REVIEW N° 34 | YEAR 2026 / 1

René Kaës, for a radically intersubjective psychoanalysis

René Kaës, for a radically intersubjective psychoanalysis

In this text, the author pays tribute to René Kaës, highlighting the inherent tension in his work, which views psychoanalysis from a radically intersubjective perspective. After sharing some souvenirs of their early encounters, the author develops several key characteristics of René Kaës’s work: the updating of the concept of the “group psychic apparatus”, the depth of his relationships with foreigners (particularly in South America), and the deepening of his clinical approach to all aspects of group dynamics (especially institutions and mentalities). He thus shows how, throughout Kaës’s career, the problem of intersubjectivity became increasingly complex, culminating in the construction of a “metapsychology of the third type”, which also allows to consider new forms of contemporary unease.

Keywords: René Kaës, psychoanalysis, group, culture, institution, family, intersubjectivity, intermediary, metapsychology.

 


René Kaës, por un psicoanálisis resueltamente intersubjetivo

En este texto, el autor rinde homenaje a René Kaës, destacando la tensión inherente a su obra al considerar el psicoanálisis desde una perspectiva radicalmente intersubjetiva. Tras compartir algunos recuerdos de sus primeros encuentros, el autor profundiza en varias características relevantes del trabajo de René Kaës: la actualización del concepto de «aparato psíquico grupal», la profundidad de sus relaciones con extranjeros (especialmente en Sudamérica) y la profundización de su enfoque clínico en todos los aspectos de la dinámica de grupo (en particular, las instituciones y las mentalidades). De este modo, muestra cómo, a lo largo de la trayectoria de Kaës, el problema de la intersubjetividad se fue volviendo cada vez más complejo, culminando en la construcción de una «metapsicología del tercer tipo», que también permite comprender nuevas formas de malestar contemporáneo.

Palabras clave: René Kaës, psicoanálisis, grupo, cultura, institución, familia, intersubjetividad, intermediario, metapsicología.


René Kaës, pour une psychanalyse résolument intersubjective

Dans ce texte, l’auteur rend hommage à René Kaës en soulignant toute la tension de son œuvre pour envisager la psychanalyse d’un point de vue radicalement intersubjectif. Après avoir indiqué quelques souvenirs de ses premières rencontres, l’auteur développe quelques caractéristiques saillantes des travaux René Kaës: la mise à jour du concept “d’appareil psychique groupal”, la densité de ses relations avec l’étranger (notamment en Amérique du Sud) et l’approfondissement de sa clinique au niveau de tout ce qui fait groupe (notamment avec les institutions et les mentalités). Il indique ainsi comment dans son parcours la problématique de l’intersubjectivité devient de plus en plus complexe, jusqu’à la construction d’une “métapsychologie du troisième type43, qui permet d’envisager également les nouvelles formes du malaise contemporain.

Mots-clés: René Kaës, psychanalyse, groupe, culture, institution, famille, intersubjectivité, intermédiaire, métapsychologie.


ARTICLES

René Kaës, por un psicoanálisis resueltamente intersubjetivo

Denis Mellier[1]

René Kaës falleció el 1 de febrero, estaba a punto de cumplir 90 años. Es difícil escribir un artículo “sobre” él. El 2 de febrero, una revista en Francia (Le Carnet Psy) me solicita escriba, dudo primero, luego me lanzo a hacerlo como una manera de mantener viva su presencia en mí, pero ¿qué habría dicho al leer este artículo? Modesto, muy atento al otro, sabía escuchar. Retomo aquí elementos de este texto para presentarles “mi” testimonio[2].

René Kaës es innegablemente un Gran Hombre, un pionero, un aventurero de la clínica, un sólido teórico, erudito, curioso de todo y abierto a nuestro tiempo. Su obra, precisa, profunda, multidireccional, marcará un hito al igual, creo, que los “grandes” que nos sirven de brújula en la exploración del inconsciente y sus efectos. Añadiré que René era un hombre de una cultura muy vasta, muy comprometido con elecciones “políticas” frente a los desafíos mortíferos más o menos visibles de nuestras sociedades. Muy exigente consigo mismo y con los demás, le debo mucho.

