiar – el embarazo, la maternidad inesperada de Sara, la enfermedad de su abuela y el secreto familiar – la locura.
La adolescente, que hasta ahora era hija, también se convierte en madre y, a partir de ese momento, el papel de madre se superpondrá al de hija, y ambas parecen transformar a Sara en una mejor hija para su madre… Lo que pudo haber sido un choque inicial, ahora está viabilizando una complicidad, una alianza por la vía materna y una revolución en las dinámicas de filiación de estas jóvenes.
El cuerpo de la adolescencia y lo femenino, en una pre -genitalidad, permanecen al servicio de la historia familiar de aquellas a quienes llamamos Familias de Cristal (Lito, 2010, 2012, 2015) ante el embarazo precoz y la maternidad inesperada.
El destino psíquico grupal quedó a merced de la emergencia de otro nudo-problemático transgeneracional a rastrear, retener, elaborar, mentalizar y donde el inconsciente, hasta ahora oscuro y enigmático – las excitaciones fuera de tiempo y contexto son traumatógenas, esperan en el campo intersubjetivo del espacio analítico, una traducción y una transformación (Eiguer, 2013, p. 186).
Lo que ahora entendemos es que en estas dinámicas familiares de las familias de cristal, especialmente en las familias ancla, las hijas, al vivir una excitación sensual en un juego femenino de seducción y de prohibición de la voluptuosidad heterosexual, evocan estas contradicciones narcisistas y paradojas que se desarrollan en un vacío representacional de la diferenciación de género, en la confusión generacional y a veces en la oposición, rivalidad o incluso competición entre lo masculino versus femenino o viceversa.
La maternidad precoz y el embarazo de la nieta constituyeron un nudo-problemático transgeneracional, es decir, vinieron a hacer conscientes y a desmitificar pesados secretos no dichos para las próximas generaciones.
Lo maternal transgresor denunció el secreto de la demencia del abuelo paterno que había sido ocultada trans-generacionalmente y que solo fue interpretado en el neogrupo constituido. Este no dicho, secreto oculto para Sara, estuvo para ella en relación con sus crisis a los 13 años que la llevaron a ser seguida psicológicamente.
Por otro lado, el determinismo sadomasoquista en lo femenino que sostiene la fragilidad, la endogamia y la homosexualidad esconde la liberación de la mujer, y la aprisiona en la misión de cuidar, ocultando las fragilidades de lo masculino.
El embarazo y la maternidad de la nieta vienen a revelarnos lo irrepresentable en esta familia, pero también nos parece que anuncian el cambio deseado.
Sara ya nos ha dicho y nos reveló su sueño de un proyecto de vida exógamo:
“Cuando termine mis cursos pienso irme, quiero ir a vivir a Lisboa; ser periodista me obligará a viajar e incluso puedo ir al extranjero, quién sabe…, ¿siempre con mi hija?” (se ríe).
Bibliografía
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Decherf, G.; Knera, L.; Darchis, É. (2003) Souffrances dans la famille. Paris: In Press.
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Racamier P. C. (1995). L’inceste et l’incestuel. Paris: Les Éditions du Collège.
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Ruffiot, A. (1981). Le groupe-famille en analyse. L’appareil psychique familial. In A. Ruffiot et al. (sous la dir.). La thérapie familiale psychanalytique (pp. 1-98). Malakoff: Dunod.
* Doctora en Psicología Clínica. Psicoanalista – Sociedade Portuguesa de Psicanálise SPP/IPA/FEP.
Miembro SPP/ COFAP. Analista de Parejas y Familias. Representante de la SPP en el Comité COFAP/IPA. anamarqueslito@gmail.com
https://doi.org/10.69093/AIPCF.2025.33.07 This is an open-access article distributed under the terms of the Creative Commons Attribution License (CC BY).
[1] Adaptación del trabajo presentado en el Congreso de la AIPCF, en Burdeos, 2014.

