REVISTA N° 6 | AÑO 2009 / 2
EDITORIAL
Editorial
Anna Maria Nicolò, Ezequiel Alberto Jaroslavsky
En este número la revista aborda un tema crucial que es estudiado en diversas partes del mundo; podríamos inclusive decir que este tema define la identidad del trabajo clínico con la familia y la pareja. Psicoanalizar una familia o una pareja significa trabajar sobre esos vínculos, sobre los vínculos interpersonales, intergeneracionales y transgeneracionales; en una palabra todo aquello que hace de la familia algo más que un simple grupo de individuos.
Eso exige un cambio de óptica y una aproximación radical con respecto a los temas de la subjetividad y del otro, una distinción (con el fin de delimitar claramente el contexto) entre una teoría que trata de las relaciones objetales, y, en consecuencia las proyecciones del sujeto sobre el objeto de su proyección y una teoría donde el otro es otro sujeto, diferente de nosotros que coconstruye una relación nueva que llamaremos “vinculo”.
El verdadero descubrimiento consiste en esta novedad, esta nueva construcción que resitúa numerosos conceptos a los cuales nos habíamos acostumbrado. Podríamos por ejemplo comenzar a hablar – como lo sugiere René Kaës – de inclusión o de exclusión en relación a los vínculos; de conjunción y disyunción con estos vínculos; de alianzas inconscientes en tanto que formaciones propias de este nivel (Kaës).
Los conceptos de patología pueden ser también revisados ¿Por qué no se puede hablar igualmente de patología de los vínculos y a otros niveles de patologías transpersonales?
Numerosos autores han ensayado y han intentado profundizar esta tercera tópica y la han caracterizado según diversas orientaciones en forma diferente. Entre ellos algunos han sido geniales pioneros, precursores extraordinarios de estos conceptos, como Bion que afirma evocando a Martin Buber: “Cuando se habla de Yo y Tú lo importante no son los dos objetos correlativos, sino la relación que existe entre ellos: una realidad abierta que no tiene fin”[1] (Cogitaciones). Bion habla de los vínculos con respecto a L,H, K (amor, odio, conocimiento), experiencias emocionales en las cuales dos personas o dos partes de una persona están en relación reciproca, y agrega que no se puede decir que A ame a B, sino solamente que existe una relación de amor entre los dos.
En nuestra época actual, Stern habla también de vínculos, a su manera, cuando evoca las veces en que, en sus primeras experiencias, el niño internaliza las experiencias de “ser con”.
Por supuesto podríamos objetar que los psicoanalistas de familia y de pareja dan una acepción diferente al término vínculo. Esto es verdad, como este número de la revista lo muestra bien.
Este concepto, proveniente de los primeros trabajos de Enrique Pichon Rivière y de José Bleger en la Argentina para arribar a las elaboraciones más actuales de Didier Anzieu, René Kaës, Isidoro Berenstein, Evelyn Granjon, Françoise Aubertel, Alberto Eiguer, Roberto Losso, Janine Puget, Marcos Bernard y muchos otros, es todavía un continente en gran parte inexplorado.
¿Pero se trata del descubrimiento de un nuevo paradigma o, se trata más bien de un nuevo nivel de observación y de ampliación de óptica?
Si no es un nuevo paradigma que pretende eclipsar otros modelos más conocidos y experimentados, también es verdad que no podemos aceptar la posición de aquellos que afirman que el psicoanálisis debe centrarse únicamente en el plano de las relaciones fantasmáticas, en el mundo interno, que como un dios primitivo, es autorreferencial, se autogenera y se auto perpetua!!! Estamos convencidos que la repuesta consiste en considerar esta perspectiva, que se trata en este número de nuestra revista, como una polaridad compleja, articulada y sobre todo multidimensional. Solo adquiere sentido en la medida en que ella confronta y articula dos niveles, uno representado por lo interpersonal, los vínculos, el objeto tercero, nuevo y co-construido; el otro por la relación fantasmática.
Numerosos autores que figuran en este número comparten esta hipótesis, aunque expresándolo con palabras diferentes.
Las palabras de Kaës a este respecto valen para todos. Kaës define la existencia de una tercera tópica y afirma que “la tarea de una tercera tópica es describir y volver inteligibles las relaciones complejas que articulan, distinguen, y en cierta medida oponen el espacio intrapsíquico aquel del sujeto singular y aquel de los espacios plurales, organizados por procesos y formaciones psíquicas específicas. Tal es la apuesta epistemológica.” (Kaës, La realidad psíquica del vinculo, Le diván familial).
Este número de la revista contiene numerosos artículos claves, algunos han sido publicados en otras revistas porque ellos son prestigiosos o particularmente significativos. Otros son cierres de investigaciones importantes; otros como los artículos de Scharff y los colegas que él muestra, han sido presentados en una versión más reducida en el congreso de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA) realizado en Chicago, en el panel sobre “El concepto de vinculo en el psicoanálisis de pareja y de familia, a partir de una sesión clínica presentada por David Scharff”.
Richard Zeitner, Isidoro Berenstein, Ana María Nicoló, Roberto Losso, Timothy Keogh y Hugo Bleichmar han intervenido sobre este tema del vínculo dando lugar a un debate interesante.
Es por estas razones que estamos convencidos que este número de la revista contribuirá a la prosecución de este debate.
[1] NDT: traducción libre