Su trayectoria, sus publicaciones, sus aportaciones están generosamente disponibles en el sitio web que sus allegados han podido crear en los últimos meses. Solo podemos agradecerle que nos dé acceso a un número incalculable de artículos[3]. Algunas palabras, algunas fechas, algunos recuerdos.

Los primeros encuentros de un psicólogo atento

Mi primer “encuentro” con él data de una obra colectiva que dirigió: Crise, rupture et dépassement (1979); Didier Anzieu desarrollaba allí la idea de un psicoanálisis transicional; Jean Guillaumin, los diferentes niveles de las crisis; y José Bleger, el papel del encuadre. Su perspectiva, aportaba al joven psicólogo que yo era, herramientas para considerar en un mismo movimiento las mutaciones sociales y las diferentes crisis que surgen en la vida. Pero, de manera menos intelectual, fueron los trabajos del CEFFRAP (Cercle d’Études Françaises pour la Formation et la Recherche Active en Psychologie) los que me “salvaron”” cuando me vi inmerso en decenas de guarderías donde imperaban prácticas colectivas a veces dignas de los años de posguerra (Mellier, 2000). Sensibilizado al psicodrama por psicólogos que se habían formado con él en Aix-en-Provence, había descubierto y sentido los diferentes movimientos que atraviesan los grupos. En la institución, “debía” entonces liberarme de una psicología individual, de un verdadero “psicologismo”, que enmascara las defensas y los traumatismos institucionales vehiculados por la historia. Son los contratos, pactos y alianzas inconscientes que él teorizó más tarde, y que yo retomaría en mi tesis.

Luego participé en su seminario de doctorado después de su instalación en Lyon, en 1981. Era muy exigente en cuanto a la metodología. Analizábamos las tesis que ya había dirigido (las de Édith Lecourt sobre la música, de Jean-Pierre Vidal sobre la institución o de Françoise Aubertel sobre la familia) y apoyábamos las que estaban en curso (las de Claudine Vacheret sobre el Photolangage, de Guy Gimenez sobre el delirio, de Jean-Pierre Pinel sobre el actuar, de Jean-Marc Talpin sobre Marguerite Duras, de Élisabeth Mathey sobre el psicodrama, de Odile Carré sobre los cuentos, la de Christian Guérin, etc.). Dirigía entonces un programa de investigación sobre “la transmisión” con un organismo ministerial (la MIRE). Nos impresionaba mucho por su rigor, pero guardo un muy buen recuerdo de este período en el que realmente aprendimos la “fabricación” de una tesis. Fundó el Centre de Recherches en Psychologie et Psychopathologie Cliniques (CRPPC). Después de mi tesis, que él presidió, participé en los trabajos de este laboratorio dirigido entonces por Bernard Chouvier, y luego pude invitarlo a la universidad donde había sido nombrado.

El “objeto grupo” y el aparato psíquico grupal 

Para Freud (1923), el psicoanálisis debe definirse simultáneamente como un método de investigación, una posibilidad de tratamiento y un conjunto teórico. Es a este objetivo al que René Kaës (de lo contrario, se pensaría que es Freud) parece haber dedicado su vida. Lejos de “aplicar” el psicoanálisis a fenómenos sociales, desde dentro ha intentado desarrollar rigurosamente el método de investigación propio del psicoanálisis en grupo y del grupo, considerar sus posibilidades de tratamiento (que van desde la terapéutica hasta la formación, pasando por el tratamiento del sufrimiento de los equipos) y avanzar en la conceptualización de una metapsicología constantemente ajustada y abierta.

Lo que primero destacará, de manera rigurosa y constante, es el “objeto grupo”. Existe una realidad psíquica propia del grupo, de su construcción, su evolución, su estado y su historia, etc. Esta realidad proviene de la exigencia de un trabajo psíquico, el de la intersubjetividad. Así, distingue tres espacios psíquicos: el del sujeto singular, el de sus vínculos con los demás y el del grupo.

La construcción de este objeto resulta primero del desarrollo de sus experiencias como psicoanalista en grupo dentro del CEFFRAP. En 1965, Anzieu, a quien conoció cuando era profesor en Estrasburgo, opera un cambio radical entre la animación psicosocial de un grupo y el enfoque analítico que implementa en el grupo llamado del “Paraíso perdido”. René es entonces uno de los dos observadores. El verbatim de este grupo y su análisis se publicarán en la Chronique d’un groupe (1976). Es un documento fundacional. En una época en la que, en Francia, las disputas de capilla eran feroces, el CEFFRAP reunía a psicoanalistas de diferentes escuelas. Para pensar la emergencia de esta nueva práctica, se reunían un día al mes; la cuestión de la “intertransferencia” no podía dejar de plantearse. Este organismo de formación fue muy creativo (Anzieu et al., 1974), y desempeñó un papel fundamental para abordar “desde dentro” los procesos grupales. Los seminarios residenciales de formación de Vaucresson reunían, por ejemplo, durante una semana, a varios participantes que alternaban grupos de psicodrama, grupos de discusión y grupos grandes. Esta experiencia fue determinante para mí en cuanto a la continuación de mis actividades.

Fue durante su tesis de Estado en 1974 con Anzieu cuando René Kaës teoriza estas experiencias innovadoras. Anteriormente había defendido una tesis de tercer ciclo con Serge Moscovici, tesis realizada según los métodos de la psicosociología para analizar La culture. Son image chez les ouvriers français (1966). Es interesante consultar el título de su tesis en 1974: Processus groupal et représentations sociales. Études psychanalytiques sur les groupes de formation.

Me parece que es en torno al concepto de “representación” donde efectúa la diferenciación y la articulación entre lo social y lo psíquico, un enfoque que nunca abandonará. Nace el concepto de “aparato psíquico grupal” (APG). Si bien su obra homónima (1976) tuvo poco éxito al principio en librerías, le seguirán varias ediciones. Este concepto, arraigado en los trabajos de Freud (Apparat zu deuten), se ha vuelto indispensable para caracterizar el “trabajo de la intersubjetividad” dentro de los grupos analíticos. Su declinación hacia la familia con Ruffiot (1981) está en el centro mismo de la terapia familiar psicoanalítica, al igual que la de los grupos terapéuticos y los equipos para pensar procesos tanto destructivos como estructurantes. El trabajo analítico con niños, parejas y mediaciones se beneficia de esta teorización. La idea de un “aparejamiento de las psiques” en grupo es para mí la piedra angular de su contribución. La definición preliminar de este concepto que realizó con Claudine Vacheret en el reciente Vocabulaire clinique de l’analyse de groupe (Bittolo et al., 2025) es emblemática. La emergencia de un APG supone la constitución de un marco analítico, de sus reglas, de la identificación de las cadenas asociativas grupales, así como de las diferentes vías específicas de la transferencia en grupo y de las modalidades interpretativas.

Convertido en psicoanalista y profesor de psicología clínica y psicopatología (en Aix-en-Provence en 1966, luego en Lyon en 1981), su clínica y sus investigaciones pudieron adquirir una dimensión realmente internacional, mientras continuaba profundizando en las diferentes vías de la grupalidad psíquica.

Hacia la inscripción internacional de un psicoanalista de grupo

René Kaës se definía como un “ser de fronteras”, de acuerdo con Jean-Pierre Vidal (quien es originario de Perpiñán, una ciudad francesa situada en la antigua región de Cataluña). Era sensible, creo, tanto a los límites de la geopolítica, de nuestras disciplinas académicas, como a los del marco analítico. Nacido en 1936 en Lorena, a los 8 años, estuvo en contacto con la guerra con la Ocupación de Francia por los nazis. Más tarde estudió en Estrasburgo, ciudad marcada durante mucho tiempo por su pertenencia a Alemania. “Hijo” de las Ciencias Humanas que entonces estaban en pleno auge, estudió psicología, sociología, con interés por la filosofía (siguió los cursos de Paul Ricœur), por el derecho, la historia, el cine, la antropología, etc. Esta apetencia por el conocimiento se combinaba con la necesidad de trabajar en el campo.

En 1955, descubrió el psicodrama con Anzieu. La “hipótesis” del inconsciente ya no lo abandonaría. Su formación en grupo continuó, en particular con Geneviève Testemale y Paulette Dubuisson, y el psicodrama seguiría siendo su campo de elección. Después de una experiencia de cura, se formó en la práctica de la cura individual. El enfoque psicoanalítico del grupo no debe considerarse como una alternativa a la cura tipo, por definición individual. La “grupalidad psíquica”, concepto central para mí, es también un dato de nuestra psique individual, y así hay “del grupo” en todo análisis individual. Luchó mucho para evitar esta escisión, sufriendo al principio la indiferencia, incluso la hostilidad, de las sociedades de psicoanalistas hacia él. Convertido en psicoanalista, no se adhirió plenamente a ninguna sociedad; lector informado de Bion, tuvo que tomar nota de los límites de todo Establishment, para desarrollar también su análisis de las instituciones.

El Cuarto Grupo, al que se volcó, fue luego más receptivo a su pensamiento y la contribución de Piera Aulagnier participa, creo, en la columna vertebral de su teorización. Le tomó prestado, por supuesto, el concepto de “contrato narcisista” ajustándolo a las alianzas colectivas, pero, más allá, la problemática del advenimiento del “yo” a nivel intrapsíquico se considera plenamente con él desde el lado intersubjetivo. El inconsciente es grupal, el Sujeto es “singular plural”. Reevaluaría, además, el nacimiento del psicoanálisis a la luz de los grupos de los que formó parte Freud.

Fue en el extranjero donde afortunadamente encontró una cultura analítica grupal, con interlocutores, varios de los cuales se convirtieron en verdaderos amigos. Él, el germanista lector de Freud en el texto, se dio los medios para aprender español para ir a Argentina, compartir trabajo, descubrimiento y convivencia. Nosotros nos beneficiamos a cambio, en Francia, de las aportaciones de José Bleger, de Enrique Pichon – Rivière, pero también de Marcos Bernard que vino a Lyon, de Janine Puget o de Rosa Jaitin que se instaló en Lyon. Gracias a su acogida, la acogida que recibió en Argentina, pero también en otros países, Uruguay, Brasil, México, descubrió otras culturas, pero también el peso y la fuerza de estos países para vivir después de las dictaduras. Violencia de Estado y psicoanálisis, escrito con Janine Puget (1989), da testimonio de este compromiso.

En Italia, se establecieron fuertes lazos con Claudio Neri, quien falleció pocos meses antes que él. Los colegas que animan la Funzione Gamma y Stefania Marinelli[4] continúan esta perspectiva. Citemos también a Atenas, donde organizó un coloquio internacional sobre el grupo en 2010 y apoyó a la Sociedad Helénica de Psicoterapia Psicoanalítica de Grupo con Klimis Navridis. El mundo anglosajón se mantuvo más tímido, a pesar de sus contactos con Malcom Pines y su participación en congresos de la EFPP4. Sin embargo, fue invitado al congreso de la IPA, en 2007, en Estados Unidos, y su informe fue publicado en inglés («Linking, alliances and shared space», 2007, traducido en Francia bajo el título Un singulier pluriel, 2013)[5]. El extranjero está en nosotros y cerca de nosotros. El “sufrimiento social”, ligado a la falta de asignación del sujeto, es también el de los exiliados, los desplazados y las guerras. Implica un “trabajo de cultura”. Contra toda babelización de la cultura, participó en el “Seminario de Maastricht”, en 1985, y en la fundación, con Jean Claude Rouchy y Jaak Le Roy, de la Asociación Europea de Análisis Transcultural de Grupo (Kaës, 1994; Rouchy, 1987). En estos seminarios analíticos, cada uno sigue utilizando su propia lengua.

La profundización de una clínica de “lo que hace grupo”

“Psicología de las masas y análisis del Yo” (Freud, 1921) es un texto clave para todo psicoanalista. La fórmula de la multitud propuesta por Freud sigue siendo objeto de múltiples interpretaciones, especialmente en cuanto al lugar y la función del “objeto externo”, el líder, con el que se identifican, en consecuencia, los miembros de la multitud. Al subrayar el mito de la Horda primitiva y el lugar del Padre en este “objeto externo”, se pone el acento en una problemática neurótica, la de la Ley, o incluso del gran Otro con el enfoque lacaniano. Al poner de manifiesto las identificaciones proyectivas de los miembros de la multitud con el “líder”, Eliott Jaques (1955) introduce la problemática kleiniana más narcisista. Al señalar la omnipotencia de este líder, Bion (1970) nos propone una versión psicótica. René Kaës ha considerado abrir también este lugar a la categoría del intermediario (1985): según sus cualidades, las relaciones entre los miembros de la multitud y este “líder” pueden tomar formas a veces muy opuestas: transicionales, incluso creativas y mitopoéticas, o bien suturadas, como en la ideología.

Esta perspectiva más compleja permite considerar configuraciones grupales particulares con la oposición entre isomorfismo y homomorfismo; permite dar más consistencia y lugar al “complejo fraterno’ en relación con la problemática edípica. Más ampliamente, es el conjunto de la cultura y sus formaciones (las instituciones, las artes, el cine, los cuentos, los mitos, la música, etc.) lo que puede ocupar este espacio intermedio. Las investigaciones de René Kaës sobre la transmisión han complejizado este modelo, la historia traumática de cada conjunto intersubjetivo, sociedad, familia o institución, teniendo efectos deletéreos sobre los sujetos, mientras que el trabajo de cultura consiste sin cesar en volver a poner en marcha el trabajo de los lazos, los hilos de la vida.

Aquí haré una mención particular a su trabajo sobre las instituciones, especialmente las de atención. Sus numerosas intervenciones y supervisiones de equipos alimentaron sus reflexiones. Dirigió La institución y las instituciones (1987), que para mí sigue siendo “la” referencia en estas cuestiones. Le siguieron otras obras. La clínica institucional no es una clínica “adicional” que estaría lejos de nosotros y solo se ocuparía de los marcos de la institución; es la de la intimidad en la institución, del compartir entre lo privado y lo profesional, del sentido que los sujetos pueden más o menos compartir, más o menos descubrir en esta institución. René Kaës me apoyó en la idea de considerar la especificidad de un “aparato psíquico grupal de equipo” y su prefacio a la obra coordinada sobre estas cuestiones por Jean-Pierre Pinel y Georges Gaillard es totalmente indicativo de su constante atención a las prácticas clínicas en la institución (Mellier, 2018; Pinel y Gaillard, 2020).

Estas investigaciones, multiformes, pudieron desarrollarse con la Revue de Psychothérapie Psychanalytique de Groupe (RPPG). En ella presenta a menudo la primera versión de sus textos, ya que esta revista es ante todo un espacio de discusión entre colegas franceses y extranjeros con los que se relaciona. La RPPG es, en efecto, la emanación de la Société Française de Psychothérapie Psychanalytique de Groupe (SFPPG[6]) en la que participó (se le rendirá homenaje en sus jornadas anuales en marzo de 2027). Así, influyó profundamente en el conjunto de las sociedades de formación en grupo analítico que se reunieron a partir de la SFPPG en la Fédération des Associations de Psychothérapie Analytique de Groupe (FAPAG). Su presencia también es importante para otras revistas más especializadas como Le Divan familial, Dialogue o Connexions.

La problemática de sus investigaciones, su profundización y su difusión deben mucho también al enorme trabajo editorial que realizó en las ediciones Dunod en la nueva colección “Inconscient et culture” que dirigió con Didier Anzieu a partir de 1972. Jean Henriet, el editor, se convirtió en un amigo. También aquí, su apertura, pero también sus exigencias editoriales, permitieron crear un formidable foco de pensamiento sobre el grupo en todas sus ramificaciones. Esta colección, junto con la colección “Psychisme” dirigida por Didier Anzieu, también acoge la casi totalidad de sus propias publicaciones.

La construcción de una metapsicología de la intersubjetividad

Su necesidad de teorizar, de analizar, incluso de escribir, estuvo constantemente encarnada en sus experiencias, su contacto con los demás y los problemas de su tiempo. ¿Podría ser la intersubjetividad su “objeto”? Esta perspectiva es a veces ambigua o poco clara. Jacques Lacan la rechazaba por considerarla demasiado cercana a una fenomenología naturalista, la escuela de los “intersubjetivistas” en Estados Unidos la promueve para subrayar el lugar de las interacciones tempranas en la construcción de la psique, todos los analistas ahora la aceptan, pero sobre todo para describir la relación con el otro. En mi opinión, René Kaës va mucho más allá. No se trata solo de una “tercera tópica”. Hace suyo el modelo bioniano de una metapsicología intersubjetiva[7], complejizándolo. Ya no estamos en un modelo solipsista, por supuesto, sino mucho más allá de un modelo intersubjetivo, donde finalmente todos los efectos intersubjetivos podrían ser identificados. Los espacios psíquicos interfieren entre sí. Señalemos algunos hitos de este enfoque.

En sus primeros trabajos, era un sociólogo reconocido por sus pares (Kaës, 1963, 1968). Conozco poco estos escritos, pero me parece reconocer un doble movimiento en esa época en sus análisis de la cultura y de los grandes conjuntos: las posibilidades de emancipación de las capas populares son tomadas al mismo tiempo por procesos de alienación. Joven estudiante en 1972, sentí muy fuertemente la importancia de seguir investigando en el campo para explorar mentalidades y cambiar la sociedad. No es casualidad que le interesara la cuestión de la ideología, en una reinterpretación de los trabajos marxistas. ¿Cuestiones individuales o colectivas, fenómeno alienante o creador de sentido?

Pudo seguir tales preguntas cuando adoptó resueltamente la perspectiva analítica. Sin embargo, no se inscribió en una sociología clínica o una psico-sociología clínica (con gran pesar, a veces, de colegas en psicología social) aunque respetaba estos enfoques. La definición de “objeto grupo” se volvió estrictamente “psicoanalítica”, es decir, clínicamente accesible mediante un dispositivo psicoanalítico. Hemos visto cómo el “aparato psíquico grupal” fue la piedra angular de su teorización. El grupo y el sujeto del grupo (1993), La palabra y el vínculo (1994) fueron luego las dos caras, a mi entender, de una nueva etapa de su teorización. La noción de

“organizador psíquico grupal”, la transferencia por “difracción” (proceso citado por Freud para el sueño), la “cadena asociativa grupal” y la “intertransferencia” se destacan como una especificidad de las formaciones grupales. Sus numerosos y fértiles intercambios con colegas en Buenos Aires le permitieron trabajar diferentes nociones. Le da un lugar importante a la definición del “marco” de Bleger (como depósitos de nuestras partes simbióticas) junto a sus potencialidades simbólicas o transicionales hasta entonces consideradas. El marco se concibe así en sus múltiples funciones, lo que posibilita una gran variedad de dispositivos de cuidado o intervención (Mellier, 2024). La noción de “portavoz”, identificada por Enrique Pichon Rivière (el portador de voz), se amplía considerablemente para convertirse en una función fórica del grupo. Angelo Bejarano, por cierto, había introducido la idea de que el líder de un grupo era el portavoz del cambio y la resistencia. La noción de “apuntalamiento” se ha complejizado considerablemente. Ya no designa solo el apuntalamiento de la pulsión sobre la autoconservación (como lo había señalado Jean Laplanche), concierne al Sujeto en su relación con el cuerpo, pero también en su relación con el otro y su respuesta. Es “múltiple y reticular” con tiempos de apoyo, reanudación y transformación (en una dialéctica hegeliana). El trabajo de lo negativo se considera en los conjuntos intersubjetivos con su declinación en tres modalidades. Además, los trabajos sobre la sistémica, así como una relectura de Sigmund Freud, en particular de El malestar en la cultura, con la necesidad para el hombre civilizado “de un intercambio de una parte de placer por una parte de seguridad”, lo llevan a identificar comunidades de represión y renuncia para definir toda una serie de alianzas inconscientes (2009). Poco a poco las irá complejizando, están las estructurantes en cuanto a los vínculos como los “contratos narcisistas”, las defensivas como los “pactos denegatorios”, las patológicas u ofensivas.

El reconocimiento de sus trabajos se hizo más explícito durante un coloquio centrado en su obra que fue organizado en Chambéry, cerca de Lyon, por primera vez en Francia por el grupo regional de la Société Psychanalytique de París (el Círculo de estudios psicoanalíticos de Saboya, el 9 de abril de 2005). La sucesión y la variedad de los temas abordados, la presencia de colegas extranjeros, pero también y sobre todo las respuestas de René lo convierten en un documento muy valioso (Pichon et al., 2010[8]) para considerar un “desplazamiento de las líneas”: su contribución no debe considerarse como una contribución al psicoanálisis del grupo sino como una contribución al psicoanálisis, como propone René Roussillon.

Más tarde, en 2015, L’extension de la psychanalyse representa una verdadera síntesis actualizada de su modelo teórico. Centrándose en el trabajo de los vínculos, concibe una metapsicología de “tercer tipo” que tiene en cuenta la interferencia entre los tres espacios psíquicos que ya ha distinguido: el intrapsíquico del sujeto, el de los vínculos intersubjetivos y el del grupo o transpsíquico. La problemática de las envolturas, que inicialmente fue de Didier Anzieu, se retoma aquí. Sus fallas, sus encajes o sus interferencias (Kaës, 2023) dan testimonio de la disposición de estos espacios. Sus fallas narcisistas pueden chocar entre el individuo, su familia, sus grupos y la sociedad. El inconsciente tiene varios centros. René Kaës supera, por supuesto, una concepción solipsista atribuida a Sigmund Freud, pero también hace conciliables teorías intersubjetivas que parecen oponerse, como las de Jacques Lacan y Wilfred Bion. Al dar cabida a hipótesis clínicas sobre el papel del “meta-marco societal” y sobre la lógica de las “correlaciones de subjetividad”, concibe una vía de investigación resueltamente intersubjetiva para pensar el sufrimiento y la psicopatología.

Una conciencia aguda de nuestro tiempo

Esta nueva focal metapsicológica, compleja, hace aparecer así un cuarto espacio, más “meta”, el que surge del hecho de estar juntos en sociedad, que analiza con Le malêtre (2012). Su escritura se vuelve aquí más fluida. Escrito voluntariamente en una sola palabra, este “malestar” nos remite a un hombre sin rostro (como el cuadro de Pierre Tal Coat en la portada del libro), a los procesos anónimos donde en nuestra cultura los individuos ya no encuentran interlocutores en quienes depositar al menos su demanda o evacuar sus sufrimientos. Frente a una posmodernidad que tiende a borrar los grandes referentes identificatorios y diferenciadores que permitían una estructuración de la psique (como la diferencia de sexos, la de generaciones, pero también la tercera diferencia propia de la cultura), constata los desafíos propios de la gestión gerencial, la aceleración del tiempo, la fragilización de las identidades, el racismo y las violencias de los integrismos, por ejemplo. En 2016, justo antes de cumplir 80 años, pudimos acogerlo en Besançon para un coloquio interdisciplinario, “Malestar identitario y desinstitucionalización. Encuentro con René Kaës”.

Muy sociable, bon vivant y respetuoso del otro, era muy abierto a las artes y sabía cantar, todavía recuerdo su voz durante un concierto improvisado con Emmanuel Diet y Pierre Delion después de un coloquio. Profundamente humano, estuvo preocupado hasta el final por los problemas de nuestro tiempo. Así, continuó sus análisis con la experiencia de la pandemia (Kaës, 2020). Muy recientemente, le había comunicado mis hipótesis sobre nuestra relación con el entorno-naturaleza, le faltó tiempo para responderme (Mellier, Pitrou, 2025).

En los últimos años, su interés principal en las mentalidades parece haber vuelto a primer plano. Revisa la cuestión de la Ideología que ya estaba presente en su tesis. Retoma sus trabajos sobre la Utopía, apoyándose inicialmente en los trabajos del historiador David a quien conoció en Estrasburgo. Finalmente logró terminar su último ensayo sobre Les Douze et leur fondateur a pesar de grandes sufrimientos. ¿Cómo considerar, en un contexto de catástrofe, las condiciones grupales del surgimiento del cristianismo? Wilfred R. Bion (1970) había señalado la fuerza revolucionaria de esta “idea nueva” a través de los tiempos. Al final de su vida, Sigmund Freud había retomado, con el Moisés, la cuestión del origen mismo del judaísmo, pero también el problema del nazismo. ¿Encontrar un sentido a la vida? Así, volvió a poner sobre la mesa las cuestiones fundamentales de nuestra existencia, esperemos que las diferentes generaciones que lo conocieron puedan mantenerlas vivas.

Sigmund Freud, en 1914, expresa que el hombre es para sí mismo su propio fin y un eslabón de una cadena, una cita que le gustaba recordar. René intentó pensar hasta el final, me había indicado Guy Gimenez, quien estuvo muy presente a su lado en los últimos años. Él dio su parte, somos muchos los que pensamos en él. Frente a corrientes des- subjetivantes que intentan conquistar insidiosa o frontalmente los diferentes espacios de nuestra sociedad, extrañamos a René Kaës. Estamos tristes, pero menos desamparados, gracias a él.


Bibliografía

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www.persee.fr/doc/rppg_02971194_1987_num_9_1_969

Ruffiot A. (sous la dir.) (1981) La thérapie familiale psychanalytique. Malakoff: Dunod.

 

[1] Profesor emérito de universidades, psicólogo clínico y analista de grupo en Lyon, miembro de la Société Française de Psychothérapie Psychanalytique de Groupe (SFPPG) y del comité de redacción de la Revue de Psychothérapie Psychanalytique de Groupe (RPPG), copresidente de la WAIMHFrancia. denis.mellier7@orange.fr https://doi.org/10.69093/AIPCF.2025.33.04 This is an open-access article distributed under the terms of the Creative Commons Attribution License (CC BY).

[2] Este texto es una versión completamente revisada del homenaje publicado en Le Carnet Psy, n°286, 2026, p. 10-12), https://shs.cairn.info/revue-le-carnet-psy-2026-2-page-10?lang=fr, y en el Journal des psychologues, n°422, 2026).

[3] El lector puede consultar su sitio web donde encontrará una mención más detallada de su trayectoria y sus publicaciones, puestas a disposición muy generosamente, así como videos (https://www.renekaes.com). Todas las referencias bibliográficas de sus trabajos se pueden consultar en este sitio.

[4] https://www.funzionegamma.it/ y https://www.argo-onlus.it 4 https://efpp.org/

[5] Muy activo en estos intercambios internacionales, recibió el título de “Doctor Honoris Causa” de la Universidad de Buenos Aires, de la Universidad Libre de Bruselas, de la Universidad de Guadalajara (México), de la Universidad de Nápoles, de la Universidad de Atenas y es el origen de una red internacional interuniversitaria, todavía muy activa actualmente en el laboratorio que fundó en el CRPPC de la Universidad Lumière-Lyon-2. Esta red “Grupos y vínculos intersubjetivos”, que actualmente está dirigida por Lila Mitsopoulou y Pablo Castanho, organiza un coloquio los días 4 y 5 de diciembre de 2026 (“Transmisión, influencia y desalienación”).

[6] https://www.sfppg.fr/

[7] Me permito citar mis trabajos (Mellier, 2005, 2018).

[8] Ver el informe del trabajo que realicé a continuación: https://www.nonfiction.fr/article4162la_psychanalyse_et_lindividu_aux_prises_avec_la_groupalite_psychique.htm

International Review for  Couple and Family Psychoanalysis

IACFP

ISSN 2105-1038